Portada Entrevista Marisol García

Charlamos con la experta en marketing y comunicación Marisol García.

Marisol García (Cubelles, Barcelona,1982) es una joven emprendedora que lidera un equipo de profesionales dedicados a impulsar el crecimiento y la visibilidad de las pymes y emprendedores mediante estrategias de comunicación digitales. A través de Marisol Comunicación, empresa con sede en Cubelles, ofrece a sus clientes una visión diferente de enfocar sus acciones en el mundo digital siempre con la estrategia y el positivismo como banderas. Una firma que está dando mucho que hablar -para bien- y que seguro seguirá dando en el futuro. Vamos a descubrirla.

 

Lo primero Marisol, cuéntanos quién eres y cómo llegaste al mundo del marketing y la comunicación. ¿Ha influido el hecho de haber nacido en una generación casi ya digitalizada?

Luis, antes de nada, quiero agradecerte tus amables palabras en la introducción a esta entrevista, qué bonito que veas mi proyecto así porque precisamente es lo que quiero transmitir ?.

¿Quién soy? Ufff… ¿Qué difícil es contestar esta pregunta? Cuando trabajo con clientes que acceden a mi mentoría de Marca personal es la primera pregunta que analizamos y nos cuestionamos. Y es muy interesante trabajarla, por lo difícil que es definirla y ajustarla.

Soy Marisol García, una mujer luchadora, con fuerza, con ganas de aportar, de ayudar, de relacionarme con personas de las que aprender. Porque me gusta aprender, porque soy curiosa, optimista, de energía positiva y, sobre todo y siempre, con una sonrisa en mi cara. Eso es lo más importante.

Llegué al mundo del marketing a través de una serie de circunstancias; un hecho, me llevó a otro. Soy periodista de formación (o de primera formación); he estado trabajando la mayor parte de mi vida en una redacción, hasta que un día me contrataron como editora de una revista de Golf. (¡Editora!!! Qué ilusión me hizo). Pero, con el tiempo, qué aburrido. Ya casi no escribía, coordinaba los reportajes de la revista, distribuía entrevistas, noticias, campeonatos a los redactores y tenía mucho contacto con el departamento comercial de la revista; la encargada de traer los anuncios a la revista.

Ahí empecé a tener un primer contacto con la estrategia, y sobre todo con el marketing. Estrategia para darnos cada vez más a conocer como revista, para tener un buen posicionamiento de marca, para atraer publicidad, para ofrecer buen contenido en nuestras publicaciones. En aquel momento, las redes empezaban a despuntar, y también el mundo digital. Fuimos de las primeras revistas de Golf en colgar la revista en la red, de darnos a conocer a través de Facebook, de desarrollar un blog de golf, y fue apasionante. Aprendí muchísimo y también me di cuenta de que estaba en el departamento equivocado, claro.

 

En los tiempos actuales, todo gira entorno a la utilización de las nuevas herramientas y canales digitales, como si el espacio offline se estuviese diluyendo. ¿Crees que esta tendencia va a seguir creciendo o todavía sigue siendo necesaria la convivencia del mundo online y offline?

Si algo me ha enseñado mi sector es que hay que estar en permanente alerta y ser como una caña de bambú que constantemente se va adaptando a las mareas del río.

No sé qué sucederá en un futuro, pero lo que sí creo, desde mi humilde opinión, es que no todas las empresas tienen porqué estar en el mundo digital. Y que la combinación del mundo online y offline, suma. De hecho, me gusta combinar estrategias de los dos entornos, y algo tan simple como, por ejemplo, trabajar la imagen de la marca en las redes, se debe potenciar siempre con el networking en eventos, en actos, presencia física que refuerza la imagen que proyectas en entorno online. Siempre y cuando las dos acciones estén coordinadas y haya una estrategia detrás. Es sólo un ejemplo.

 

Hay una frase que yo siempre comento en mi entorno: “cuenta a todos quién eres antes de que otros digan lo que no eres”. Hasta qué punto crees que comunicar (bien) lo que somos como empresa es vital para el crecimiento y cómo convencerías a una pyme cualquiera de esta necesidad.

¡Me gusta tu frase! Tengo una muy parecida: “hazlo bien y hazlo saber”. Porque me encuentro muchísimas veces, y creo realmente que el hándicap de cualquier proyecto es la comunicación. En mi trayectoria como asesora me he encontrado con que el que está al frente de una pequeña empresa sabe muy bien cómo es su producto o su servicio, conoce muy bien cuáles son sus características, a quién le puede interesar o puede servir, pero no piensa en cómo debe hacer para comunicar lo que está poniendo en el mercado y cuáles son las técnicas y las herramientas que le pueden ayudar a comunicar su producto. Ahí es cuando intervenimos nosotros, los profesionales del marketing.

Porque hay muchos productos que son fáciles y agradecidos de vender: los productos de moda, gastronomía, papelería, son relativamente fácil de exponer comunicativamente y fáciles de hacer llegar al público. Son productos atractivos. Pero cuando te viene un cliente que lo que tiene que vender en el mundo digital es una herramienta parecida a una pistola que lo que hace es expulsar espuma de poliestireno o poliuretano, pues claro no es tan sexy hablar de eso en las redes, ni tan fácil a priori para el CEO de la empresa comunicarlo en el mundo digital. Pero, sin embargo, el profesional sabe perfectamente dónde puede dar a conocer este producto y no precisamente en Instagram.

Hay una palabra clave que utilizas mucho en tu propuesta a las empresas: ESTRATEGIA. ¿Por qué es fundamental saber a dónde queremos ir como organización antes de plantearnos cómo ir? ¿Crees que el tejido empresarial actual, sobre todo las pequeñas y medianas empresas, está orientado a un marketing y comunicación estratégica, o solo quieren implementar herramientas rápidas en busca de resultados inmediatos?

Para mí la palabra estrategia es clave. Cuando me preguntabas como era, una de las características muy propias de mi forma de ser es la analítica. Soy una persona que le gusta reflexionar y analizar lo que le rodea y sacar conclusiones de ello para avanzar y marcar un camino. Y, además, eso me pasa de siempre y lo aplico en mi vida diaria y personal. (¿Qué aburrida, ¿verdad?).

Así que qué más te puedo decir. Puede que esté equivocada en mi propio planteamiento (hasta de vida) pero creo que las acciones deben seguir una ruta.

Te voy a poner un ejemplo con dos clientes con los que he trabajado últimamente y que creo que puede responder a tu pregunta de por qué es fundamental tener una estrategia y saber a dónde podemos ir.

El primer cliente es un carpintero. Desde siempre supo muy bien qué quería hacer: qué tipo de servicio quería ofrecer en su carpintería y a qué tipo de cliente se debía dirigir. Necesitaba mi ayuda en temas muy concretos de ajuste de cliente y de planteamiento de su comunicación en la web y en las redes. Pero nada más. Él de forma intuitiva, tenía una estrategia ya definida de hace años. Había analizado su producto, sus características, a quien podía servir y qué quería conseguir con ello. Precisamente las claves básicas -rudas- de la estrategia es saber a dónde te quieres dirigir (marcarte objetivos) y marcar las acciones a realizar (tácticas). En seguida nos pusimos en marcha con éxito.

El otro cliente. Me explicaba que su formación fue la abogacía. Empezó a trabajar en un bufete, pero rápidamente decidió poner una consultoría laboral, dedicada a la asesoría a trabajadores. Cerró al año. En su asesoría había tenido relación con la conciliación; así que decidió formarse en este sentido y abrió otra asesoría, basada ahora en la ayuda a las personas desde la conciliación. También cerró. Cuando vino a consultarme estaba bastante confundido y quería reorientarse y trabajar su marca personal. Paradójicamente y a pesar de a lo que se dedicaba, ¿Crees que detrás de su trayectoria había estrategia?

Porque puede que la estrategia, cuando la planteas falle, claro… suele pasar. Pero si tu estrategia la tienes clara, lo que haces es corregir, simplemente, pero no cambiar, abandonarla y crear otra.

 

Las redes sociales, el marketing digital, el inbound marketing… ¿No nos estaremos ahogando en un océano digital? Y si no es así, ¿cómo crees que la pyme media de este país puede hacer algo cuando compite en este océano cada vez más rojo y en el que hay que hacer grandes esfuerzos por visibilizar la marca?

¡Esto es pregunta de examen! Lo que planteas al final son diferentes técnicas de una misma madre: el marketing digital. Como consultora y asesora de empresas, cuando recibo un cliente, su prioridad principal es tener visibilidad y tener más clientes. Esto es lo que buscan. Pero como profesional, y después de haber analizado su entorno, su mercado, su propia empresa, tengo que ajustarme y ofrecerle técnicas, canales que mejor se ajusten. Puede que le sirva trabajar los canales de social media, puede que adopte técnicas del Inbound marketing porque es lo que mejor le irá (y además sé aplicarlas), o puede que lo que mejor le vaya sean técnicas propias del marketing tradicional y no del digital.

El problema hoy en día es que todo el mundo está ofreciendo contenido y, además, en su mayoría es bueno. Aportan contenido de valor. Pero no damos abasto para consumir todo ese contenido. En la actualidad, el que está aportando creatividad en su publicación y lo está haciendo diferente, es el que está consiguiendo la visibilidad. Y claro, aportar algo diferente y creativo, no es fácil. Hoy en día este es nuestro hándicap.

