Verano 2022 Marketing y Comunicacion para Pymes

¿Marketing en Verano?

 

A buen seguro que tu pequeña o mediana empresa reduce o frena en seco sus iniciativas de marketing y comunicación cuando llegan estas fechas veraniegas.

 

¿Los motivos?

 

    • La actividad se reduce mucho…
    • La gente está en otras cosas…
    • Tengo muchos empleados de vacaciones…
    • No merece la pena invertir cuando nadie te va a ver…
    • Bla, bla, bla…

 

Si eres de los que piensan así, siento decirte que cometes un error. Y es más de concepto que de conocimiento. Porque sí conoces lo que es el marketing y la comunicación. Y sabes que no consiste en realizar acciones aisladas basándose en la intuición o en suposiciones.

El marketing y la comunicación es ante todo ESTRATEGIA. Y, como tal, es el resultado final de un profundo análisis y reflexión sobre nuestra organización, el mercado y las metas que tenemos por delante. Un resultado que toma forma en un Plan, normalmente a medio y largo plazo, que nos indica el camino que recorrerá nuestra empresa, cómo lo hará y qué cosas va a hacer para cumplir los objetivos.

Si pensamos que el marketing y la comunicación son herramientas que podemos ir cogiendo o dejando según nuestro criterio, es que no tenemos todavía claro el concepto de lo que son. Y lo que es peor, estaremos dedicando recursos a realizar acciones que normalmente no tendrán ningún impacto positivo en nuestro negocio.

¿Que llega el verano? Pues a quedarse parado, que hay que ahorrar para futuras cosas. Nos olvidamos de todo, hacemos las maletas y damos vacaciones a nuestro marketing, que ya ha trabajado mucho en invierno.

Pero más allá de bromas, lo que sí es serio es perder la visión estratégica del negocio. La vida no para en verano, ni en invierno. La maquinaria de tu empresa tiene que seguir en marcha, a la velocidad que requiera según el plan establecido, pero nunca debe pararse. Ya sabemos lo que cuesta reiniciar cualquier proceso desde cero. No solo recursos, sino que volver al nivel previo de visibilidad y presencia en el mercado puede costarnos mucho tiempo. Tiempo en el que nuestro negocio es invisible para nuestros clientes.

 

¿Por qué no debo dejar el marketing y la comunicación en verano?

 

Si todavía piensas que no te es útil, necesario o rentable seguir haciendo marketing y comunicación en los meses estivales, pon atención a estas realidades…

 

    • Como puedes suponer, no todos tus clientes potenciales están de vacaciones a la vez y durante todo el tiempo. Siempre tendrás público objetivo con el que comunicarte.
    • Tu cliente actual tampoco está de vacaciones todo el verano. ¿Qué hay de la atención al cliente en estas fechas? ¿Cerrado por vacaciones? Recuerda que el marketing también es fidelizar.
    • Tu competencia seguramente hará lo mismo que tú, desaparecer en estos meses. Dejan sin querer un buen hueco para aquellos que mantengan su visibilidad en el mercado, potenciada por el hecho de que seréis menos los que estéis activos.
    • La imagen de marca tarda mucho tiempo en fijarse en la mente de tu público objetivo…y poco en olvidarse. Si no desconectas del todo el verano, tu marca será recordada más fácilmente a la vuelta de las vacaciones.
    • La continuidad de una estrategia, aunque pueda modularse en el tiempo, es la base del éxito a medio y largo plazo. Como te he señalado, la construcción de marca es un trabajo continuo, si lo que quieres es que no se olviden de ti.

 

Aun así, te estarás preguntando si después de todo merecerá la pena, y si lo que te estoy contando lo hago porque yo me dedico al marketing y la comunicación. No te culpo, es normal que lo pienses.

Pero como profesional del marketing tengo la obligación de diseñar y proponer las estrategias que creo que son las mejores para que mis clientes consigan crecer más, ser más competitivos, destacar entre su competencia y ser más apreciados en el mercado.

Por eso nunca recomendaré un apagón total en verano, como no lo recomendaría en ninguna otra época del año. Algunas de las empresas que tienen esta costumbre tardan meses en recuperar las posiciones ganadas durante el año, e incluso hay otras que nunca volvieron a disfrutar de la visibilidad y reconocimiento que tenían antes de parar.

 

¿Qué marketing hay que hacer en verano entonces?

Cada negocio es único, y cada marketing también. Dependiendo de los objetivos que tengas en tu Plan de Marketing -porque supongo que tienes un plan- al llegar el verano tendrás que poner en marcha las acciones concretas que hayas definido para este periodo.

 

Si no tienes un plan anual, algo que deberías tener, al menos ten en cuenta lo siguiente:

 

    • No es lo mismo que tu negocio sea B2B que B2C.
    • Que vendas online frente a una venta física.
    • Que tus productos/servicios sean estacionales o no.
    • Que estés en la fase de lanzamiento de marca, de crecimiento o de consolidación.
    • Que tus objetivos sean incrementar las ventas a corto o distribuidas a lo largo del tiempo.

También deberás pensar en…

 

    • El perfil de tu cliente y su comportamiento.
    • Los canales de comunicación preferidos por tus clientes.
    • Los ciclos de ventas de tus clientes. Hay clientes cuyo periodo de maduración es largo y otros muy breve. Una posible desconexión en verano puede afectar a este ciclo.

En definitiva, lo mejor es tener un Plan de Marketing y Comunicación y no improvisar. Mi consejo, si no dispones de una estrategia, es que no hagas nada en verano, es perder el tiempo. Si no has hecho nada durante el resto del año, unas acciones durante estos meses no te van a aportar nada , salvo que vayas a hacer una oferta estacional.

