Cuando no confiamos en algo o directamente no lo queremos, siempre tenemos una excusa para evitarlo, aunque estas excusas no tengan fundamento.
Es lo que pasa cuando tenemos que tomar una decisión difícil, pero necesaria. O si hay que aceptar ciertas cosas que nos beneficiarán en el futuro, a pesar de ser molestas en el inmediato presente.
Al marketing le pasa lo mismo, aunque es cierto que no en todas las organizaciones.
Da igual si la empresa está en crecimiento o en contracción, si tiene pérdidas o genera beneficios. Si quiere captar más clientes o solo mantener a los actuales. Para el marketing nunca hay un buen momento.
Si acaso hacer algo de publicidad o alguna promoción, pero ahí acaba lo que puede dar de sí.
Y, sin embargo, el marketing probablemente es el que mejor puede cuidar de la salud de tu empresa, tanto si se encuentra bien como si no lo está. Pero solo lo podrás saber -y notar- si le das la oportunidad que merece.
No es por el marketing, es por tu propio negocio.