Personalmente, y si leéis mis post en Linkedin o mis publicaciones en Instagram lo comprobareis, creo en el marketing del chup-chup, cocinado a fuego lento, sabiendo muy bien a quien dirigirte, tu cliente, aportando valor, escuchándolo e intentar hablar con él. Pero cada vez está siendo más difícil.

 

Otra de las palabras que definen tu forma de trabajo es OPTIMISMO. ¿Crees que ser y trasmitir emociones positivas tiene un efecto tangible en los resultados de una estrategia? ¿Lo aplican las pymes en su día a día?

Uffff… No sé si las pymes aplican el optimismo en su día a día. En mi caso es que el OPTIMISMO es intrínseco a mí. Sé que se consigue y estoy convencida de ello, y así lo transmito; no doy otra opción. Si aplicas la estrategia, puedes corregir, pivotar, pero dentro de una misma línea/ruta. Se consigue. Lo he visto.

Si tuvieras que convencer a un cliente de que necesita una estrategia de comunicación para lograr mejores resultados y solo dispusieras del tiempo que tarda un ascensor en llegar a la planta solicitada (elevator pitch), ¿qué le dirías?

Preocúpate de que tu producto sea bueno y competitivo. Cuando esto lo tengas resuelto, busca un megáfono y cuéntalo. La estrategia y el marketing te dirá cual será tu mejor megáfono y a quien realmente le interesa escuchar lo que estás explicando de tu producto.

 

En relación con la empresa de la que formas parte y lideras, ¿cómo os veis dentro de cinco años?

Dentro de cinco años me gustaría tener un equipo más amplio, no ya en servicios (que ya lo veré), pero sí en personal que ayuda y ofrece el servicio. Quiero continuar teniendo un buen equipo, cohesionado y sabiendo qué soluciona cada uno de ellos. Quiero enfoque y resolución. Es lo que exijo.

 

Por último, actualmente mantenéis un blog muy interesante, y que invito a conocer a todos, sobre temas relacionados con el marketing y la estrategia, pero, a nivel personal, ¿Para cuándo el primer libro de Marisol García? ¿Tienes ya algún tema pensado?

¡Wwaauuuu! ¡Un libro! ¡Me encantaría! Y lo haré. No sé de qué, pero lo haré. Por ahora; es que necesito más horas a mi día, no me da (¿tú sabes donde se compran 27 horas diarias?)

 

Contacto:

www.marisolcomunicacion.com

Confianza

La confianza: el arma que nos permitirá salir de esta crisis en las mejores condiciones.

En este tiempo de incertidumbre y preocupación que nos está tocando vivir a todos, debido al maldito COVID-19, se hace necesario más que nunca reforzar unos valores que, aunque siempre han debido estar presentes en todos nosotros, ahora se hacen vitales para salir de esta situación juntos y de forma exitosa. Me refiero a la CONFIANZA.

?CONFIANZA en las personas que trabajan en el área sanitaria, en sus capacidades, dedicación y esfuerzo para atender a los afectados por el coronavirus y que están dándolo todo para minimizar los daños, incluso poniendo en riesgo su propia salud.

?CONFIANZA en los investigadores que están trabajando a marchas forzadas para conseguir una vacuna o, al menos, un tratamiento que sea eficaz contra la enfermedad.

?CONFIANZA en las personas que tienen que tomar las decisiones fundamentales para conducir esta situación de la mejor manera posible: instituciones, gobiernos y administración.

?CONFIANZA, y en este caso vital, en todas las pymes y autónomos. Es fundamental ser flexible e intentar que la cadena de valor no se rompa. Proveedores, clientes intermedios y clientes finales tenemos que apostar por todos nosotros e intentar que el sistema económico y productivo pare lo menos posible. Es una situación nueva que requiere de nuevas acciones, innovadoras y atrevidas.

?CONFIANZA en todos los profesionales dedicados a la seguridad de todos nosotros. Vamos a intentar colaborar con ellos en todo lo posible para evitar males mayores.

?‍?‍?‍?CONFIANZA en las personas más cercanas a nosotros: familia, amigos, compañeros. Hay que hacer que los lazos que nos unen sean más fuertes todavía. Afortunadamente, casi todos nosotros tenemos a alguien a quien ayudar y que a su vez nos pueden también ofrecer una red de apoyo. Ahora es el momento de demostrar nuestra capacidad de entrega como personas.

?CONFIANZA en general en toda la sociedad. Los humanos somos una especie social, y ahora esta nueva amenaza nos vuelve a poner a prueba. Estoy convencido de que la responsabilidad va a conseguir sacar lo mejor de nosotros, como hemos hecho siempre en momentos similares en nuestra historia, y que saldremos de esta una vez más.

Desde mi obligado puesto de teletrabajo, intento continuar mi actividad con la mayor normalidad que me es posible y dando servicio a los clientes al máximo de mis capacidades, mientras mi salud me lo permita. Desde aquí, invito a las pymes que quieran consultarme acerca de cualquier tema relacionado con mi ámbito profesional, el marketing y la comunicación, que estoy a su disposición, y que intentaré aportar todo lo que pueda para que esta situación sea más llevadera y afecte lo menos posible al gran tejido empresarial de nuestro país. En estos momentos es cuando más tenemos que reforzar los vínculos que nos unen a todos, y en eso siempre tenemos que estar en primera línea.

Ánimo a todos y tened CONFIANZA. ¡De esta salimos todos juntos! ✌️

#COVID19 #DeEstaSalimos #Confianza

El caso de las nuevas burbujas a punto de explotar

Burbujas a punto de explotar: fruterías, hamburgueserías, dentistas, casas de apuestas… ¿Qué está pasando?

Primero fueron los “Compro Oro”, que inundaron nuestras calles con locales bien visibles, pintados en amarillo y negro (combinación que, por cierto, tiene el mayor contraste visual) ofreciéndonos “la mejor tasación por sus objetos de oro y joyas”. Una solución rápida y efectiva para conseguir liquidez en aquellos tiempos de crisis en España de 2007 y años sucesivos. Era raro no ver en alguna calle alguno de estos negocios que hoy, pasados los peores años, están presentes de forma testimonial.

Las inmobiliarias, que crecieron con la burbuja homónima, también tuvieron sus años de gloria, extendidos de forma inesperada en los años duros, en los que muchos tuvieron que vender sus propiedades por no poder seguir pagando su hipoteca, y que otros aprovecharon con la caída de precios. Hoy quedan todavía muchas, aunque el negocio ya no es lo que fue.

Podría poner más ejemplos para ilustrar el nacimiento, crecimiento y muerte de muchos negocios de nicho. Cada caso tiene su explicación, desde el punto de vista del mercado, pero no deja de sorprenderme cómo este fenómeno se va repitiendo por ciclos, abarcando múltiples actividades y sectores.

¿Qué es lo que provoca el nacimiento de estas burbujas?

En el caso de los Compro Oro su principal causa de expansión fue la crisis, y el fin de la misma, su declive. En las inmobiliarias, otro tanto. Pero el crecimiento exponencial de los pequeños negocios de frutas y verduras (que hoy se mantiene) hay que explicarlo desde otra óptica. Si bien el consumo de frutas y verduras ha aumentado en España más de un  7 % (abril 2008 – marzo 2019), debido sobre todo a una preocupación mayor por la dieta saludable, eso no explica el crecimiento mucho mayor de los puntos de venta de estos productos (en algunas ciudades por encima del 30 %). Las claves de este aumento significativo están, entre otras, en:

  • Los bajos costes de explotación del negocio (sin necesidad de cámaras frigoríficas).
  • No hace falta una cualificación para regentar el negocio.
  • El acceso fácil al proveedor del producto, consiguiendo buenos precios gracias a mercancía no vendida.
  • Una sola persona puede llevar el negocio.

Si a esto le unimos que las frutas y verduras son productos de primera necesidad, donde la marca no es relevante, y que el negocio se puede ubicar en zonas estratégicas y exponerlo en el exterior del local (para facilitar la compra por impulso), ya tenemos un negocio ganador. Un buen precio final (ahora están vendiendo fruta a un euro el kilo) es la guinda.

No sé el recorrido que van a tener estos negocios en nuestras ciudades, pero el nivel de saturación es máximo en algunas localidades y, a pesar de haberse llevado por delante a muchas fruterías “de toda la vida”, no parece que vaya a crecer mucho más. El mercado ahora está fuertemente segmentado, desde estos negocios en la franja medio-baja, a las fruterías de alta calidad, con supermercados y fruterías tradicionales en el medio. Y esto sin contar las ventas online, que están también creciendo. Al final, será el consumidor el que decida de forma inconsciente como se reajustará de nuevo el mercado. Lógicamente, a mayor nivel de vida, mayor exigencia de calidad en el producto. Por parte de los productores, ya se está viendo un esfuerzo por reforzar los atributos de marca (para diferenciarse de los genéricos) y ofrecer un producto de calidad y en presentaciones más atractivas, como por ejemplo, fruta troceada o verdura limpia y empaquetada, lista para el consumo directo. Es este un efecto positivo que toda nueva competencia siempre produce en el mercado. Obliga a los competidores a innovar para intentar que el cliente diferencie y elija.

Hamburguesas: del fast food a producto gourmet.