Aprovecha el verano para preparar una buena estrategia marketing y comunicación a partir de septiembre. E incluye el verano de 2023 en este plan.

El verano es tiempo de reflexión, de valoración y también de descanso, hay tiempo para todo. Una buena época para empezar a construir una estrategia valiente para tu negocio y para mantener el contacto con tus clientes. Quizás de otra manera, pero sí diciéndoles un…

 

¡Sigo aquí!

 

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¿Qué planes tienes para tu empresa en septiembre?

Economia Circular para Pymes

Economía Circular | Un camino hacia una economía más eficiente y respetuosa

En los últimos años estamos asistiendo a un cambio de la línea de discurso dominante. Este concepto, tan de moda con su término en alemán, el zeitgeist, nos permite observar como la línea de las agendas políticas y los intereses de las grandes empresas han virado hacia un mensaje de respeto hacia el medioambiente y la alineación de sus aspiraciones económicas con una responsabilidad social más exigente en la lucha frente al cambio climático.

Sin embargo, cuando la realidad y la economía aprietan, vemos como muchos de los avances, compromisos y buenas intenciones medioambientales quedan supeditadas a las cuentas de resultado. Sirva como ejemplo el despido del anterior CEO de Danone.

¿Existe alguna posibilidad de alinear ambas necesidades? ¿Seremos capaces de desarrollar un modelo económico que garantice el desarrollo y la prosperidad de sus ciudadanos sin comprometer el planeta para las generaciones futuras?

Con esa visión surge el concepto de Economía Circular tan desarrollado por las instituciones europeas. Hablamos de Economía Circular cuando tratamos de maximizar los ciclos de uso de los bienes y servicio que consumimos y la podemos definir como la antítesis del modelo de usar y tirar tan de moda en nuestras sociedades desde hace varias décadas.

La fundación Ellen MacArthur es una referencia a la hora de diseñar y promover iniciativas en este ámbito. Su diagrama de la mariposa expone perfectamente como mantener el valor de los productos el mayor tiempo posible.

 

 

 

 

(Fuente: Fundación Ellen MacArthur).

 

 

¿Pero dónde la economía circular nos puede ayudar a superar las buenas intenciones y tangibilizar su mensaje en acciones?

 

La Economía Circular no busca su aplicación como responsabilidad social, sino demostrar que puede una ventaja competitiva para aquellas empresas que apliquen sus principios. ¿Y qué acciones concretas podemos llevar a cabo en la actividad de nuestra empresa o administración?

 

A continuación, puedes encontrar 5 acciones para poner en marcha en tu actividad:

 

    • Usar de forma más eficiente los recursos productivos y utilizar materiales recuperados cuando sea posible.
    • Establecer alianzas con otras entidades que puedan utilizar tus subproductos.
    • Garantizar el despilfarro desde la etapa del diseño, así como la reparabilidad.
    • Ofrecer un servicio de reparación que facilite la mayor vida útil de nuestros bienes y servicios.
    • Maximizar el tiempo de uso mediante la servitización de nuestra actividad.

 

El concepto de servitización es clave en la Economía Circular. Hablamos de esta práctica cuando pasamos de poseer un bien a utilizarlo como un servicio. Tenemos el coche parado de media un 90% del tiempo que está a nuestra disposición. ¿No es más viable poder utilizar un servicio de coches de alquiler por horas o minutos como ya ocurre en grandes ciudades?

 

Beneficios de la Economía Circular para las pymes.

Gracias a estrategias como las anteriormente descritas, las empresas pueden generar ventajas competitivas. Entre las distintas ventajas que se pueden alcanzar destacan:

 

    • La Economía Circular permite a las empresas reducir sus costes de producción al utilizar materias primas reintroducidas de otros procesos donde iban a ser desechadas.
    • Gracias a este tipo de estrategias, también es posible diseñar cadenas de suministros más cortas y resilientes ante los problemas de abastecimiento que puedan surgir.
    • El consumidor cada vez valora más la sostenibilidad y el carácter local de sus productos, por lo que posicionarse como una empresa promotora de la economía circular puede mejorar el posicionamiento y la imagen de marca de la compañía.
    • La implementación de estrategias de circularidad ayuda a empresas y emprendedores a obtener mejores condiciones a la hora de conseguir créditos y apoyo financiero público-privado al estar alineado con los indicadores ESG.

 

Como puedes ver, la puesta en marcha de acciones en pro de la economía circular no entiende de sectores, ni de ámbitos de actividad. La transformación hacia un modelo que desvincule el crecimiento económico del uso de los recursos naturales finitos es una necesidad común a todos los sectores y para ello la innovación y la colaboración son factores fundamentales.

 

¿Quién es David Ceniceros?

David Ceniceros es graduado en Administración y Dirección de empresas y desde 2018 trabaja en implementar y desarrollar iniciativas de innovación y Economía Circular para empresas y entidades públicas.

Tras descubrir durante sus estudios en Francia el concepto de Economía Circular y su potencial tuvo ocasión de poder crecer de la mano de TheCircularLab, el centro de referencia para la circularidad del packaging.

Hace dos años fundó Sustainned, un proyecto emprendedor basado en apoyar a administraciones y empresas en su transición hacia una economía más circular a través de la innovación abierta y la colaboración con startups y emprendedores.

 

 

 

 

 

Publicidad o Contenidos como Estrategia de Marketing

¿Publicidad o Contenidos?

La eterna duda que atrapa a los empresarios, directivos…y marketeros.

Nada nuevo bajo el sol, como casi siempre. Estamos hablando de estrategias de marketing y comunicación que tienen como objetivo final, se consiga cuando se consiga, lograr más clientes, es decir, más ventas.

