Inconformismo en Marketing

Pon un inconformista en tu empresa.

🚩Ser un inconformista no es fácil, ni en la vida personal ni, mucho menos, en la laboral.

Un inconformista es siempre molesto, muchas veces desagradable, duda de todo, cuestiona el «statu quo», desafía las ideas de consenso y, sobre todo, se convierte en una persona valiente, capaz de romper los moldes y reglas establecidas.

Pero, lo que no cabe duda, es que son tan necesarios en nuestro entorno como otras personas con perfiles más adaptados a lo «empresarialmente correcto».

El general George Patton sabía de las virtudes de la gente inconformista y las defendía cuando decía «si todos piensan igual, es que alguien no está pensando».

Porque, a pesar de que puedan ser molestas o incómodas, quizás sean las únicas que tengan la capacidad para ver más allá de lo obvio o lo esperable, y plantear ideas, procesos o estrategias que nunca hubiésemos imaginado cualquiera de nosotros. Y esto es lo que prende la mecha de los cambios interesantes en la vida de las personas, en la sociedad…y en las empresas.

👉 ¿Tienes a tu lado, en tu negocio, alguien así?

Los viejos rockeros

Como los viejos rockeros, el marketing que nunca muere.

Soy de los que todavía disfrutan con la música de los Rolling Stones. Puede sonar «viejuno» pero cuando descubres la esencia de un buen rock, aunque pase el tiempo, siempre la saboreas como la primera vez.

Cuando pensamos en el marketing, si fuera por lo que se ve hoy, gran parte de que se hace se cobija bajo un paraguas digital, donde algoritmos y automatizaciones son los reyes.

Los nuevos marketeros no son estrategas, son expertos en estas nuevas herramientas tecnológicas, al menos hasta que una IA les sustituya.

Sin embargo, si observas bien, hay muchas actuaciones de marketing que, modernizadas, siguen estando presente en el mercado, porque siguen conectando de forma más cercana y conocida con las personas.

El buen marketing, como el buen rock, no ha perdido su esencia, aunque lo parezca o nos intenten convencer de ello. Si lo piensas, puede cambiar la tecnología, pero lo que nunca cambiará serán los deseos de las personas y la apreciación de una verdadera conexión humana.

Proposito de Marca

¿Saben (y valoran) los consumidores el «propósito de marca» de lo que compran?

¿De verdad te importa el propósito que tiene una marca para decidir una compra?

Se honesto…¿De verdad lo tienes en cuenta?

Es más…¿Conoces el propósito de las marcas que habitualmente compras?

Comunicar el propósito se ha convertido en la columna vertebral de muchas marcas, pensando que los consumidores valoran por encima de todo, sus objetivos altruistas o éticos. ¿Por qué lo hacen? ¿Creen de verdad que esto es lo que más importa en una decisión de compra?

Además, si la mayoría de las empresas comparten los mismos propósitos, ¿qué las hace especiales? ¿Por qué debería una persona elegir a una en vez de a otra?

La realidad, como siempre, no suele ir de la mano de las creencias y, es mucho más simple. Aunque queramos presumir de tener los mejores propósitos, las personas siempre optarán por la solución que mejor satisfaga sus propios intereses, que casi nunca son los de las marcas.

Priorizar los objetivos de la empresa

¿Tienes claro cuál es el objetivo más importante de tu empresa?

Tan nocivo es carecer de un objetivo prioritario en tu empresa, como tener uno equivocado o irrelevante.

Si preguntáramos a veinte personas de la misma empresa cuál es el objetivo principal de su organización podría pasar algo así…

🔸Una parte de ellas tendrían muy claro cuál es (aunque no responda a la realidad).

🔸Otros dirían que, según el momento, estos van cambiando.

🔸Y otro grupo apuntaría una variedad de objetivos.

Y, siendo optimista, quedaría un pequeño número -quizás solo una persona- que sí tendría perfectamente definido el objetivo real y prioritario de su negocio.

Un objetivo que no cambia según sople el viento o el humor de su comité de dirección. Una meta clara que todos deben conocer y sobre la que convergen las estrategias de la empresa.

➡️ En tu caso…¿sabes cuál es el objetivo más importante que marca el rumbo de tu negocio?

Un consejo…no respondas inmediatamente, dedica un tiempo a reflexionar y quizás descubras que siempre lo habías sabido, aunque nunca te lo preguntaste.

Disparar a todo y dar al pianista

Disparar a todo…y alcanzar al pianista.

¡No disparen al pianista! Esto es un clásico de las películas del oeste, donde incluso a veces la advertencia figuraba en un cartel encima del piano del valiente músico.

La frase también es un juego de palabras con la película de François Truffaut de 1960 «Disparen al pianista» y la cita original de Oscar Wilde: «No disparen al pianista, está haciendo lo mejor que puede», que Wilde dijo haber visto en un salón durante una visita a los Estados Unidos en 1882.

Y es que, es verdad, cuando se dispara a todo sin medida ni control, es posible que el más inocente reciba el tiro, como en un «saloon» del viejo oeste.

Y otra posibilidad es que te dispares a tu propio pie.

En las empresas, si se hacen cosas sin ton ni son pasa lo mismo. En este caso, el riesgo es que la marca sea afectada de mayor o menor gravedad. Una consecuencia de no tener un objetivo claro y seguro a largo plazo.