El caso de la hamburguesa es sorprendente. Quien diría que, desde que Burger King abrió sus puertas en 1975 en la Plaza de los Cubos de Madrid (hoy tiene más de 600), este ahora popular producto está tan diversificado, tanto en tipología, como en precios. Lo que inicialmente era simplemente un alimento fácil de comer y muy novedoso (venía de USA) hoy ha llegado a cubrir casi toda la gama de calidades que puede pedirse a un alimento. La explosión del crecimiento se ha producido, sin embargo, hace solo unos pocos años. Hasta entonces, la humilde hamburguesa estaba muy bien encasillada en la fast food, al lado de pizzas y bocadillos. Y era un público joven su principal clientela. ¿Qué ha pasado?

Simplemente, un proceso de saturación de una oferta muy similar en las que casi nada era diferente (salvo el payaso de McDonald´s o la corona de Burger King). Otras marcas como Wendy se sumaron a la oferta. Y, sencillamente, el mercado no daba para más, tal y como estaba diseñado el producto. La necesidad de ampliar el concepto (como ya se hacía fuera de España) para abrir nuevos nichos de consumo hizo que algunos emprendedores, como Arnaud Barcelon, que creó Home Burger Bar (en 2006) o antes Alfred Gradus (neoyorkino afincado en Madrid) en 1981, con su restaurante Alfredo´s Barbacoa, elevaran a la hamburguesa a un nuevo nivel, incidiendo en la calidad de las materias primas y posicionándolo como comida “de verdad”. El nuevo status de la hamburguesa hizo que nuevos clientes (que nunca habían pisado un Burger King) se sintieran atraídos por la nueva oferta. El éxito fue inmediato. Se había creado una nueva categoría de producto sobre la base de la hamburguesa de toda la vida. Luego vendrían a coronarla las cadenas americanas e incluso afamados cocineros.

La situación actual es claramente de burbuja. ¿Cuándo estallará? Nadie lo sabe, pero en muchas ciudades ya se están produciendo algunos cierres significativos, porque el nuevo nicho está de nuevo saturado. Ni siquiera las variedades de hamburguesas veganas o exóticas están parando el desgaste, y no se atisban nuevos nichos en el horizonte. Pero creo que en poco tiempo el mercado se reajustará significativamente. Te recomiendo leer este buen artículo de Diego Ramos en afuegolento.com, donde detalla más lo que está sucediendo.

Clínicas dentales: bueno, bonito y barato.

El caso de las clínicas dentales y su actual expansión está ligado en origen, como no, a la crisis de la primera década de este siglo. Los cuidados dentales no están cubiertos por la Seguridad Social y no son baratos. Cuando sobrevino la época de vacas flacas, muchas familias no pudieron seguir con sus tratamientos bucales en su dentista habitual, y eso provocó que muchos de estos fueran cerrando sus consultas (seguro que conoces algún caso). Cuando se empiezan a recuperar las economías de los hogares, éstas vuelven a requerir servicios dentales, pero ahora, con la lección de la crisis aprendida, buscan precio-calidad. Los buscadores de oportunidades ven inmediatamente un nuevo nicho dentro de un sector maduro como es la odontología. Y diseñan un servicio que aúna calidad, tecnología, cercanía y con todas las especialidades en el mismo sitio (a diferencia de los odontólogos de toda la vida). Y, además, a pie de calle, lo que les da una visibilidad mayor. Cadenas como Dentix, Vitaldent o Vivanta pronto empezaron a expandir clínicas en formato franquiciado, a la que siguieron las clínicas de las aseguradoras como Mapfre, Adeslas o Sanitas con el mismo modelo. Incluso los odontólogos de toda la vida que aún seguían en el mercado adoptaron este modelo. Y hoy nos encontramos en cada calle con una clínica dental.

¿Cuánto durará esto? Lo que está claro es que el factor precio es importante, y estas clínicas se aprovechan de las economías de escala y de unos costes de personal variables (a diferencia de los dentistas tradicionales). Y el modelo funciona. Pero no estoy muy seguro de que la dimensión de la oferta tenga que ser la que es. Es, claramente, una burbuja en la que se está librando una dura batalla por sobrevivir. Financiación de los tratamientos, regalos de bienvenida, descuentos por familia, nuevos servicios (blanqueamiento, odontología estética…) son algunas de las armas con las que se libra la batalla. Al final, el mercado se estabilizará, y habrá creado varios segmentos de servicios dentales adaptados a nichos concretos, como es habitual en los mercados libres. Mientras llega la estabilización, el músculo financiero hará a unos más fuertes que a otros. ¿Será capaz el sector de reinventarse para sobrevivir? Será interesante verlo. Mientras, te recomiendo este artículo donde explican el boom de estos negocios.

Detectar y aprovechar nuevos nichos: cautela y estrategia.

Como estrategia de crecimiento, la búsqueda de nuevos nichos de mercado es un clásico en el marketing. Significa encontrar nuevos clientes para mis productos o servicios (adaptándolos o modificándolos) o nuevos usos. Es un ejercicio analítico que deberían de realizar todas las empresas cada cierto tiempo, más aún hoy en día que los cambios en los hábitos de consumo cambian muy rápido. Es lo que han aprovechado los nuevos negocios de fruterías, las hamburguesas o las clínicas dentales. Pero, como has visto, la estrategia no está exenta de riesgos, pues un nicho atractivo atrae a nuevos competidores como el panal a las abejas.

Si crees que tienes una oportunidad de crecimiento, deberás sopesar primero las barreras de entrada y de salida al nuevo nicho. Las barreras de entrada a las fruterías son mínimas, como has visto, y eso provoca un crecimiento explosivo de la oferta si hay rentabilidad asegurada. Si las barreras son altas, el proceso es más lento y entrarán menos competidores.

Por otro lado, analiza las barreras de salida. Salir de un nicho una vez dentro… ¿es costoso? Si es así, plantéate una estrategia a largo plazo y dótate de una fuerte diferenciación para poder mantenerte en el nicho una vez que este se sature.

La prudencia es una virtud, y en el mundo de la empresa una norma, al menos tal y como yo lo veo. Sé que el riesgo puede traer también beneficios, pero en situación de cambios constantes en el entorno, sigo pensando en la prudencia como guía.

Para tener éxito en una estrategia de nicho, como has visto, deberás tener en cuenta que, si el hueco en el mercado es interesante, éste se irá llenando de empresas. La rapidez en el llenado dependerá del atractivo que tenga (rentabilidad esperada) y del coste de las barreras de entrada, como he comentado más arriba. Ante esta certeza, si optas por entrar en un nicho, deberás fortalecer tu presencia en el mismo, estableciendo en lo posible características del producto o servicio que sean difíciles de imitar o muy costosos. Eso te permitirá cierta defensa.

A partir del minuto uno, tendrás que contar con una estrategia con visión a medio o largo plazo si tienes pensado permanecer en el nicho de forma rentable en el tiempo. Ello te obligará a realizar cambios e innovaciones constantes en el producto para contrarrestar a tu competencia. Y potenciar tu marca y tu comunicación, por supuesto. Tienes que ser capaz de crear vínculos duraderos con tus clientes para que, cuando la burbuja estalle, a ti no te afecte, o el efecto sea menor del esperado.

Hay empresas que entran y salen de nichos constantemente, por las bajas barreras de entrada/salida. Esto para mí es un error. Las pymes tienen que construir una imagen de marca respaldada en unos valores sólidos y constantes en el tiempo. De hecho, las grandes marcas siguen siendo fieles a sus principios guía, y les ha ido muy bien. Cuando algunas entran y salen de determinados mercados que no los suyos, buscando una rentabilidad a corto, suelen perder poco a poco la confianza de sus clientes.

Como siempre, te animo a que saques tus propias conclusiones sobre este fenómeno de las burbujas crecientes. Estrategia de nicho, sí, pero ten cautela y, sobre todo, visión a medio plazo.

Por cierto, hay otra burbuja a punto de explotar, si es que no lo ha hecho ya cuando este post vea la luz, las casas de apuestas. A la espera de una posible regulación legal del actual gobierno, no solo es una burbuja, sino que además aprovecha la tendencia de la gente al dinero fácil, cuando no atrae a ludópatas. Te dejo esta noticia donde explica el problema de estos negocios y como afectan a un creciente número de personas.

 

Banco_de_Peces

La pesca de la sardina y los marketplaces.

Imagina que te vas un día de pesca y la especie que te interesa es la sardina, pero no una sardina cualquiera, no, vas a buscar una sardina en concreto, con un tamaño y aspecto particular, porque eres de los que les gusta elegir su propia sardina. Te lanzas al mar y localizas un cardumen o banco de sardinas (la forma más simple de pescarlas). Lanzas tu caña y pescas una…que no encaja en tus preferencias. La devuelves al mar y lo intentas de nuevo. Otra sardina que no cumple tus criterios. Vuelta a empezar. Después de varias horas, te das por rendido y abandonas. Parece mentira que en un banco de sardinas de millones de ejemplares no encuentres la que buscas, pero claro, no eres experto en fauna marina (aunque podrías serlo, claro) y desconoces que estos grandes cardúmenes de peces suelen formarse por individuos de similar edad y tamaño, por lo que las diferencias entre ellos son mínimas. Por esta razón, aunque hay mucho donde elegir, encontrar la que quieres es casi imposible.