No nos engañemos, las empresas no están para enamorar a las personas, para ofrecerles experiencias inolvidables o para que lean con interés lo que les mandan. Están para ganar dinero. Si no son rentables desaparecen, así de simple.

 

Ahora bien…

¿Tenemos que conseguir clientes con inversión en publicidad -me da igual que sea online que offline- o es preferible generar contenidos de valor relacionados con la marca? Esta disyuntiva es la que se produce cuando pensamos en objetivos a corto plazo o a largo plazo.

Si lo que buscas es generar demanda rápidamente, porque lo necesitas o porque tu producto/servicio lo requiere, harás una publicidad muy directa enfocada a las ventas. Pero no estarás construyendo marca.

Si miras más a largo plazo y lo que quieres es ir consolidando tu marca en el sector para que tus potenciales clientes sepan identificarte frente a la competencia, entonces tienes que pensar en generar contenidos o mensajes que no dirijan al público a la compra, sino que les formen una idea mental de quien eres de forma más o menos permanente, ¡el posicionamiento de toda la vida, vamos!

 

¿Tienes que elegir entre ambas opciones?

¡Nooooo! Lo primero, nunca pierdas la noción básica del negocio: hay que ser rentables y ganar dinero. Y para eso tienes que pensar en el largo plazo, pero actuando en el corto.

Las empresas que gozan de posiciones de liderazgo o destacan en sus sectores combinan ambas fórmulas. Nunca olvidan la marca, que es la garantía de la supervivencia de la organización en el tiempo, pero hacen una publicidad constante, cuando por ejemplo hay un lanzamiento nuevo, una promoción u otra iniciativa relevante que necesite difusión.

Otra cosa es que la publicidad sea más emocional que racional. Está demostrado que trasmitir emociones en publicidad tiene más impacto y recuerdo de marca que la publicidad racional, la que ofrece un producto directamente. Y esta publicidad emocional es perfecta para combinar con una construcción de marca en el tiempo utilizando un marketing de contenidos. Es más, deben estar alineadas.

 

Por tanto, la duda no está entre publicidad o contenidos, sino en saber mirar al largo plazo a la vez que transitamos en el corto. Utilizar la herramienta adecuada en cada tiempo y ser siempre coherente con lo que representas como organización.

Los contenidos fijarán en el tiempo la imagen de tu empresa en las personas. Y la publicidad les hará llegar los mensajes que en cada momento necesites trasmitir. En ambos casos no estarás “haciendo amigos”, que no es lo que buscas, sino haciendo clientes que serán la base de tu crecimiento y rentabilidad como organización.

Tres Maneras de Enfocar Tu Estrategia Competitiva

Tres maneras de enfocar tu estrategia competitiva.

Antes de lanzar tu propuesta de valor al mercado hay un recorrido previo que has tenido que realizar. Este proceso conlleva ciertos pasos, que a su vez te conducen a tomar decisiones acerca de quien será tu cliente final, con quien vas a competir y cual serán tus elementos diferenciales.

Aunque existen muchos caminos para realizarlo, te presento tres de los más habituales. Cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes y, dependiendo del tipo de empresa que seas y el sector en el que estés, siempre será más efectivo alguno de ellos frente al resto.

 

1. La estrategia centrada en el cliente.

Las pymes que optan por este enfoque priorizan las necesidades de su cliente objetivo frente a otros aspectos, como las capacidades de la organización o la diferenciación frente a la competencia.

De forma muy resumida, las pymes atraviesan tres fases:

 

Análisis del cliente objetivo y de sus necesidades.

Se trata de conocer en profundidad que es lo que realmente están buscando y como quieren obtenerlo.

Este paso requiere mucha información actualizada de los hábitos de compra del cliente, de las tendencias en el consumo y de los estudios que realizan empresas especializadas.

 

Diseño de la propuesta de valor diferencial de nuestra empresa.

Una vez que sabemos lo que quieren los clientes es el momento de construir una oferta adaptada a ello. Para hacerlo tenemos que conocer lo que ya existe en el mercado (competencia) y lo que podemos hacer nosotros con nuestras capacidades.

La propuesta tiene que ser diferencial y apreciada por el cliente.

 

Estrategia de marketing y comunicación.

La etapa final será la de hacer llegar nuestra propuesta al cliente a través de los canales apropiados, con los mensajes y la imagen que responda a sus expectativas.

 

La ventaja de esta estrategia es que podemos ofrecer un producto o servicio muy adaptado a lo que esperan nuestros clientes. Sin embargo, es muy costoso el análisis de las necesidades, estas pueden ser muy cambiantes en el tiempo y, además, no siempre se dispone de los recursos internos para elaborar una oferta atractiva y diferencial como sería deseable.

Ejemplos: Zara, Mercadona, FedEx.

 

2. La estrategia centrada en el mercado.

Aquí el enfoque está en conocer exhaustivamente el mercado en el que compite la empresa, y su evolución en el tiempo. No se trata tanto de buscar la adaptación a nuestro cliente ideal como de encontrar huecos o nichos en el mercado donde podamos destacar frente a la competencia.

Las etapas que tiene esta orientación son:

 

Estudio del mercado.

Requiere buscar y recopilar toda la información disponible del sector donde compite la empresa. Aquí son clave los datos de competidores, productos y precios, estrategias de distribución, marketing y comunicación, nuevos productos, nuevos entrantes… En definitiva, conocer todo o posible acerca del campo de batalla en el que estamos.

 

Diseño de la propuesta de valor diferencial de nuestra empresa.

Al igual que en la estrategia anterior, ahora hay que mirar hacia nuestra propia organización. Preguntarse si podemos construir una oferta atractiva que aproveche esas oportunidades detectadas en el mercado.

