Las investigaciones más recientes sobre el origen, evolución y abundancia de la vida nos están revelando algo realmente fascinante. Durante décadas, se pensó que la vida era un fenómeno extraordinario, reservado a condiciones extremadamente particulares. Sin embargo, la ciencia está cambiando de dirección y ahora apunta hacia una visión mucho más esperanzadora: la vida podría ser mucho más común en el universo de lo que imaginábamos.
Quizás nuestro concepto de «vida» está tan influido por la experiencia en nuestro planeta que no contemplamos otras formas en las que podría manifestarse. Los astrobiólogos, de hecho, no descartan encontrar vida en nuestro propio sistema solar, ni en los miles de millones de planetas que existen en la galaxia, aunque sus bases bioquímicas sean distintas, por ejemplo, basadas en el silicio o el amoníaco.
Así, la vida podría no ser tan rara como pensábamos, sino una consecuencia casi inevitable que emerge cuando un planeta alcanza cierta estabilidad. Podríamos pasarla por alto si no sabemos reconocer sus señales.
Como apasionado de la ciencia y la astronomía, no puedo evitar conectar estas ideas con el mundo del marketing y los negocios, en el que me muevo cada día. Y os hago una pregunta…
¿Qué es eso que parece tan difícil de encontrar (como la vida en el cosmos) y que todos los que tenemos un negocio buscamos incansablemente? Seguro que ya lo has adivinado: clientes rentables.
Aquellos que tienen una empresa consolidada desde hace mucho tiempo lo saben. Sus clientes son su mayor activo, saben lo que ha costado contar con su confianza y aceptación, invierten mucho tiempo y recursos en conocerlos, cuidarlos y recompensarlos. Como la vida, saben que es un bien preciado y frágil. En cualquier momento se puede malograr, de hecho, muchos clientes nos abandonan un día y para siempre.
Pero lo que realmente me interesa es la situación, cada vez más habitual, de quienes tienen un gran producto, pero no logran conectar con el público adecuado. Las razones pueden ser muchas: desde una propuesta que no responde a necesidades reales hasta una estrategia de marketing y comunicación poco acertada o una política de precios mal diseñada. Pero, en muchos casos, se debe a que están haciendo las cosas al revés de como deberían.
Volviendo al símil de la vida en el universo, estas empresas estarían buscando vida (clientes) compatible con lo que conocemos aquí (mi producto), y esto reduce las posibilidades de encontrarla a casi cero.
Para lograrlo, primero debes de responder algunas cuestiones…
🔸¿Qué necesitan realmente los clientes?
🔸¿Qué deseos no cumplidos tienen?
🔸¿Cómo puedo contribuir a mejorar sus vidas?
🔸¿Dónde se encuentran?
🔸¿De qué forma puedo ayudarles?
Estas preguntas son las que te facilitarán encontrar lo que piensas que no existe, pero que en realidad siempre ha estado ahí, delante de ti, aunque no lo reconocieras.
Quizá este nuevo enfoque te impulse a revisar tu propuesta de valor y adaptar el producto, sus características o la forma en que lo presentas. Tal vez te lleve a cambiar la relación con los clientes, que podrían ser muy diferentes de los que imaginabas.
Pero es que esto es así, esto es el marketing.
Lo que has hecho es buscar «vida» en el mercado, una vida que puedes reconocer, más allá de lo que ya sabías. Tu misión será identificarla y contribuir con tu trabajo a que se fortalezca y desarrolle de forma sana.
No esperes un camino fácil, pero es el correcto.
Los científicos pronto empezarán a detectar signos de vida en muchos rincones del universo gracias a desprenderse del concepto previo de lo que consideraban como tal.
También tú encontrarás esos clientes insatisfechos, probablemente olvidado por las empresas, a los que podrás ayudar a mejorar sus vidas. Solo necesitas olvidarte de lo que haces hoy, abrir la mente y ver a tu alrededor sin presuponer nada.
Por suerte para los que buscan, hay más clientes esperando que sus anhelos se cumplan que los que están totalmente satisfechos.
Buenas noticias para los aventureros.
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