Los marketplaces son parecido. Inmensas extensiones de productos, categorizados por criterios y agrupados en cardúmenes de miles de referencias. Un ejemplo, si busco en Amazon “reloj”, el buscador me dice que hay “más de 200.000” artículos (pueden ser tanto 200.001 como 800.000). Ahora refino la búsqueda: “reloj de hombre negro”. Respuesta: “más de 50.000 resultados”. Por último, introduzco “reloj de hombre negro redondo”. Respuesta: “más de 30.000 resultados”. Tengo por fin un cardumen de relojes de más de 30.000 referencias. Ahora suerte y a pescar. Con paciencia, en algún momento encontraré el que acabo de poner a la venta con mi marca junto a otros cientos o miles de relojes similares. Y si hay todavía más suerte, algún pescador de relojes de hombre negros redondos lo encontrará.

Esta es la realidad de los más conocidos marketplaces al que hoy recurren muchas empresas en todo el mundo, como Amazon, eBay o AliExpress. Un teórico escaparate que promete una visibilidad global a un coste ajustado. La tienda única para todo, el Google de la compraventa de productos. Es una solución rápida y sencilla, pero… ¿funcionará?

Yo creo que, si no tienes una estrategia clara de venta y, sobre todo, lanzas la caña sin más, tu negocio se perderá en el profundo océano del Marketplace de turno. Para empezar, ten en cuenta qué tipo de empresa tienes, es decir, qué y a quién vendes. Los marketplaces generalistas no son válidos para todos los sectores. Amazon por ejemplo vende sobre todo electrónica de consumo y moda. Los sectores menos representados son casi invisibles.

Además, añade que, si quieres tener una presencia más visible, deberás sumar a los porcentajes habituales del Marketplace las tarifas de promoción, que no son baratas. ¿Estás dispuesto a reducir tus márgenes? Y no olvides que tu producto competirá en precios (a la baja) con otros de la misma categoría, incluidos los del propietario del Marketplace. Ah, y recuerda leer bien las rígidas condiciones de envío y devolución, de las que te harás cargo sí o sí y renuncia a quedarte con los datos de tus clientes; se los queda al propietario de la plataforma. Después de todo esto, haz números y valora si te compensa o no estar en ese Marketplace.

¿Hay alternativas?

Siempre hay alternativas. Para empezar, independientemente de tu decisión, te recomiendo que desarrolles tu propia estrategia de e-commerce, adaptada a tu sector-nicho, tamaño y tipología de clientes. Realiza un esfuerzo personal e invierte en ti mismo, asesorado, eso sí, por profesionales. Comunica a través de estrategias de marketing digital quién eres y lo que ofreces. Una vez adquieras cierto volumen, puedes plantearte tu presencia en un marketplace. Salvo que tengas una marca reconocida, tengas un producto de gran consumo o tus márgenes te lo permitan, es preferible introducirte en marketplaces verticales, centrados en un nicho de productos, por ejemplo, moda (como asos o zalando) o zapatillas de deporte (runnics). Así se consigue que el cardumen de peces sea más pequeño, y las posibilidades de que el pescador se haga con tu pieza sean más altas.

Mi recomendación es que consideres los marketplaces como un canal más de ventas, no el prioritario. Lo primero, tu marca, que en un océano de productos se quedaría diluida sin remedio. En vez de sardinas, la próxima vez que salgas de pesca tendrás más posibilidades de encontrar la pieza que buscas si vas a pescar truchas a un río.

Marketing y Comunicación Intrusivos

Marketing y Comunicación intrusivos, o como destruir tu imagen de marca.

Son las nueve de la noche de un sábado cualquiera, y recibes una llamada en el teléfono fijo de tu domicilio. “Hola, buenas noches… ¿podría hablar con el titular de la línea?”. Tú, lógicamente, preguntas quién llama, y a continuación, se presenta el interlocutor -normalmente con acento latinoamericano- y pide hablar con el titular de la línea. Seguro que esto te ha pasado a ti alguna vez, o muchas. Llamadas en horas inadecuadas ofreciéndote productos o servicios que no necesitas y, además, solicitándote información privada que no tienes porqué dar. La reacción habitual es colgar inmediatamente dejándote un enfado monumental. Eso si no le contestas con algún improperio. Seguro que lo has padecido. Es un ejemplo paradigmático de lo que yo llamo el no-marketing, una estrategia de comunicación que tarde o temprano conduce al suicidio de la marca.

¿Por qué las empresas realizan acciones de marketing intrusivas?

Una buena pregunta que yo, como profesional del sector, no alcanzo a responder. Realmente, la única explicación posible para machacar continuamente a nuestro público objetivo es intentar mantener la marca presente en el inconsciente del consumidor, bien para tapar a la competencia o bien para aprovechar cualquier fuga de clientes y que el consumidor nos recuerde como alternativa. En cualquier caso, estas campañas se siguen realizando, pese a las múltiples denuncias que reciben de forma continuada. La publicidad o comunicación agresiva siguen siendo importantes en las estrategias de muchas empresas que ven en ella un vehículo para que su marca tenga una visibilidad garantizada, sin importarles el impacto en el cliente. Sigue estando presente el “más es mejor” frente a otras posibilidades de comunicación más amigables y respetuosas.

El marketing intrusivo está presente hoy en día tanto en los canales offline como en los online.

Desde hace mucho tiempo, los medios de comunicación tradicionales (radio, prensa, televisión…) han utilizado esta técnica para lograr que sus anunciantes tengan una visibilidad mayor. Desde las cuñas publicitarias en mitad de una información a revistas en las que se esconde la propia publicidad en formato informativo, lo que no deja de ser un engaño. Últimamente se está poniendo de moda el abrir un anuncio publicitario en mitad de una película (sin interrumpir esta) minimizando la pantalla. Un ejemplo de que la tendencia a la agresividad no disminuye. En todo caso, son contenidos no demandados por el usuario, que aparecen de forma abrupta en un contexto que no tiene relación con la información que está recibiendo. El resultado de estas campañas se traduce en clientes molestos y enfadados que se revuelven contra el medio que están utilizando y, en última instancia, contra el propio anunciante. Y sí, soy consciente de que los medios tienen que sobrevivir y financiarse, pero se debe anteponer siempre al consumidor de nuestro medio frente al anunciante, buscando un equilibrio entre visibilidad y respeto a la hora de comunicar.

Es sin embargo en la publicidad online donde el marketing ha llegado a sus cotas más altas de intrusión, desplegando una amplia variedad de formatos digitales: el modal (ventana que tapa la información y que impide su lectura hasta que pasa un tiempo), los videos autorreproducidos (no se accede a la información hasta terminado el video), los banners emergentes con sonido (bien alto) que impiden el acceso al contenido, o las interrupciones en la visualización de un video con anuncios. Todos ellos contribuyen a que la marca que se está promocionando se convierta en el enemigo del usuario, al que maltrata impidiéndole acceder a un contenido que sí le interesa (al contrario que el del anunciante). En este estudio de NN Group / Nielsen sobre los tipos de anuncios online más odiados por los usuarios puedes comprobar que esta clase de comunicación afecta de manera negativa al público al que se dirige. De hecho, un alto porcentaje de usuarios rechaza estos anuncios y utiliza como defensa los Ad Blockers (bloqueadores de anuncios), que usan ya uno de cada cinco usuarios. El estudio de NN Gropup / Nielsen deja patente que la publicidad intrusiva es cada vez más odiada, y que las agencias y anunciantes tienen que empezar a plantearse otras alternativas más respetuosas con el público al que se dirigen.

Y ya que hablamos de marketing y publicidad intrusiva online, siempre me ha molestado que, al consultar con mi smartphone un diario digital de información, se abra un anuncio a pantalla completa (sonido muy alto) con un contador de 5 segundos para cerrarlo (si es que encuentras la minúscula “x” para pulsar “cerrar”, lo que a veces es difícil). Si se hace un estudio sobre cuantos usuarios cierran el anuncio a los 5 segundos… ¿Qué porcentaje crees que saldría? ¿Cuántos cancelan el sonido (por desagradable)? ¿Qué porcentaje de usuarios se sienten molestos con el anuncio? (sobre todo si el anuncio se repite). Estas son las preguntas que tendría que hacerse cualquier profesional del marketing a la hora de planificar su estrategia de medios. Yo, por mi parte, creo que se está dilapidando una buena cantidad del presupuesto para publicidad en acciones que, en el mejor de los casos no van a funcionar y, en el peor, van a perjudicar la imagen del medio y de la empresa.

Consejos y alternativas para un marketing más amigable

Lo primero que debes de tener en cuenta en cualquier campaña de marketing o comunicación es a tu público objetivo, ya sea una empresa o un particular, y desarrollar una empatía emocional con ellos. Se trata de no actuar de modo que el otro se sienta incómodo o desarrolle una emoción negativa (enfado, agresividad, nerviosismo…) por nuestra culpa. Es tan sencillo como ponerse en el lugar del otro. Si algo le puede molestar, como seguro que puedes prever, no lo hagas. Tan sencillo como eso. Esta sería la primera regla para evitar el intrusismo.

Lo segundo que debes tener en cuenta es que tu anuncio o contenido no debe aparecer fuera de contexto. Un ejemplo, si el usuario está leyendo un artículo sobre la historia de Roma, no le interrumpas para ofrecerle una bebida energética que no sabes si le interesa o no, pero que es lo último en lo que estará pensando esa persona. ¿A ti cómo te sentaría?

