La insoportable levedad del marketing.
En su aplaudida novela «La insoportable levedad del ser» (1984), el escritor checo Milan Kundera abordaba la idea de que la vida puede ser vivida con levedad, es decir, con una sensación de libertad y ausencia de cargas, o, por el contrario, vivir con peso, donde las decisiones y relaciones son profundas y significativas.
Kundera destaca la importancia de la autenticidad y la lucha por ser fieles a uno mismo. Uno de sus personajes, Sabina, representa esta lucha constante por ser fiel a sí misma, a pesar de los riesgos que conlleva.
El marketing también lleva desde hace años un camino hacia su propia levedad, a ser una disciplina que se ha troceado y reducido a herramientas o acciones que no implican mucha responsabilidad, pero que tampoco aportan ningún valor real para la marca. Intranscendente.
En este camino hacia la pérdida de su esencia, muchas empresas -alentadas por las agencias- abrazan campañas y actuaciones que no entienden, pero que son fácilmente accionables. Lo de menos es preguntarse si esto les acerca más a una buena construcción de su marca y a unas relaciones duraderas y satisfactorias con sus clientes.
¿De verdad es este marketing «de píldoras» el que se va a imponer en el futuro? Si es así, lo siento mucho por las empresas, pero, sobre todo, por los consumidores.









