DIGITAL, palabra mágica… ¿o no?

Mucho antes de la crisis sanitaria actual ya se venía hablando mucho de la transformación digital de las empresas, de su necesaria evolución tecnológica, de su obligada digitalización. Un mantra repetido una y mil veces en todos los foros y por parte de todos los expertos y gurús del management. Tanto se ha hablado que hoy no se sabe exactamente lo que es y lo que implica el concepto para una pyme cualquiera.

Y en estas llegó la COVID-19 y provocó un verdadero tsunami en las organizaciones. De repente, la conexión de las personas con los procesos y con otras personas se hizo muy difícil, cuando no imposible. A marchas forzadas muchos adaptaron sus viviendas para trabajar desde casa “en remoto” cuando esto era posible. El uso de los dispositivos móviles y las videoconferencias se disparó. Quien más quien menos intentó seguir con la actividad con los medios que tenía, escasos y sin adaptar la mayoría de las veces.

Los sectores acostumbrados a trabajar online casi no notaron el efecto del confinamiento, como los bancos, las consultoras o los negocios de venta online. Otros, donde la presencialidad es ineludible, sufrieron enormes perjuicios, como el comercio minorista, la hostelería o la industria de fabricación.

Y llegamos al momento actual. ¿Qué ha pasado en estos meses? Pues una auténtica locura, resumido en una palabra. La inestabilidad y la incertidumbre está provocando que las decisiones empresariales meditadas que se tomaban antes de la pandemia ahora se tornen en acciones impulsivas que van cambiando según evoluciona el virus. Y sobrevolando por encima la palabra mágica, digital.

 

¿Cómo interpretan la digitalización las pymes?

En estos últimos meses he notado que muchas de las pymes han dado pasos acelerados y, todo hay que decirlo, muchas veces sin pensarlo bien, en estas direcciones:

 

·         Adquirir hardware y software adaptado para el trabajo a distancia.

·         Adaptar su negocio para la venta online (e-commerce).

·         Invertir (los que han podido) en acciones de marketing digital, en especial a través de Google y Facebook.

 

Mi impresión es que muchas de las empresas han querido integrar la tecnología en sus procesos más por necesidad que por convencimiento, identificando digitalización con presencia online y tecnología. Han pasado de lo analógico a lo digital sin un proceso intermedio y sin contar con lo más importante, el cambio de mentalidad de las personas.

Identificar transformación digital o digitalización con tecnología es un error que está llevando de cabeza a muchos empresarios y directivos de pymes. La consecuencia de ello es la frustración que están sintiendo muchos de ellos al constatar que sus esfuerzos para seguir vivos en el mercado con acciones impulsivas como las mencionadas no están dando ningún resultado.

Las tiendas online no generan tráfico, las acciones de marketing online son irrelevantes y el trabajo en remoto no acaba de funcionar bien. Se constata una vez más que los atajos en marketing estratégico la mayoría de las veces se convierten en callejones sin salida. ¡Y no es culpa de la tecnología!

 

El camino a lo digital

En cualquier proceso de transformación empresarial siempre lo más importante es tener trazada una estrategia clara. Saber cuál es la meta y el camino que hay que recorrer para llegar a ella con los menores inconvenientes posibles.

El primer paso es analizar los procesos actuales de la organización y valorar si las tecnologías digitales son capaces de mejorarlos, bien reduciendo errores, tiempos o con un menor uso de recursos. La cadena de valor de la empresa es clave para entender si lo digital puede aportar un valor añadido a algunas de las etapas.

El cambio cultural es el segundo de los factores que hay que tener en cuenta. Se trata de ver si las personas que forman la estructura de la empresa van a ser capaces de afrontar las nuevas formas de trabajo. No se trata ya de saber manejar o no cierta aplicación o dispositivo, sino de saber si están dispuestos a un cambio de mentalidad en la forma de hacer las cosas.

Y, por último, hay que saber qué tecnologías son las más adecuadas para mi empresa (tamaño, sector y necesidades concretas). La tecnología es útil siempre que se adapte a lo que se necesita, no es el “café para todos”.

Si tienes presente estos tres enfoques, y los integras en un plan de digitalización con visión a medio plazo, como parte de la estrategia de tu empresa, estarás reduciendo mucho las posibilidades de fracaso.

 

El futuro digital

No me cabe duda de que las TICs estarán cada vez más presentes en el día a día de todos nosotros. De hecho, no concibo una futura sociedad sin que la tecnología sea protagonista en todos los ámbitos, ya pensemos en servicios financieros, sanitarios, productos de alimentación o industria manufacturera.

Si miras en tu propia pyme, deberás abordar este proceso, aunque no creas necesitarlo hoy mismo. Pero tendrás que iniciar el camino en algún momento, sin urgencias pandémicas de por medio. Y como he señalado, no pienses instintivamente en comercio online o en anuncios en Facebook. Tómate tu tiempo y prepara un camino hacia la transformación digital que sea el que realmente necesitas.

Todas las pymes pasan por diversas fases de digitalización, desde la más sencilla, que suele incluir los procesos administrativos y financieros, hasta las más complejas, que no todos necesitan, como aplicaciones de inteligencia artificial o de negocio (business intelligence). Prepara un calendario de fases y recorre el camino al ritmo que tu empresa necesite, insisto, sin urgencias ni decisiones impulsivas.

Ten siempre en cuenta al cliente. Ponlo, si no lo has hecho aún, en el centro de tu estrategia.  Todos los cambios tecnológicos en tu cadena de valor tienen que tener como consecuencia una mejora en la experiencia de tus clientes, sino no son útiles, tenlo presente.

Y, aunque lo digital será necesario, no olvides que lo analógico nunca va a desaparecer. Es más, el trato presencial y la humanización de las relaciones con los clientes serán un valor diferencial cada vez más apreciado y buscado. Si eres capaz de integrar lo mejor de los dos mundos -analógico y digital- estarás en óptimas condiciones de abordar el futuro con más posibilidades de éxito.

Te recomiendo este excelente artículo publicado en el blog de la empresa Tipsa que  expone de forma clara e ilustrativa cómo el proceso de digitalización de las pymes ha roto las barreras que frenaban su crecimiento. Ahora la tecnología, que antes solo era accesible para las grandes organizaciones, se ha democratizado y está al alcance de cualquier pequeña empresa. ¡No dejes de leerlo!

 

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