 

Estrategia de marketing y comunicación.

En la última fase, diseñamos la forma de hacer llegar nuestra propuesta teniendo en cuenta todo lo anterior.

 

Esta forma de orientar una estrategia competitiva te permite aprovechar oportunidades ocultas en tu mercado actual, posicionándote en un nicho nuevo donde estarás solo durante un tiempo. Para seguir manteniendo la posición tendrás que innovar en tu propuesta de valor a la vez que buscar nuevos espacios libres de competencia. Es, por tanto, un trabajo continuo donde la información del mercado tiene que estar actualizándose continuamente.

Ejemplos: Ryanair, Netflix, Ecodicta (alquiler de ropa).

 

3. La estrategia centrada en tus capacidades internas.

Aunque parezca temerario, muchas empresas confían solo en sus propios recursos para lograr una alta diferenciación en su mercado. Esto no quiere decir que se olviden de las necesidades de los clientes o de las propuestas de su competencia, de hecho las tienen en cuenta, pero por encima de todo está su propia visión empresarial. Puede decirse que crean nuevos mercados.

 

El itinerario que sigue este modelo tiene cuatro paradas.

 

Análisis de las capacidades de la organización.

Se trata de conocer hasta qué punto nuestra empresa puede desarrollar productos y servicios innovadores. O también, si cuenta con profesionales especialmente destacados, un marketing diferencial, una forma de distribución única o una tecnología que nadie tiene. Hay que hacer una radiografía completa de la organización buscando todo aquello que nos puede hacer especial frente a la competencia.

 

Estudio del mercado.

Tiene como objetivo comparar nuestras capacidades con las de los competidores. Pero, sobre todo, responder a una pregunta, ¿hay demanda para lo que yo, con mis recursos, puedo ofrecer? Hay que tener en cuenta que vamos a crear un nuevo mercado. Por tanto, la pregunta es obligada.

 

Propuesta de valor diferencial.

Como en los casos anteriores, teniendo en cuenta las conclusiones de los puntos anteriores, plantearnos si podemos hacer una oferta atractiva y diferencial respecto a lo que ya existe.

 

Estrategia de marketing y comunicación.

 

Esta tercera forma de orientar la estrategia competitiva es quizás la más arriesgada de todas. Crear un nuevo mercado apoyado en las fortalezas de la propia organización es ser un pionero y pocas firmas están en condiciones de abordarlo. Pero es posible si cuentas con elementos internos que nadie tiene o no los explota. Y, aunque el riesgo es alto, los beneficios son enormes. Se puede disfrutar de una posición privilegiada en el mercado durante bastante tiempo, aunque estés como siempre obligado a innovar para mantenerla.

Ejemplos: Bnext (Fintech), Apple, Tesla.

 

¿Qué estrategia es mejor para mi empresa?

Esta pregunta tiene su correspondiente respuesta dentro de tu propia organización. No se puede saber a priori que será más efectivo en una empresa sin antes analizar las capacidades internas que posee. Además, hay que valorar el sector en el que se encuentra, no es lo mismo el mercado de las bebidas refrescantes que el de los neumáticos para automóviles, por ejemplo.

Utilizando herramientas de análisis estratégico como el DAFO, las 5 fuerzas competitivas de Porter o el Lienzo Estratégico, entre otras, tendrás mucha información para saber en que es buena tu empresa, que características (buenas o malas) tiene tu mercado y las opciones que se abren.

Ya te he dado algunas pistas al explicar cada una de las orientaciones estratégicas, incluso puedes valorar por ti mismo si te pareces más a Zara, Ryanair o Tesla. No en términos de tamaño claro, sino viendo como enfoca su estrategia competitiva.

 

En resumen, si después de un análisis completo, interno y externo, concluyes que…

Conoces perfectamente como es tu público objetivo…

sabes realmente el producto y servicio que busca…

…y la manera en que le gusta adquirirlo.

Dispones de los recursos internos para ofrecer una propuesta de valor que encaja con todo lo anterior…

de forma diferente a como lo hace tu competencia…

…entonces una estrategia centrada en el cliente puede ser la más adecuada para tu empresa.

 

Si el diagnóstico en cambio es que…

Tu producto y servicio actual es parecido al de tus competidores

…en un mercado donde llevas muchos años…

…pero que conoces muy bien, y que tiene ofrece muchas posibilidades.

Puedes reorientar tu propuesta de valor con productos y servicios adaptados esas nuevas posibilidades…

…en un proceso de innovación continua para mantener y proteger el nuevo nicho, entonces…

…la estrategia centrada en el mercado puede darte buenos resultados.

 

Si tienes la suerte de contar con…

…una tecnología única

…profesionales que te aportan un nivel superior de innovación en tus procesos…

…un marketing, una forma de distribución o una marca muy consolidada y valorada…

…u otros elementos en tu empresa que sobresalen frente a tu competencia…

…y que son difíciles de replicar

…entonces puedes convertir a tu organización en el centro de tu estrategia, y seguramente con mucho éxito.

 

Son tres formas de orientar tu estrategia competitiva, no las únicas, pero si las más habituales. ¡Ojo! Elegir una de ellas es un paso crítico para tu organización ya que todo lo que hagas después estará condicionado por ello.

Mi recomendación es que analices todos los datos a tu alcance y valores de forma objetiva tu situación. Dependiendo del resultado, y aunque tengas que hacer algunos cambios en tu organización, tendrás que decidir. Sin orientación no se puede llegar a ningún destino. O, en todo caso, se llega a destinos equivocados.

Por cierto…¿te has fijado en que en cualquiera de las tres opciones siempre hay que poner en marcha una estrategia de marketing y comunicación? De nada vale que hagas bien todos los pasos anteriores si te olvidas de este último. Al fin y al cabo, es la herramienta que te va a permitir que tus clientes y tu marca estén conectados.

