Publicidad cutre e invasiva…¿adrede?
La publicidad va de mal en peor.
No hay más que oír la radio, ver la televisión o navegar por internet para darte cuenta de lo mala que es.
Escasea la creatividad, todos lo anuncios parecen iguales (de malos), sin contenido real, vacíos, repetitivos, cansinos y molestos. Hasta tal punto que las marcas han conseguido que sean odiadas por su audiencia por no respetarles. Ni al dirigirse a ellos, ni al elegir el momento para hacerlo.
Hoy solo hay dos tipos de anuncios: los muy buenos (pocos, pero ahí están), y los muy malos, que son la norma. Y no es por falta de talento, que sobra entre los profesionales de la publicidad. Ni por el acceso a herramientas y recursos, que hoy están al alcance de cualquiera.
Entonces…¿por qué no hay una publicidad de calidad?
Hay varias razones, pero en última instancia está la falta de valor que hay en las agencias y publicitarios para desarrollar lo que mejor saben hacer, que es mucho, y enfrentarse a aquellos que, sin criterio ni conocimientos, les obligan a hacer lo que saben que no funciona.
La buena publicidad es posible, hoy más que nunca. Y destacar es más fácil también. Solo hay que atreverse para comprobarlo.
Una vez que lo has decidido, seguro que te sentirás mejor. Y tus clientes también.









