Las cosas importantes siguen siendo importantes.

Internet, y también los estantes de las librerías, por no hablar de las reuniones o encuentros con amigos y compañeros, están llenos de personas que han dado con las claves para que un negocio sea exitoso, para que un emprendedor levante rondas millonarias o para que una marca destaque entre sus competidores. Seguro que sabes de qué estoy hablando, por eso dudé bastante si escribir o no esta entrada de blog.

¿De qué quiero hablar? No, desde luego, de fórmulas mágicas para conseguir logros empresariales; esto no existe salvo que seas un «creyente», te falte información o estés muy desesperado. No pretendo ofrecer ni soluciones rápidas, ni claves secretas para mejorar aquello que estés haciendo; todo esto ya lo tienes en abundancia en miles de sitios. Si estás buscando precisamente «eso», no sigas leyendo, probablemente este artículo te decepcione.

Lo único que pretendo es recordar, a partir de mi propia experiencia y la de otras muchas personas, cinco sencillos hábitos que a todos os serán familiares, pero que también se suelen olvidar. Y digo «hábitos» a propósito, porque su valor no reside en conocerlos sin más, sino en practicarlos cada día de manera recurrente. Solo cuando nos hemos acostumbrado a esta rutina y la hemos añadido a otras muchas -como la del ejercicio físico o la consulta del correo electrónico- es cuando florece su fuerza transformadora.

Porque sí, al igual que el ejercicio físico, por ejemplo, cambia nuestro aspecto y nuestra salud, recordar cada día estas cinco cosas que, además, están al alcance de todos nosotros, modifica (para bien) nuestra actitud ante el negocio. No será entonces porque sean difíciles o complejas, pero te sorprendería saber que, a pesar de conocerlas, pocos las ponen en práctica, y casi nadie las convierte en un hábito.

 


 

Cinco hábitos saludables para cuidar de tu negocio.

 

1️⃣ Saber la diferencia entre construir algo que la gente necesita y necesitar que quieran lo que tú construiste.

Ya lo advirtió Seth Godin hace mucho tiempo, es casi ridículo tener que insistir en este punto, pero todavía muchas empresas se orientan solo a «colocar» su producto en el mercado. La verdad es que lo único que funciona es, como siempre, ofrecer algo que gente esté buscando. Pregúntate todos los días qué necesita la gente y cómo puedes dárselo tú. Cada día.

 

2️⃣ Ser curioso.

Esta facultad que todos cuando fuimos niños tuvimos y luego hemos ido perdiendo es una de las mejores palancas que hace que un negocio evolucione y mejore. Interrogarse por lo que vemos, escuchamos o sentimos nos abre las puertas a cuestionar el presente y a descubrir oportunidades ocultas. Cuando empieces un nuevo día, hazte preguntas sobre todo lo que te interese, nunca des nada por sentado.

 

3️⃣ Escuchar más que hablar.

Para conocer a las personas, sean compañeros, clientes o colaboradores, es siempre más útil escucharles que hablarles. La información que recibimos todos los días, si somos capaces de callarnos, nos dará las pistas y claves para tomar decisiones más fundamentadas.

 

4️⃣ Los clientes no son amigos, estarán contigo siempre que cumplas con la promesa que les has hecho.

No hay mayor error que considerar a tus clientes como «de la familia». Podrás llegar a tener con ellos una relación muy cercana o íntima, pero no olvides que ellos están contigo porque les solucionas sus problemas. El día que olvides esto, que tu misión es ayudarles en lo que necesitan, empezarás a perderlos. Tenlo siempre presente.

 

5️⃣ El mayor activo de tu empresa, el que la hace diferente, relevante y atractiva, son las personas con las que cuenta.

Las personas siempre marcarán la diferencia. No son fáciles de atraer ni se pueden «copiar», como pasa con otros activos como la tecnología o la maquinaria. Si inviertes en las mejores personas que puedas permitirte, ya estarás un poco por encima de los demás. Pregúntate cada día, todos los días, cómo puedes mejorar la calidad de las personas con las que trabajas y si es posible incorporar a otras nuevas que aporten aún más valor.

 


 

De regalo, una pequeña reflexión, también bastante evidente para muchos de vosotros, pero que nos recuerda que las claves por las que un negocio crece y está sano o languidece no son ningún secreto para nadie, aunque pocos son los que lo tienen presente todos los días cuando llegan a su empresa.

 

En los tiempos actuales, donde la IA, los conceptos importantes en el mundo empresarial cada vez más líquidos, las opiniones ocurrentes y cambiantes o la relatividad de las estrategias de marketing parecen ser la norma, nunca está de más recordar las cosas y verdades que nunca cambian (aunque no las queramos ver).

 

🔸La mayoría de las marcas no crecen porque…

 

No están ayudando de verdad a nadie a lograr el cambio o deseo que está buscando.

No saben dónde están sus clientes reales.

Sus clientes no saben que estas marcas existen.

Y los que lo saben, desconocen dónde encontrarlas.

 

Y ahora le damos la vuelta.

 

🔸La mayoría de las marcas que crecen es porque…

 

Ayudan de verdad a cierto grupo de personas a que consigan el cambio o deseo que están buscando.

Saben dónde están sus clientes.

Sus clientes saben que existen estas marcas.

Y estos clientes también saben dónde encontrarlas.

 

Cinco cosas sencillas que todos podemos hacer y convertir en un hábito diario y una pequeña reflexión que nos ayuda a fijar los cimientos de la organización en un terreno firme y fiable.

Seguro que si te lo propones, lo consigues, como has hecho con otras tantas cosas en tu vida personal y profesional a las que has prestado toda tu atención.

 

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