Orienta tu estrategia correctamente y ponla en marcha con un marketing y comunicación al mismo nivel. Una fórmula que casi siempre da excelentes resultados.

 

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¿Cuál es la clave del éxito en las pymes?

Burger King

Lo que no saben ni los Marketing Managers de Burger King.

¿Por qué te gustan las hamburguesas de Burger King? ¿Cuál es la razón de que las prefieras frente a las de McDonald´s? ¿Es por el sabor? ¿Por la calidad percibida de los productos? ¿Por sus menús? ¿Lo sabes realmente? ¿Lo saben los responsables de Marketing de BK?

Desde luego, la mayoría de la gente respondería que eligen Burger King por su sabor, al menos es lo que yo diría como consumidor de este producto. Sin embargo, los grandes analistas de marketing parece que no opinan igual…

Acabo de leer un estupendo artículo de Bob Hoffman titulado “The Road to Reality” (El Camino a la Realidad) que desmonta -de forma incisiva y provocativa, como es habitual en él- las bases en las que descansan gran parte de las estrategias de marketing y comunicación actuales de las empresas.

La construcción de marca es sin duda alguna un objetivo clave y prioritario para cualquier pyme que quiera consolidar una posición en el mercado fuerte y permanente en el tiempo. Sin embargo, parece que esta construcción de marca se está tejiendo, en muchos casos, con los hilos menos adecuados, unos hilos que no responden muchas veces a la realidad del cliente (de ahí el título del artículo).

 

¿Conoces el comportamiento de tus clientes?

Muchas marcas reconocidas están totalmente convencidas de que han conseguido conectar con sus clientes. Han sobrepasado ya el umbral del “me compran por mi producto” para pasar a “me compran por lo que soy”. Y así, términos como engagement (conexión emocional) o brand lovers (amantes de la marca) están en la mente de los directivos de marketing a la hora de elaborar sus mensajes y estrategias en marketing y comunicación.

Estos mismos directivos presumen de conocer el customer journey (viaje del cliente) de sus fieles seguidores, creen de verdad que ellos comparten los mismos valores y sentimientos de la marca y no ponen en duda su pasión por ella. A partir de ahí, persisten en una especie de universo paralelo donde la competencia casi no es relevante, dado que hay un compromiso con nuestra marca que es casi indestructible.

Marcas como Nike, Apple, Coca-Cola, BMW, Netflix, Starbucks o Disney son algunos ejemplos de marcas totalmente consolidadas en el mercado, con millones de clientes y con un alto porcentaje de fidelidad. ¿En dónde reside su éxito?

La teoría dice que el valor de marca es el conjunto de atributos que valoran los clientes de una marca en relación con los competidores a lo largo del tiempo. Estos atributos pueden ser tangibles (como por ejemplo el sabor) o intangibles (como puede ser la seguridad). En todo caso, la marca descansa en unos cimientos bastante etéreos y, aunque es calculable según algunos métodos, su valor siempre contará con una gran indefinición y variabilidad.

Si despojamos a la marca de los valores emocionales, difícilmente medibles y controlables, nos queda la realidad del producto, su aportación de valor al cliente. Y el cliente no se comporta como a nosotros nos gustaría, sino que tiene su propia iniciativa. Y sí, la pirámide del comportamiento del consumidor sigue siendo válida. La utilidad, la conveniencia o la disponibilidad están en la base de esta pirámide y, por más que nos empeñemos en no verlo, los clientes buscarán estos atributos antes que conectar emocionalmente con nuestra marca.

Un ejemplo de fragilidad de marca teóricamente consolidada y con un supuesto gran valor es Netflix. En su momento revolucionó en concepto de contenidos a la carta a través de un catálogo de películas y series de calidad. Con un precio ajustado y una buena campaña de comunicación logró posicionarse como el referente en su categoría. Netflix se convirtió en una brand lover, apoyada por el boca-oreja de sus propios clientes, o al menos eso pensaban sus directivos…

La realidad es tozuda, y siempre aparece, aunque sea tarde. Y Netflix ha sufrido hace poco tiempo su propio “baño de realidad”.  El pasado 19 de abril Netflix anunciaba que había perdido 200.000 suscriptores durante los tres primeros meses de 2022 y que esperaba perder otros 2 millones durante el trimestre de primavera. La desmesurada oferta de contenidos, la calidad a la baja de sus productos originales y unos costes crecientes estarían en la base de su actual declive. Los directivos de Netflix se han dado cuenta que sus suscriptores no les eran fieles por la marca, sino por una oferta de gran calidad a un precio asequible y sin publicidad. Una gran diferenciación frente a la competencia.

Netflix no tenía seguidores, tenía clientes que estaban contentos con su producto, así de simple. Y está por ver si la nueva estrategia de la empresa conseguirá reconducir la situación. Y no solo es Netflix. Empresas muy reconocidas como Nokia, que lo pasó muy mal hasta que pudo reinventarse, Kodak, Blockbuster, Saab o Benetton son ejemplos de que solo con la marca no es suficiente para lograr mantener una posición de privilegio en el mercado.

En la base de todo está la solución. Hay que entender por qué nos compran los clientes, qué nos hace diferentes y, sobre todo, pensar que todo evoluciona, también nuestros fieles clientes.

 

La fidelidad a tu marca no es incondicional…ni eterna.

Los ejemplos anteriores nos tienen que hacer reflexionar. ¿De verdad estamos buscando clientes que amen nuestra marca? ¿Queremos fans? Pensamos que los clientes son como las relaciones humanas, que se basan en casi en exclusiva en aspectos emocionales como la sinceridad, la confianza o la coincidencia de intereses y valores. Y en el mundo empresarial no solo es así.