Y una tercera recomendación: no seas agresivo. Una interrupción abrupta de la actividad que está realizando la persona (ver una película, leer una noticia, escuchar una canción…) siempre generará enfado, predisponiéndole negativamente frente a lo que le ha sobresaltado, o sea, tu empresa o marca. Evita sustos y llegarás mejor a tu target. (Recuerda, a nadie le gusta que le hagan levantarse del sofá mientras está viendo su programa favorito para que le pregunten por teléfono a las nueve de la noche si quiere ahorrar en su seguro de hogar).

Los marketinianos tenemos, afortunadamente, muchas otras herramientas para canalizar la comunicación de forma cercana, amigable y empática. Partiendo de las premisas anteriores puedes optar por acciones tales como:

Las relaciones públicas. Siguen siendo una de las mejores estrategias de marketing para establecer una conexión más cercana con tus clientes potenciales. Además, genera un alto impacto en la notoriedad y en el recuerdo de marca. Un ejemplo que dejó huella y que no se ha vuelto a repetir en España, fue la campaña de la empresa Acciona en prensa de papel para comunicar su nueva imagen. Fue el único anunciante el 28 de octubre de 2005 en los diarios El Mundo, El País, ABC, La Gaceta de los Negocios, Expansión y Cinco Días.

Los contenidos patrocinados son otra opción interesante para aquellos usuarios interesados en temáticas concretas. Solo se accede al contenido una vez que el usuario conoce el tema y muestra interés haciendo click. Es una acción que trasmite muy buena imagen de marca y consigue conectar de forma directa con los clientes que realmente demandan el contenido. A mí me parecen muy buenos los vídeos de BBVA, que difunde a través de diversos canales, donde toca diferentes temas de actualidad (calidad de vida, filosofía, consumo…) en formato entrevista o breves speechs. Este sobre Educación es un buen ejemplo de ello.

La esponsorización, si bien es una herramienta de marketing con larga tradición, está otra vez creciendo como forma de visibilizar la marca en diversos soportes, como pueden ser eventos, estrenos de cine, teatro o música, lanzamiento de libros, apertura de negocios, etc. Esta acción permite que el espónsor esté en contacto don su target, generando una imagen de marca muy positiva. La firma de relojes de lujo Rolex lleva muchos años apoyando el mundo del teatro y de la música clásica, con el concierto de año nuevo como evento más conocido. En sus propias palabras “Partnering a culture of excellence”, una esponsorización bien alineada con los valores de marca de Rolex y que sin duda le reporta un refuerzo de marca en su público objetivo.

La suscripción a contenidos de valor es otra posibilidad al alcance de muchas pymes. Se trata de conseguir que tus potenciales clientes se subscriban a una lista de usuarios para recibir de forma periódica información variada sobre temas relacionados directa o indirectamente con su área de actividad. Se puede tratar de artículos técnicos, novedades del sector o cualquier otra temática. La clave es intentar que el contenido sea lo menos comercial posible, de ahí que se llamen contenidos de valor. Se crea un vínculo muy estrecho con los clientes y genera una impresión muy positiva de la marca. La dificultad es la creación de contenidos que sean originales, novedosos e interesantes.

El Product Placement (emplazamiento de producto) permite a las empresas estar presente en un video o película de forma más o menos visible. Hay muchas formas de que tu marca tenga presencia: con mención expresa, en primer plano, de fondo… Yo soy partidario de ser más sutil en el emplazamiento, evitando la percepción de anuncio encubierto. Si se selecciona bien el soporte, es una herramienta que no molesta al cliente y que tiene bajos costes de producción, en comparación con otras alternativas. Mira este ejemplo de product placement de Burger King en la película Iron Man:

El product placement se puede utilizar también (dándole un giro a su uso habitual) en otros contextos. Una marca fabricante de lámparas de mesa posicionó un buen número de ellas en locales de copas y restaurantes de moda, repartidas en diferentes espacios. Todas ellas llevaban una etiqueta de la empresa y una frase “¿te gusta…? ¡Llévatela!”, junto a un código QR que enlazaba con el modelo en la tienda online. Una idea novedosa y nada intrusiva para hacer llegar nuestro mensaje al cliente. Este es solo un ejemplo, pero las posibilidades abarcan lo que tu creatividad pueda generar.

El marketing directo sigue siendo una potente herramienta para sorprender a tu público a la vez que les ofreces un “regalo”. Permite seleccionar muy bien el nicho al que te diriges y adaptarlo al perfil que buscas. El éxito se consigue si eres capaz de emocionar al destinatario de la acción conectando tus valores de empresa con los de él. ¿Los inconvenientes? Requieren una preparación muy exhaustiva, con presupuestos altos y, en algunos casos, puede ser algo intrusivo para el destinatario.

Como conclusión, quédate con la idea de que impactar mucho, no importando el momento ni el lugar, puede llevar a tu marca a una crisis de imagen. Si sigues la regla básica de respetar a tu público objetivo, preservando sus momentos más o menos privados, tendrás una buena guía para diseñar una estrategia de marketing más respetuosa y, en definitiva, más efectiva. Ahora, cuando alguien te llame por teléfono a horas intempestivas para ofrecerte algún servicio o producto, piensa… ¿qué grado de consideración tiene esa empresa por mí?

Marketing_De_Expectativas

Crear expectación: una técnica de marketing y comunicación muy efectiva.


El 14 de Junio de 2017, la NASA (Agencia Espacial de Estadios Unidos) difundió una misteriosa nota de prensa en la que anunciaba que revelaría una información de gran alcance. Durante los cinco días siguientes, la comunidad internacional estuvo preguntándose qué noticia daría a conocer, el alcance, el impacto sobre lo que conocemos sobre el espacio… Al fin, el 19 de junio, en rueda de prensa emitida en directo a través de la web, la agencia espacial reveló el descubrimiento de varios planetas con muchas posibilidades de albergar vida.
No es la primera vez que la NASA recurre al misterioso adelanto de un descubrimiento. Pasó también con el anuncio de la detección de agua en Marte o la primera fotografía de un agujero negro. ¿Por qué anuncia primero la rueda de prensa -creando expectación- y pasados unos días revela la noticia? Sencillamente, porque esta técnica, conocida como marketing o comunicación de expectación, mantiene expectante durante un tiempo al público al que se dirige y hablando continuamente sobre el posible anuncio. Se genera una expectativa mantenida un tiempo, durante el cual todo el mundo habla de NASA. Ese es el objetivo, además de generar una importante audiencia el día del anuncio definitivo.

En marketing digital se usa mucho para la presentación de un nuevo producto. A través de las redes sociales, se va generando poco a poco una curiosidad e interés creciente en los seguidores, con los cuales se puede interactuar a través de concursos (¿qué crees que vamos a presentar?), inscripciones previas (los 300 primeros inscritos tendrán un 25 % de descuento) o simplemente recompensas (comunícalo a tus amigos y serás de los primeros en conocer nuestro nuevo producto). Aunque el canal y formato puedan variar, en esencia son técnicas de marketing de expectación: se juega con algo que todavía no es real con el fin de generar notoriedad en nuestro target.

(Campaña de pre-lanzamiento de la Kombucha Onflow)

¿Cómo hacer una campaña de marketing y comunicación de expectación?

Lo primero que tienes que valorar es si la novedad que vas a presentar es lo suficientemente interesante para el público al que te diriges. Si no es así, mejor no crear falsas expectativas. Si generamos una comunicación que luego no sea coherente con la realidad que presentamos posteriormente generaremos una imagen de marca negativa. Por eso, hay que ser muy cuidadosos a la hora de construir una estrategia de esta índole. Analiza lo que quieres comunicar y elige bien los elementos que vas a utilizar teniendo en cuenta siempre el perfil del público al que te diriges.
Una mala estrategia es, por ejemplo, comunicar durante un tiempo la idea de que “está a punto de suceder algo que cambiará tu vida”. Si luego revelas a tu target una nueva colonia (que no es más que un producto más en el mercado), la gente pensará que ha sido “engañada”, que le has “vendido” algo que no responde luego a la realidad. Has conseguido lo contrario de lo que pretendías: debilitar tu imagen de marca.

Mide bien los tiempos de la campaña.

Tener al mercado impaciente durante demasiado tiempo diluye el efecto sorpresa. Y, al contrario, si el tiempo de la expectativa es corto, no se generará el efecto multiplicador que pretendemos con esta estrategia. Un tiempo suficiente entre el primer anuncio y el definitivo equilibra ambos extremos. Una solución fácil a la que recurren algunas empresas es la de concretar el día de la revelación del mensaje.

Esta campaña de lanzamiento del nuevo Samsung Galaxy S6 (que no se cita) tiene fijada una fecha y un lugar para la presentación.

Elige bien los canales de comunicación, adapta los mensajes y provoca la interacción.

A la hora de implementar la estrategia, ten en cuenta que el soporte del mensaje es importante. Una valla publicitaria no es lo mismo que Instagram. Adapta la campaña en consecuencia e intenta siempre que el destinatario haga algo. Por ejemplo, puedes decirle que se registre y sea el primero en conocer lo que vamos a presentar, o provocar el boca-oreja haciendo que el mensaje se trasmita entre los círculos de los destinatarios, dar acceso con un código a una web donde se irá revelando el “misterio”…
Se trata de que la fase de expectativas genere mucho interés, y se pueda mantener en el tiempo, llegando al mayor número de personas.