Y no se puede echar las culpas al entorno cambiante y difuso que vivimos.

Si quieres salvarle la vida al pianista, a tu propio pie y a tu marca, echa un vistazo a estas tres formas de orientar la estrategia de marketing de tu negocio. Dependiendo de cómo sea tu empresa, una de ellas será la que encaje mejor para lo que necesitas.

Humildad en las Empresas

La Humildad, la aliada silenciosa del marketing.

Ser humilde está al alcance de todos y, sin embargo, qué pocos lo practican en su vida diaria.

No saben lo que engrandece su persona. Y lo que la enriquece.

Hoy en día no está de moda ser humilde, más bien al contrario, cuanto más airees tus brillantes capacidades (reales o inventadas) más creerás que te ven importante y especial.

En las empresas sucede igual, la humildad es una «rara avis». Todas comunican y publicitan lo buenas que son, sin medida y sin pudor, y piensan que el mercado las creerá. Pero casi nunca sucede así.

La realidad es que no convencerás con lo que dices, sino por lo que hagas y consigas hacer sentir a las personas.

Si como empresa sumas la humildad a tu marketing y priorizas el «hacer para tus clientes», no te hará falta decir lo bueno que eres. Serán tus clientes lo que lo hagan por ti.

¿No crees que merece la pena?

Superacion de adversidades

Caerse está permitido, levantarse es obligatorio.

Hace no mucho, con ocasión de un funeral de un familiar muy cercano, me contaron la historia personal de una mujer que me dejó una profunda impresión. Esta persona sufrió, en poco menos de dos años, varios reveses vitales que son tan excepcionales como demoledores.

La mujer perdió a su marido después de una larga y penosa enfermedad. Sumida en una profunda tristeza junto a sus dos hijos, aceptó la situación como mejor pudo, aunque fue precisamente su hijo mayor el que falleció a los cuatro meses en un accidente de tráfico.

Enterrado su hijo, la mujer miró hacia adelante una vez más, centrándose en cuidar la maltrecha salud mental de su hija durante meses. Por desgracia, esta se suicidó al no poder soportar tanto dolor. Una familia que desparece en menos de dos años y una mujer a la que nadie sabía cómo ayudar y, menos aún, cómo superaría todo esto.

Me contaron que ahora trabaja en una asociación de ayuda al duelo, centrada en contribuir a que otras personas puedan levantarse de una pérdida cercana y afrontar el futuro con esperanza y confianza en sí mismas.

Esto, que algunos llaman resiliencia, yo prefiero llamarla adaptabilidad, y no solo todos nacemos con ella, sino que podemos hacerla despertar y que trabaje para nosotros, para que nuestro tránsito por la vida sea más útil y satisfactorio.

En las empresas, la adaptación es un requisito para la supervivencia, y también todas ellas la poseen, aunque haya que descubrirla rascando sobre la superficie.

Adaptarte y ser flexible no solo hará que tu empresa acoja mejor los cambios en el entorno, también la hará más fuerte y competitiva.

Y, por si fuera poco, será el mejor estímulo para la innovación.

Jugar a lo seguro es arriesgado

Cuando jugar a lo seguro es lo más arriesgado.

⚓️Si fueras un capitán de un barco, ¿qué preferirías?

¿Navegar con seguridad para evitar que el barco pueda hundirse o explorar nuevas experiencias de navegación asumiendo ciertos riesgos?

¿Tendrías miedo a lo desconocido o por el contrario sería un aliciente para ti?

En la vida también navegamos en océanos, cada vez más turbulentos y peligrosos, y estamos constantemente tomando decisiones, unas veces atrevidas, pero otras -más habituales- bastante conservadoras.

En las empresas las personas también pilotan un barco. Y también la mayoría de las veces se prefiere ir a lo seguro que explorar nuevos horizontes y escenarios que implicarían incertidumbres y riesgos.

Paradójicamente, jugar siempre a lo seguro se convierte justo en lo contrario, en lo más temerario y arriesgado, aunque aparente no serlo.

👉 Vuelvo a hacerte la pregunta. Como profesional de tu empresa…¿Sueles pisar terreno conocido o de vez en cuando te lanzas por sendas inexploradas?

Orientacion al Mercado

El mejor propósito de tu empresa: orientarte al mercado.

Puedes tener los más nobles propósitos que imagines, pero esto no será la clave para que vendas.

Aunque todavía hay empresas que basan su estrategia de marketing principal en trasmitir su propósito, parece que poco a poco esto va cambiando.

Muchas se han dado cuenta de que los consumidores, si bien son más sensibles a cuestiones sociales, éticas o medioambientales, siguen tomando sus decisiones de compra con otros argumentos. Y así, el propósito de marca parece que cada vez es menos protagonista en las campañas y en la comunicación, aunque todavía muchas pymes insisten en ello.

Lo que de verdad importa a tu cliente es lo que siempre le ha importado. Él no ha cambiado, aunque tú sí, e intentes que él te entienda y acepte.

La solución es justo la contraria. Entiende a tu cliente para que puedas atenderlo como espera de ti.

En definitiva, recupera la orientación al mercado (si es que la habías olvidado).