El principal motivo por el que nos compran a nosotros y no a la competencia es, como ya sabéis por la pirámide del consumidor, que nuestro producto satisface mejor a sus necesidades concretas. Esta es la verdadera razón, Un conjunto de atributos como adaptación, precio o disponibilidad que en conjunto hacen de nuestra oferta una propuesta superior y más atractiva que otras.

A lo largo del tiempo, si hemos sido capaces de crear un cliente recurrente, aparecen otros aspectos importantes, como la seguridad que nos ofrece, la confianza en ellos o su capacidad para ofrecernos nuevos productos. Pero sin lo primero no existirá esta valoración adicional.

En ningún momento tenemos que pensar que tenemos a los clientes fidelizados, que siempre estarán con nosotros. Esa falsa percepción puede conducir al desastre. De hecho, en el propio artículo de Bob Hoffman se cita un estudio de Havas Group, de donde se concluye que a los consumidores no les importaría si el 75% de las marcas que usan desaparecieran. Encontrarían alternativas igualmente satisfactorias. Da igual que seas un fan de Nike o de Apple. Seguro que, si es necesario, te comprarías sin dudar y con mucho gusto unas Adidas o un Samsung. ¡Y tan feliz!

Tener presente esta idea en tu organización es la mejor herramienta para estar siempre alerta y buscar siempre la satisfacción real de tus clientes. Te obligará a estar muy cerca de ellos, entender su comportamiento, que ya hemos dicho que es cambiante, y estar dispuesto a innovar para que siempre respondas a sus expectativas.

Una marca que lo hace muy bien y de la que ya he hablado en muchas ocasiones, es Gillette. Nadie duda que es una marca reconocida y con unos sólido valores cimentados a lo largo de su historia. Te preguntarás porqué les compran sus productos. Y no es por su vinculación emocional, que también influye, pero no es lo relevante. Lo realmente diferencial y lo que le permite mantener esa gran fidelidad a la marca es su constante inversión en I+D+i para ofrecer los productos más avanzados para el afeitado masculino. Ese es su valor. Lo que le permite que su competencia siempre esté por detrás. Y sus consumidores lo saben.

 

¡Te toca a ti!

Esté tu pyme en un sector o en otro, sea grande, pequeña o mediana y te dirijas a consumidor final o al profesional, es indispensable que centres tu estrategia de marketing y comunicación en los aspectos que valoran los clientes. Te doy algunas pistas:

 

  • Analiza objetivamente por qué te compran a ti y no a tus competidores (hay herramientas y metodologías).

 

  • Observa y detecta los cambios en ese comportamiento a lo largo del tiempo.

 

 

  • Estate atento a los cambios en el entorno (sociales, tecnológicos, económicos…). Estos cambios influyen en el comportamiento del cliente. (Ejemplo la crisis del COVID-19).

 

  • Apuesta por la innovación en tus productos y servicios. Adaptación a un comportamiento del cliente que evoluciona y que espera de ti siempre un mejor producto que la competencia (recuerda Gillette).

 

 

Estas simples claves tienen que servir para orientar tu estrategia de marketing. Como comenta con acierto Bob en el mencionado artículo:

Formular nuestras actividades de marketing y publicidad desde una perspectiva del mundo real puede conducir a ideas sorprendentes y estrategias revolucionarias. O puede convencernos de que nuestros esfuerzos actuales van por buen camino. O, lo más probable, conducirá a un poco de cada uno.

En cualquier caso, será una verificación invaluable de las suposiciones dudosas que actualmente sustentan nuestros esfuerzos de marketing.

 

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Las cinco fuerzas Competitivas de Michael Porter

Las 5 fuerzas competitivas de Porter en acción.

El análisis estratégico es una poderosa forma de entender cómo una organización actúa en el mercado y cómo se enfrenta a los retos y dificultades de este. A pesar de su utilidad demostrada, son muy pocas las empresas que lo ponen en práctica -la mayoría grandes- y muy pocas pymes.

Como no me cansaré de repetir, la estrategia es la parte fundamental de cualquier proyecto empresarial, ya sea nuevo o no, y que pone las bases de todos los planes de actuación a corto y medio plazo, como el marketing y la comunicación. Si no hay estrategia previa, estarás dando palos de ciego en un entorno en el que esto se paga muy caro.

Existen muchas herramientas de análisis estratégico, cada una de las cuales tiene una función y objetivo concreto. El conocido DAFO, por ejemplo, que seguro que te suena o lo has utilizado, pone el acento en los puntos fuertes y débiles de la empresa, por un lado, y de las oportunidades y amenazas del mercado por el otro. Se trata de aprovechar lo positivo y minimizar lo negativo, en un ejercicio objetivo y realista.

Pero hay otras herramientas menos conocidas y que también tienen su utilidad. Es el caso del análisis de las cinco fuerzas competitivas de Porter. Te cuento qué es, cómo se utiliza y qué puede aportar en la estrategia de tu pyme.

 

La búsqueda del valor diferencial en las empresas.

“Una empresa posee una ventaja competitiva cuando tiene alguna característica diferencial respecto de sus competidores, que le confiere la capacidad para alcanzar rendimientos superiores a los de éstos en el tiempo.” (Michael Porter, 1982).

Michael Porter es un economista norteamericano que se ha especializado en el estudio de las causas que hacen que las empresas sean competitivas a lo largo del tiempo. Ha escrito dieciocho libros y multitud de artículos sobre estrategia competitiva y ha dejado, entre otras, sus famosas 5 Fuerzas como herramienta fundamental para el análisis estratégico de las organizaciones.