Cuenta una historia

La técnica del “storytelling” es bien conocida en publicidad. A todos nos gusta conocer una historia, más si esta es interesante o humorística. Si eres capaz de comprimir en un mensaje sencillo un relato que capte el interés o llegue a la fibra sensible de tu target, y lo utilizas como campaña de expectación, tendrás muchas posibilidades de conseguir el éxito. Piensa en lo que vas a desvelar y construye un argumento entorno a ello, de tal forma que el desenlace de la “historia” sea el anuncio final. Con esta técnica incrementas la atención del tu público y generas curiosidad creciente (¿qué va a pasar?). En algunas campañas de van ofreciendo poco a poco pequeñas dosis de información a través de una historia por capítulos. Esto permite alargar la campaña de expectación más tiempo, aunque yo no soy partidario de alargar innecesariamente la historia. Una campaña puede ser breve e impactante sin necesidad de que esta dure mucho en el tiempo.

Desvela una parte de la información

Crear intriga y misterio no significa ocultar todo a la espera del final. Tienes que dar a conocer una parte de lo que vas a revelar al final de la campaña. Pero ¡ojo! Selecciona bien lo que vas a contar para que sea a la vez suficientemente atractivo (que “enganche”) a la vez que haga volar la imaginación de los destinatarios para intentar adivinar lo que es. Mira lo que se les ocurrió a los creativos de la ONCE en 1987 para lanzar su nuevo cupón.

(anuncio ONCE 1987: “Traerá cola”)

El valor de una buena campaña de marketing de expectativas.

“La cosa más vulgar se torna deliciosa en cuanto alguien nos la oculta” (Oscar Wilde). Si la estrategia que has diseñado está bien estructurada y has seguido las pautas que he mencionado anteriormente, es muy posible que tengas un resultado bastante bueno. Normalmente se consigue incluso más notoriedad durante la fase de expectativa que en la campaña final (donde revelas el “misterio”). Esto significa que la campaña ha sido un éxito. Habrás logrado:

  • Que tu marca esté en la mente de todos durante un tiempo mayor que si hubieses generado una campaña al uso.
  • Que el público objetivo viralice tu campaña a través de sus propios canales (más difusión).
  • Que el sentimiento hacia tu marca mejore (sobre todo si has conseguido llegar a la parte emocional de tu target con una historia que capte su atención).
  • Que el anuncio final sea recibido con la máxima expectación

Un último consejo antes de que te lances a preparar tu propia campaña de expectativas. No defraudes a tu audiencia. Sé coherente y ofréceles siempre algo que esté al menos a la altura de lo que esperan de ti. Y si superas sus expectativas, mejor. El anuncio final tiene que conseguir conectar a tu target con tu marca y convertirlo en lead. No olvides que por muy emocional y creativo que seamos en nuestras campañas, el objetivo final es vender.

El Poder de Lo Simple

El poder de lo simple: cuando la comunicación más sencilla es la más eficaz.

Hace unos días estuve leyendo un interesante artículo de Rosana Rosas en su blog, el cual recomiendo a todos los que quieran aprender ideas y conceptos de marketing muy acertados. En resumen, indica cómo muchos de nosotros actuamos y tomamos decisiones a la hora de comprar utilizando la parte del cerebro llamada reptiliana, que se caracteriza por albergar los instintos más primarios e impulsivos. Otras capas del cerebro superpuestas serían el cerebro límbico (emocional) y el córtex cerebral (racional). Este modelo, propugnado por Paul MacLean, aunque está actualmente cuestionado por muchos neurocientíficos, sí creo que es válido a la hora de valorar qué elementos hay que tener en cuenta en una estrategia de comunicación o marketing. Yo pienso que las partes reptiliana, racional y emocional no son áreas estancas, más bien se entrecruzan y conforman un modelo de decisión que varía según la circunstancia y el entorno de cada persona. No es lo mismo tomar una decisión de compra sobre una vivienda (donde lo racional tiene un papel importante) que decidir sobre adquirir o no una camisa (donde lo emocional puede ser la clave).

Más allá del debate sobre este modelo de cerebro y su funcionamiento, en la infografía de Rosana se explican las claves para hacer llegar nuestro mensaje al cerebro más instintivo de nuestros clientes. Son seis puntos que, por cierto, se siguen al pie de la letra en los anuncios de teletienda que ya analicé en una entrada anterior. Yo quiero detenerme en un aspecto que para mí es crucial a la hora de abordar cualquier estrategia de comunicación: la simplicidad.

Lo fácil es construir mensajes complicados que pocos entienden. Lo más difícil es trasmitir una idea clara y sencilla que todos puedan entender.

En el ejemplo del anuncio de la CNN, solo se trasmite una idea, con una sola imagen y una única frase final: “Facts First”. Un mensaje claro y muy simple para comunicar que la cadena estadounidense apuesta solo por las noticias veraces. Llegar a construir este mensaje puede parecer fácil, pero nada más lejos de la realidad. Hay que hacer un gran ejercicio mental para poder extraer, de todos los posibles mensajes que podemos emitir a la audiencia, aquello que refleje nuestra esencia, y eso no es nada sencillo.

Cuando una empresa u organización emprende una campaña de marketing, es fácil caer en la trampa de querer comunicar muchas cosas a la vez: garantía, innovación, seguridad, experiencia, tecnología, servicio, precio… Este conjunto de ideas, más que reforzar la imagen de nuestra empresa, lo que genera es ruido en el receptor (nuestro cliente) que, ante tal cúmulo de impactos, queda absolutamente inundado y sin tener una idea clara de lo que le han querido comunicar. No solo no se ha conseguido el objetivo de trasmitir nuestra propuesta al target, sino que además es probable que hayamos generado un impacto negativo en la audiencia. Por eso la importancia de condensar los mensajes en pocas palabras.

Isaac Newton dijo que “La verdad siempre se halla en la simplicidad y no en la multiplicidad y confusión de las cosas”, y no puedo estar más de acuerdo. Lo simple es bello, como bien saben los que se dedican, por ejemplo, a las matemáticas.

Y además tiene la virtud de ser entendido por más personas y goza de una mayor tasa de recuerdo.Siempre he admirado la sencillez del logotipo de Nike, al que he puesto siempre como ejemplo de simplicidad extrema, hasta el punto de prescindir del conocido Just do it que lo acompaña.

La construcción de mensajes sencillos pero efectivos requiere un proceso previo que implica responder a algunas preguntas:

 

¿Qué es lo que me hace diferente?

¿Qué regalo hace mi organización al mercado?

¿Por qué mi empresa hace lo que hace?

¿Qué aspectos emocionales despierta en mis clientes lo que hago?

Como ves, son preguntas sencillas, pero de respuesta compleja. Si pensamos en un vino, por ejemplo, tenemos que ser capaces de comprimir esa idea en una frase corta, pero que tenga fuerza.

Es el caso de Viña Pomal, donde, con solo dos palabras, es capaz de llegar a la emoción del destinatario a la vez que trasmite el mensaje principal que quieren comunicar, un vino clásico de Rioja, pero que, gracias a la imagen del modelo, a la vez es actual y moderno. Sencillamente perfecto.

Otro ejemplo de comunicación simple y efectiva es Fedex, la multinacional norteamericana de la logística.

Solo dos imágenes (con los colores corporativos de la firma) para trasmitir una idea: acortamos distancias, o lo que es lo mismo, nuestro servicio llega puntualmente a todos los sitios, estén donde estén. Una idea sencilla, pero con una carga emocional importante.

Conseguir este grado de simplicidad en los mensajes aporta claridad a la vez que incrementa la tasa de recuerdo de los mismos. Actúa sobre la parte instintiva del cerebro, pero también en la emocional, consiguiente un resultado sorprendente.

Antoni Gaudí se refería al poder de la simplicidad de esta forma “La originalidad consiste en volver al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones”. Una frase que esconde una idea poderosa: la originalidad (diferenciación) está en volver a la simplicidad. Trasladando esto al mundo del marketing y la comunicación estaríamos ante un escenario donde, después de intentar, año tras año, diferenciarse cada vez más de la competencia a través de complicadas campañas y mensajes cada vez más complejos, descubrimos que lo esencial de nuestra organización se acaba perdiendo. Por eso Viña Pomal o Fedex se concentran en lo que les hace ser lo que son como empresa, se han fijado en sus raíces y han sido capaces de comunicarlo de forma simple.

Las personas tenemos un proceso mental sencillo, no lo compliquemos.

Bob Hoffman (The Ad Contrarian) tiene una frase que resume muy bien todo lo comentado hasta ahora:  «Los especialistas en marketing habitualmente sobreestiman la atracción de cosas nuevas y subestiman el poder del comportamiento tradicional del consumidor». Y sí, es verdad que todos los que nos dedicamos al marketing intentamos superarnos cada día buscando estrategias novedosas, rompedoras o innovadoras. Está, en parte, en nuestro ADN como marketeros. Pero no siempre lo novedoso u original es lo más efectivo. Entono yo también el mea culpa porque es cierto que muchas veces olvidamos a quiénes nos estamos dirigiendo en nuestras estrategias para centrarnos en buscar un plan de marketing y comunicación brillante. Y, como dice Bob, el comportamiento del consumidor es muy básico, a pesar de que utilice más tecnología en sus interacciones. Siempre dominarán las partes del cerebro que tocan la fibra impulsiva, emocional, o ambas. Y todo mediante un proceso mental sencillo, que analiza solo lo que es relevante para él, de forma automática y no reflexiva.

