Tres cosas por las que vas a querer una estrategia de marketing en tu empresa.

Muchos empresarios piensan que el marketing y la comunicación son actividades solo para los negocios de cierto tamaño. O también, que cuestan mucho dinero para lo que puede aportarles.

Otros opinan que no les hace falta el marketing porque les va bien o porque, para lo que necesitan, lo pueden hacer con las personas que tienen, aunque no sean especialistas.

Y también los hay que reducen el marketing y la comunicación a la publicidad en momentos concretos. O lo que es peor, lo circunscriben a tener una página web y hacer algo de marketing digital y RRSS.

 

Todos se equivocan.

 

No me malinterpretéis, no estoy diciendo que estas personas renuncien al marketing y la comunicación de manera consciente. Lo que sucede es que nadie les ha dicho en qué puede ayudarles una estrategia de marketing y comunicación especializada.

Y si no se sabe para qué sirve algo, lo normal es que no se use. Totalmente lógico y normal.

Y más en estos momentos que vivimos, en los que es difícil centrar la atención en las cosas importantes porque todos (empresas, personas, medios, gobiernos, plataformas online…) luchan por captar la atención del público.

El resultado es que recibimos más impactos que nunca en la historia y, sin embargo, cada vez procesamos y analizamos menos información. El resultado es que no sabemos lo que es útil y lo que no, lo que podemos aprovechar y lo que descartar. Nos falta tiempo para saber elegir lo que realmente necesita nuestro negocio. Al final, se toman decisiones precipitadas, sin meditar y sin información, o se descartan oportunidades que serían ideales para nuestra empresa.

El marketing y la comunicación es una de las disciplinas que está cada vez más difuminada en los organigramas de las organizaciones, convirtiéndose en algo abstracto e indefinido. Y a esto contribuye el hecho de que lo digital parece ser todo lo que existe en marketing y comunicación.

Un pensamiento simplista que limita las amplias posibilidades que ofrece a las pymes para dar un impulso novedoso a su actividad.

 

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No es posible reducir a solo tres elementos el valor que aporta una buena estrategia de marketing y comunicación a la empresa porque son muchas las facetas y los impactos que tiene. Aun así, estos que he seleccionado son representativos de lo que puede ofrecerte.

 

Oportunidades y fortalezas ocultas que salen a la luz.

Una buena estrategia de marketing empieza con el análisis interno y externo de la organización. Este paso es fundamental.

Lo normal, si el proceso se hace correctamente, es que afloren algunas capacidades de la empresa que no se sabía que existían, sencillamente porque no se había realizado un proceso de reflexión adecuado.

También aparecen oportunidades de negocio desconocidas, resultado de ampliar la visión de la empresa y del mercado.

El cruce de las oportunidades con las nuevas capacidades da lugar a nuevas estrategias de marketing con la seguridad de que sabemos el camino a seguir.

 

Más creatividad, innovación y motivación de los empleados.

Un proceso estratégico de marketing y comunicación involucra a toda la organización. Esto es así porque no es posible que una estrategia funcione si no está alineada con el conjunto de los departamentos de la empresa.

El resultado de tener un objetivo de crecimiento en el mercado a través de acciones de marketing y comunicación impacta en muchos de los procesos que se realizan en la empresa, facilitando cambios y mejoras que en otras circunstancias no se producirían.

La historia empresarial -y mi propia experiencia- demuestran que un proceso de diseño y puesta en marcha de una estrategia de marketing y comunicación contribuye a la optimización de muchas otras áreas.

Además, se crea un ambiente más proclive a la innovación y la creatividad, generando personas más comprometidas y motivadas con los objetivos de la empresa.

 

Se fortalece la marca haciéndola reconocida y deseada.

Cualquier proceso estratégico de marketing tiene como objetivo final el crecimiento y la rentabilidad, es obvio. Sin embargo, en el camino, se produce un efecto positivo en la imagen que la empresa traslada al mercado.

Los procesos de mejora internos, unidos a las nuevas capacidades descubiertas se trasladan al mercado y a los nuevos clientes a través de la marca.

Si la empresa no tenía una marca reconocida, o esta no transmitía los valores que la representan, una estrategia de marketing ofrece esta ventaja añadida.

Se accede a nuevas oportunidades con una marca diferencial que trasmite lo que de verdad es la empresa y la promesa a sus clientes.

 

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Hay muchos argumentos por los que el marketing y la comunicación ayudan a las empresas a conseguir sus metas. Podríamos hablar también de la visión global del negocio, la capacidad de gestionar a la vez el corto y el medio/largo plazo o la creación de valor, pero me he centrado en las tres que he señalado porque son muy significativas.

Si te das cuenta, el marketing y la comunicación ha involucrado el descubrimiento de oportunidades, la puesta en valor de las capacidades internas, el impulso a la innovación y al compromiso de las personas, así como la construcción de marca.

Si sumas todo lo anterior, te darás cuenta de que el marketing es mucho más de lo que habías imaginado.

Eso sí, requiere una metodología muy concreta y una apuesta decidida por parte de la dirección. Si esta apuesta es seria, los resultados llegan.

La parte más difícil es la de dar el primer paso, en especial cuando no se ha dado nunca, pero una vez que se inicia el camino, aunque pueda ser complejo, se empiezan también a sentir sus efectos positivos.

 

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