Esta herramienta está hoy más vigente que nunca. La volatilidad de los escenarios competitivos en los que operan las empresas obliga a que estas se replanteen sus estrategias casi de forma continua. La reciente crisis del COVID-19, la guerra en Ucrania o simplemente los cambios en el comportamiento de los consumidores, están convirtiendo a los estrategas en parte fundamental de las organizaciones. Ahí es donde adquieren importancia análisis como el que nos ofrece Porter.

 

¿En qué consiste el análisis de las 5 Fuerzas de Porter?

En esencia, es un instrumento que analiza los cinco factores que afectan al grado de competitividad en un sector. Este grado de competitividad determina si el sector es atractivo para una organización o no, es decir, si conseguirá una rentabilidad adecuada a lo largo del tiempo. Las 5 Fuerzas, junto a otras herramientas, condicionarán el modo de competir en el sector, o de abandonarlo si este no resulta atractivo.

 

¿Cuáles son las 5 Fuerzas competitivas de Porter?

 

 

Proveedores.

Su importancia está en el grado de poder que tengan sobre nuestra empresa a la hora de condicionar los precios, la cantidad a suministrar o los plazos de entrega.

Habitualmente, si existen pocos proveedores en un sector o actividad concreta, o estos son muy parecidos, estos tendrán un gran poder de actuación sobre nuestros suministros. Pero sin son muchos, variados y sin ninguna relación entre ellos, su poder será menor.

Un ejemplo de gran poder de los proveedores está por ejemplo en el sector del cemento. Existen pocas empresas que se dediquen a fabricar cemento. Las pymes que necesariamente utilicen esta materia prima estarán obligadas a aceptar los términos de compra que le dicten los pocos proveedores que existen.

Sin embargo, si tu pyme consume envases de vidrio para alimentación, contarás con una gran oferta de proveedores para elegir, lo que desde el punto de vista estratégico es mucho mejor.

 

Clientes.

Este elemento mide el grado de poder que tiene sobre tu empresa los compradores. Si son pocos o están organizados, tendrán gran influencia. Y al contrario.

¿Qué te interesa a ti? Lógicamente, tener una amplia variedad de clientes que además no estén organizados. Por ejemplo, cualquier producto de gran consumo (alimentación, perfumería, electrónica…).

En los mercados B2B es donde se produce una mayor concentración de clientes. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles no son muchos. Si tu empresa es proveedora de este tipo de empresas tendrá que negociar muy duro para poder conseguir clientes, ya que estos pueden exigir las mejores condiciones de compra.

 

Nuevos entrantes en el sector.

Este factor es una posible amenaza para tu empresa si existe cierta facilidad para entrar en tu sector. Si no exige una gran inversión o no se necesita un conocimiento complejo del negocio, los riesgos para entrar a competir son bajos y tendrás la puerta abierta a nuevos competidores.

No es lo mismo abrir una frutería en la ciudad que fabricar teléfonos móviles. Dependiendo de las características de tu negocio, estarás más o menos expuesto a tener más competencia.

 

Productos sustitutivos.

A veces no es tanto el riesgo de que aparezcan nuevos competidores como que surjan productos que cumplan la misma función que el tuyo, pero a un precio más atractivo o de forma más eficaz.

Ejemplos de esto lo tenemos en casi cualquier sector. Los bocadillos compiten con las pizzas, el turismo rural con el de playa y las peluquerías con las máquinas para cortarse el pelo.

La clave para identificarlos está en ampliar el concepto de producto o servicio y definir la necesidad que está satisfaciendo. El cliente-consumidor muchas veces no elige entre productos similares, sino entre opciones que le aportan el mismo valor.

 

Competidores.

El grado de rivalidad entre tú y tu competencia será el resultado de los cuatro factores anteriores. Si el sector es atractivo porque es fácil entrar en él, hay muchos posibles clientes, se puede elegir el proveedor y además no existen productos alternativos, tarde o temprano llegarán más y más competidores. Y la rivalidad será alta.

La entrada de nuevos competidores buscando una rentabilidad de forma sencilla es lo que ha pasado por ejemplo en el sector de las clínicas estéticas, los famosos compro oro, la elaboración de vino (sí, también aquí cada vez hay más productores de vino) o, como no, la consultoría de marketing y comunicación, sobre todo el marketing digital. La consecuencia, guerra de precios y una gran variabilidad en la calidad de los productos y servicios ofrecidos.

Sin embargo, si todos los factores anteriores, o algunos de ellos, son diferentes, las personas se lo pensarán mucho antes de entrar en una guerra entre ellos que no beneficia al conjunto del sector. Hay tarta para todos. Aunque se compita, se hace dentro de lo que es habitual en un mercado de libre competencia. Y es más habitual competir por calidad o servicios que por precio. Es lo que pasa en el sector bancario, por ejemplo.

Lo que es evidente es que siempre existirá competencia, por suerte para todos. Se trata de que esta competencia sea sana y que permita equilibrar una oferta de calidad a los clientes y a la vez incentive a las empresas a innovar y mejorar sus propuestas para ganárselos.

 

Las 5 Fuerzas competitivas de Porter: un ejemplo real.

He tenido la oportunidad de aplicar este análisis en muchos proyectos reales que ahora están en marcha. Uno de ellos era para lanzar una nueva bebida para el segmento “saludable”, es decir, una bebida que aportaba características nutricionales o efectos positivos para el consumidor. De forma muy resumida, las 5 Fuerzas aplicadas a este caso concreto determinaron:

 

Proveedores.

Existen muchos y variados proveedores de materia prima para elaborar la bebida. No gozan de ningún poder de negociación. Riesgo bajo tanto a corto como a medio y largo plazo.

 

Clientes.