Si intentamos hacer llegar un mensaje que contenga varias ideas o conceptos, es posible que ninguno sea recibido correctamente, o peor aún, que se queden con la idea menos relevante para nuestros intereses. Pensando en el funcionamiento del cerebro, que tiene poco tiempo para digerir múltiples mensajes, es como debemos orientar nuestra comunicación. Busquemos un concepto que resuma muy bien lo que queremos trasmitir, dar un toque emocional al mismo y hacerlo fácil de entender.

Una sencilla guía para realizar el proceso de simplificar un mensaje puede ser esta:

  • Definir nuestra esencia como empresa (en base a las respuestas a las preguntas que comentaba más arriba). Es la idea.
  • Expresar la idea en un formato textual (no importa que sea larga).
  • Resumir la expresión en pocas palabras (una, dos o tres).
  • Asociar la expresión resumida a una imagen.
  • Comprobar la validez del texto resumido y la imagen. (Si refleja lo que queremos, si es comprensible por nuestra audiencia, qué emociones trasmite…).
  • Diseñar y montar el soporte final (video, anuncio, gráfico, logotipo…).

No hace falta decir que en este proceso deben participar las personas que se consideren idóneas para el proceso, bien por su conocimiento del mercado, por su creatividad o por su contacto con el cliente final. Y si contáis con una ayuda externa de algún profesional del marketing y la comunicación, mejor aún. Si todo sale bien, tendremos como resultado una pieza de comunicación simple, impactante y muy efectiva. Merece la pena intentarlo, ¿no crees?

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Cuando el posicionamiento de tu empresa no coincide con el de tus (posibles) clientes.

Desde hace muchas décadas, la multinacional Campbell´s goza de gran prestigio dentro del segmento de sopas y cremas condensadas preparadas. De hecho, puede afirmarse que es el inventor de las mismas (1897). Durante años, expandió su negocio de forma exitosa primero en su país, Estados Unidos, y luego por el resto del mundo. Hubo sin embargo un problema no previsto. En algunos países europeos, España entre ellos, el producto no terminó de cuajar, no se vendía como se esperaba. ¿Cuál fue el motivo? Un posicionamiento incorrecto de sus productos. Mientras que en el mercado norteamericano la tradición de las sopas húmedas venía de décadas (asociada a calidad), en Europa la tradición eran las sopas secas, por ejemplo las de Knorr (de origen alemán y más antigua que Campbell´s) o Maggi (creada en Suiza por italianos). Este error de apreciación condenó los productos en países como España, donde hoy la venta es residual. No obstante, en su defensa, cabe decir que la firma fue un ejemplo de marketing y comunicación desde sus inicios, catapultada para la historia en 1962 por el artista Andy Warhol, inaugurando el arte pop en la costa oeste de Estados Unidos con su serie de 32 imágenes de latas Campbell´s que abarcaban todas las variedades

Te cuento este ejemplo quizás poco conocido para que veas la importancia de conocer cual es el posicionamiento real de tu empresa, marca o productos para no cometer errores a la hora de desplegar estrategias de marketing o comerciales.

¿Qué es el posicionamiento estratégico?

Una definición sencilla sería el lugar que ocupa una marca, empresa o producto en la mente del consumidor en relación con la competencia del mercado. O, dicho de otra manera, la valoración subjetiva que hacen tus clientes de tu empresa o productos en base a unos parámetros que compara con otras alternativas en el mercado. Por tanto, hay un esquema externo a tu organización que posiciona tu producto en un lugar que puede que no coincida con el que crees.

Volviendo a Campbell´s, en sus inicios, los fundadores pensaban que sus sopas estaban siendo consumidas por las clases de renta media-alta, debido, supongo yo, a la alta calidad que presuponían y a que serían valoradas mejor por estómagos más agradecidos. Sin embargo, un estudio realizado por el publicista Charles Parlin a principios del siglo XX (analizando cubos de basura, imagina el proceso…) demostró todo lo contrario. Eran las clases bajas los mayores consumidores de sopas Campbell´s. Un hecho que demuestra lo importante que es huir de las percepciones acerca de nuestra empresa o productos y establecer una metodología que permita obtener unas conclusiones reales.

El posicionamiento estratégico es una metodología utilizada en marketing que permite ubicar tu marca respecto a la competencia tomando como elementos de valoración aspectos como el precio, la utilidad, el grado de innovación, la imagen de marca…u otros atributos. Este método ordena los resultados en matrices de dos o tres ejes (en función de los atributos que utilicemos) y los presenta en una imagen visual y representativa.

Para conseguir establecer nuestro posicionamiento, debemos antes concretar cuales son los atributos que mejor definen mi propia marca o mis productos. Es un ejercicio en el que tenemos que seleccionar solo aquellos que mejor nos representen. Si es un alimento, puede ser el sabor, o los ingredientes naturales. Si es un producto industrial, podemos utilizar la fiabilidad, la seguridad o la duración. Si fuera un servicio pueden valer la atención postventa o la calidad percibida.

Nuestra empresa frente a la competencia: una lucha en la mente del consumidor.

Aunque sea insistente, quiero remarcar el hecho de que el terreno de batalla con nuestros competidores se produce primero en el cerebro de los clientes. En ese campo de batalla, y de forma inconsciente, los consumidores otorgan victorias y derrotas a las empresas, según la valoración que hagan de las mismas. Las pymes rara vez son capaces de influir en estas valoraciones mentales, pero sí pueden elegir el campo de batalla, así como los contrincantes. Esto es lo que pasa cuando aplicamos el método del posicionamiento estratégico, seleccionar nuestro nicho de mercado y nuestros competidores. Y ojo, una mala elección suele traer consecuencias, de ahí la importancia de ser rigurosos y honestos en nuestro análisis.

Definir muy bien el nicho de mercado está limitando el campo de batalla, eliminando competidores e incluyendo a otros. Este ejercicio se hace en paralelo con la selección de atributos de la oferta de tu empresa. Combinando loa atributos con los perfiles de clientes tenemos el nicho de mercado. En este nicho es donde posicionaremos a nuestros principales competidores en función de los atributos escogidos. Y como resultado, tenemos al análisis interno del posicionamiento estratégico de nuestro negocio.

Aquí tienes un ejemplo de posicionamiento de varias marcas de Ketchup en función de dos atributos (precio y calidad). Como ves, cada marca tiene su posición en la matriz, definiendo la zona donde compite. Además, observarás que en cuadrante inferior derecho está caso vacío. Eso significa que existe una oportunidad para un producto de mayor calidad que Orlando y a menor precio que Prima. De esta forma, cada empresa tiene claro, al menos de forma interna, cuál es su lugar en el mercado.

Jugando con diferentes atributos se realizan diferentes matrices, que van definiendo aún más el nicho de nuestra empresa. Por otro lado, la información acerca de la competencia se puede conseguir a través de estudios de mercado, análisis propios con grupos de consumidores y clientes o encuestas (como las que realiza OCU, por ejemplo).

Una vez que sabemos nuestro posicionamiento, tenemos que trasladarlo al verdadero campo de batalla, la mente del consumidor, y ver si nuestro análisis es realista o no.

Para saber dónde se ubica nuestra marca en la mente de nuestros clientes, es vital preguntarles. Si nuestra empresa es conocida, podemos acceder a la información de estudios de mercado. En caso contrario, tendríamos que realizar una encuesta “a medida” preguntando a los propios consumidores, bien en grupos seleccionados o a través, por ejemplo, de la herramienta Voz del Cliente, de la que te hablé  en el post Cinco claves para convertir a un cliente en un prescriptor de tu producto y empresa. Es deseable tener esta información para comparar con nuestro análisis. Pero no te preocupes, en el caso de que sea muy difícil o complejo disponer de ella, si el análisis propio está bien fundamentado (con datos fiables y contrastados) puede ser suficiente.

Por último, solo queda comparar la idea preconcebida sobre nuestro lugar en el mercado con la realidad. Si coincide, es que estamos en el buen camino, y podemos desarrollar estrategias de marketing y comunicación con información veraz, lo que probablemente dé buenos resultados. Pero si no coinciden ambas partes, tenemos un problema de posicionamiento: estamos vendiendo algo a clientes que no lo van a comprar, ya sea por el precio, las características, o cualquier otro atributo que hayamos definido.

Un ejemplo de posicionamiento incorrecto en el lanzamiento de un producto es del Renault Twingo, presentado en París en 1992. El equipo de marketing lanzó este automóvil como vehículo de entrada (barato) dirigido sobre todo a gente muy joven. ¿Qué paso realmente? La mayoría de los clientes que adquirieron un Twingo fueron mujeres de clase media y media/alta con edades a partir de 30 años. Era el segundo vehículo familiar, utilizado en este caso por las esposas, para uso urbano fundamentalmente. Tuvieron que reposicionar el Twingo -y las campañas de marketing correspondientes- para lograr mayores ventas. A España este modelo llegó más tarde, y los directivos de Renault ya se sabían la lección…

Como ves, hasta las grandes firmas se equivocan a veces. En tu caso, ten claro lo que es tu producto y donde se ubica en el mercado, nunca será excesivo el tiempo que te tomes para este trabajo porque al final será un tiempo muy bien invertido.

En resumen:

  • Analiza los atributos que mejor definan tu empresa, marca, producto o servicio.
  • Compáralos con los atributos de tu competencia más directa.
  • Explora los nichos donde se encuentra tu empresa, y otros posibles huecos que estén vacíos.
  • Intenta conocer cómo perciben tus productos (frente a tus competidores) tus clientes objetivo.
  • Alinea (si es posible) tu posicionamiento con que hayan realizado tus clientes.
  • Reposiciona tu marca o productos si existen discordancias.

Y ya estás en posición -nunca mejor dicho- de elaborar una estrategia de marketing y comunicación con seguridad y perspectivas de éxito.

 

¡Espero tus comentarios!

Como realizar un marketing no comercial y vender

¿Cómo realizar un marketing no comercial efectivo? (Y vender)

Cuando pensamos en realizar una campaña de marketing, el objetivo suele ser casi siempre obtener un incremento de la demanda, es decir, aumentar las ventas. Si nos marcamos esa meta, las acciones incluidas dentro del plan estarán orientadas a que nuestro target conozca lo que le ofrecemos a través de mensajes que capten su atención, bien en las bondades del producto o en su precio. Es lo habitual. Son campañas de captación que buscan un retorno rápido en forma de leads. Podemos encontrar muchos ejemplos, tanto online como offline. Dentro de los más agresivos estarían las campañas habituales de las empresas de telefonía, que directamente ofrecen una oferta (en forma de precio o de otras ventajas) si contratas con ellas el servicio.

Esta estrategia tiene su sentido en mercados en los que el producto es un commodity, como el de las materias primas, el de la energía eléctrica o el de la telefonía. En estos casos, el precio o un servicio muy diferencial son los caminos que tiene la empresa para llegar a captar la atención de su público objetivo. También se hacen campañas de marketing y comunicación muy comerciales cuando se trata de un lanzamiento, una oferta especial, o un cambio de productos.

Las características de las campañas de marketing son: mensajes directos, intrusivos (piensa por ejemplo en los pop-ups que se abren de repente en una página web con la oferta de turno) y que exigen una respuesta rápida. Objetivo: vender lo más posible en poco tiempo. Pero cuando se tiene una visión más a medio o largo plazo, es posible realizar otro tipo de campañas que también a la larga se convierten en mayores ventas.

 

No solo se compra el producto: también lo que la empresa representa.

Sí, aunque parezca que es contrario a una decisión razonada del consumidor, la acción de compra puede responder a motivaciones que nada tienen que ver con las bondades del producto. Ya vimos que entre las motivaciones de compra más comunes estaban, por ejemplo, el afecto (compran una marca porque tienen un vínculo emocional con ella) o la seguridad (están dispuestos a pagar más porque la empresa les ofrece más confianza al ser firmas que son reconocidas en el mercado). Por tanto, podemos valorar realizar una estrategia de marketing y comunicación que, a través de ciertos mensajes, consiga vincular nuestra marca o empresa con los deseos de nuestro target. Es decir, vamos a decirles que nosotros somos la empresa de la que ellos van a estar orgullosos de ser clientes. ¿Fácil? Relativamente. Veremos que antes de lanzarse a una línea de actuación de estas características hay que realizar algunas acciones previas.

Tienes muchos ejemplos donde un marketing no comercial está siendo efectivo, llega a conectar con los clientes y en ningún momento utiliza llamadas a la acción (Call To Action) para comprar. Mira esta excelente pieza de vídeo que ha utilizado la firma de cuchillería ARCOS en su estrategia de comunicación y verás cómo posiciona su marca a través de una historia en la que todos podemos identificarnos:

Y la frase final, que es sencillamente genial: “Nacimos para cortar – Vivimos para unir”. Incluso crearon un hastag para que la gente pudiera identificarse con la protagonista del video, Clara: #YoTambiénSoyClara. ¿Qué te parece?

 

Trasmitir porqué hacemos lo que hacemos.

Muchas veces, un mensaje no comercial llega más lejos que la simple estrategia de venta, aunque no siempre. Antes debemos tener claro qué tipo de perfil tiene el público al que nos dirigimos. Si desconocemos sus inquietudes o los que les motiva o emociona, difícilmente podremos trasmitir mensajes que les dejen huella (que es lo que pretendemos).

Yo estoy totalmente de acuerdo que para hacer un marketing no comercial efectivo tenemos que partir de una pregunta: ¿por qué lo hacemos?, que, si recuerdas, era lo que proponía Simon Sisek en su círculo dorado. Se trata de saber qué motiva nuestro modelo de negocio, cuál es el propósito de nuestra existencia como organización. Responder a esta cuestión es la clave para establecer luego un argumentario de comunicación creíble y efectivo. Recuerda lo que dicen algunas empresas:

  • “Nuestra misión es hacer feliz a la gente”. (Disney)
  • “Refrescar al mundo, inspirar momentos de optimismo y felicidad…” (Coca -Cola)
  • “Crear valor de forma sostenible en el desarrollo de nuestras actividades para la sociedad, ciudadanos, clientes y accionistas”. (Iberdrola)
  • “Ayudar a los hombres a ver, sentir y ser lo mejor cada día”. (Gillette).

 

¿Qué tienen en común? Una respuesta al por qué hacen lo que hacen: porque quieren hacer feliz a la gente, crear valor sostenible para las personas, inspirar momentos de optimismo o ayudar a los hombres a ser mejores. Ninguna referencia a producto. Pero son mensajes que explican lo que les hace ser la empresa que son. Y si lo analizas, en todos se refleja la conexión que pretenden establecer con sus clientes.

 

Diseña una estrategia de branding, de imagen o de notoriedad.

No pretendo en este breve texto abordar todo un modelo de estrategia de marketing y comunicación no comercial. Es una tarea que debe realizarse con tranquilidad y mucha reflexión. Saber por qué existimos como empresa no es fácil, como habrás podido comprobar si te has hecho la pregunta a ti mismo. Una pregunta que por cierto también podemos hacerla en referencia a nosotros como personas, nuestra razón de ser y la misión que tenemos en esta vida.

Como primer paso, es conveniente dedicar algún tiempo a examinar quienes somos y cuál es nuestro papel en la sociedad. En realidad, todas las pymes tienen como razón de ser su supervivencia en el mercado, un crecimiento sostenido y la generación de un retorno económico por su actividad. Pero este objetivo primario esconde también una motivación subyacente: la supervivencia en el mercado está supeditada a lo que damos a nuestro entorno: sociedad, medioambiente, personas… Tenemos que hacer una reflexión acerca del regalo que estamos haciendo con nuestra presencia en el mercado.

¿Qué regalo hacemos? Desde luego, no serán tornillos (si los fabricamos), ni vino (si lo elaboramos) o planes de marketing (si los desarrollamos). Todo eso son productos y servicios que vendemos (y facturamos, no regalamos). ¿Es la vida de nuestros clientes mejor con nosotros? Es posible que sí. Con tornillos la gente puede arreglar cosas, con vino tener una experiencia placentera y con planes de marketing conseguir objetivos empresariales. Así que sí, es posible que con nosotros su vida sea mejor. Te propongo que realices un ejercicio similar en tu organización. Quizás descubras el por qué haces lo que haces y el verdadero fin de tu negocio.

(El toro de Osborne, una imagen que trasmite todo lo que representa la marca sin necesidad de palabras).

La segunda fase, una vez determinado el papel que jugamos en el ajedrez del mercado es conectar dicho rol con los clientes a los que nos dirigimos. ¿Cómo se puede establecer esa conexión? Buscando los elementos comunes (intereses) que nos unen a ambos. Para ello, es imprescindible tener muy definido el perfil al que nos dirigimos. Conociendo las características de nuestro público objetivo y confrontándolas con nuestra razón de ser como empresa podemos ya establecer los lazos que unirán ambos. Ya tenemos una conexión. La tarea es construir mensajes sinceros pero convincentes que los clientes puedan sentir como suyos, que se identifiquen con ellos.

Las áreas de conexión con el cliente abarcan desde sentimientos: orgullo, generosidad, felicidad, solidaridad, reconocimiento, compasión…a otros aspectos presentes en nuestra sociedad como la biodiversidad, el medioambiente, la igualdad o la mejora de las condiciones de vida de las personas. Son algunos ejemplos de elementos y valores que son susceptibles de utilizar en una estrategia de marca o de branding. Elegir una línea u otra dependerá de la definición de nuestra misión de empresa (¿por qué hacemos?) con los intereses de nuestros clientes. Y deberá ser un mensaje veraz y creíble si queremos tener éxito.

Por último, solo quedaría trasladar las ideas y mensajes seleccionados a los canales de comunicación que establezcamos: redes sociales, emails, publicidad, banners, notas informativas…Por supuesto es necesario adaptar cada mensaje al canal que utilicemos, entre otras cosas porque a veces los públicos son diferentes.

En resumen, tres pasos de un proceso que pueden servirte de guía para diseñar una estrategia de marketing que trasmita marca, valores o imagen, en vez de producto. Una línea de actuación que, bien hecha, reporta muchos beneficios a medio plazo: refuerzo de la posición de la empresa y por supuesto, ventas.