Se distinguió entre cliente final (consumidor) del intermedio (distribuidor).

El cliente final es amplio y por eso en el corto plazo no hay riesgos. A medida que vayan entrando más competidores y productos sustitutivos, en el medio/largo plazo, su capacidad de elección será mayor.

El canal de alimentación goza de mucho poder de negociación. Tienen un espacio de venta limitado y una gran posibilidad de elección entre productos parecidos. A corto, medio y largo plazo son un riesgo para la empresa.

 

Nuevos competidores.

A pesar de ser un producto novedoso, ya existen en el mercado varias empresas que ofrecen lo mismo. Por ser el sector de la alimentación saludable, es esperable que entren cada vez nuevos competidores, ya que el mercado en su conjunto va a seguir creciendo.

A corto plazo el riesgo de entrada es medio, pero a más largo plazo será muy alto.

 

Productos sustitutivos.

Al estar esta bebida en el sector de las saludables o funcionales, compite directamente con otras que, no siendo exactamente la misma, de cara al consumidor sí lo son. El cliente final muchas veces no distingue entre categorías de producto y, al estar todas en el mismo lineal del punto de venta, todas ellas son similares.

La conclusión es que la amenaza de estos productos sustitutivos es alta actualmente y lo seguirá siendo en el futuro.

 

Rivalidad de los competidores.

A corto y medio plazo, la rivalidad no es muy alta, debido a que hay todavía un número de empresas competidoras reducido y el mercado potencial es grande. A medio y largo plazo, esta rivalidad será cada vez más alta.

Se espera la entrada de más competidores, una mayor lucha por estar en los principales canales de distribución, una escasa diferenciación de producto y una posible guerra de precios. Aunque todo ello será compensado en parte por el esperado crecimiento del mercado, la tendencia es a una mayor competitividad.

 

Conclusiones.

Durante la fase de lanzamiento y durante la etapa de implantación el sector presenta un atractivo suficiente dado que hay solo dos factores que pueden preocupar. Por un lado, el poder de los clientes intermedios, que tienen una amplia oferta de productos a su disposición, y, por otro lado, los productos sustitutivos, que seguirán siendo una alternativa para el consumidor. Estos factores seguirán la misma línea en el medio y largo plazo.

Pensando en el medio y largo plazo, el sector seguirá siendo atractivo a pesar de que habrá una mayor oferta disponible (más marcas y más capacidad de elección del consumidor). Como el mercado se espera que crezca de forma importante, habrá buenas perspectivas para las marcas que logren posicionarse bien.

Y, para poder mantener una rentabilidad en el mercado, no solo a corto sino también a medio y largo plazo, se establecen varias líneas estratégicas de actuación, como la omnicanalidad (muchos puntos de venta y distribución), las promociones de venta al canal y una estrategia de diferenciación a través de una marca reconocida, basada en la calidad, con mucha inversión en comunicación.

 

Defenderse de las amenazas.

Como has visto, las 5 Fuerzas competitivas de Porter suponen un grado de mayor o menor atractivo de un sector, pero también abren la puerta a nuevas formas de competir para poder hacer frente a las posibles amenazas de un sector.

Evidentemente, poco puede hacer una empresa ante la entrada de nuevos competidores o la escasez de proveedores, pero lo que sí está en su mano es reducir los efectos que tiene sobre su negocio. Aquí te doy algunas pinceladas para que veas que siempre hay alternativas para poder competir mejor en tu sector.

 

  • Contra los productos sustitutivos y los nuevos entrantes tu marca tiene que aportar elementos claramente distinguibles y apreciables por tu cliente objetivo. Y no solo se trata de las propias características del producto, sino también de la forma en que lo elaboras, lo envasas o como lo comunicas. ¡Tienes que lograr ser diferente!

 

  • Contra la escasez de proveedores es más difícil de luchar. Lo que puedes hacer es ampliar tu búsqueda de proveedores fuera de tu país o reformular el producto para no depender tanto de los pocos proveedores que tengas.

 

  • Si el problema es que tienes pocos clientes para tu producto tienes dos opciones. Una sería la de ampliar tu concepto de producto, dándole nuevos usos o nuevas funcionalidades (lo que en términos estratégicos sería la creación de mercado), Y otra, complementaria con la anterior, es la de captar más negocio con ese tamaño reducido de clientes, bien robándoselo a la competencia o bien ampliando el ticket medio de compra. En ambos casos tendrás que actuar sobre la promoción y sobre la comunicación.

 

  • En cuanto al grado de rivalidad de los competidores actuales, será el resultado, como te comenté, del grado de amenazas de los factores anteriores. Si la competencia es dura, actúa siempre fuera de los términos en los que se está desarrollando la “guerra”, que suele ser por precios, y que nunca ganarás. Establece tus propias normas de competir en relación con lo que eres como empresa y a tus objetivos y compite con ellos. Ya sé que no es fácil, pero es la única manera de lograr una diferenciación fuerte y duradera, que es la base de la competitividad según Porter.

 

Las 5 Fuerzas competitivas de Porter en tu empresa.

Como has visto, este análisis es muy útil para poner negro sobre blanco en cuanto al tipo de sector en el que compites. Aunque lleves años en el mismo, es posible que tus creencias acerca de cómo es tu sector y cómo se comporta estén condicionando tus estrategias. Y nada es peor que hacer caso a tus ideas preconcebidas por muchos años que lleves en el mercado.

En una sociedad tan cambiante, donde existen muchos factores que están modificando y cambiando constantemente las reglas competitivas, se hace más necesario que nunca parar y analizar en qué tipo de aguas estás navegando. Más necesario aún si estás lanzando nuevos productos o servicios.

Normalmente, cuando se trata de iniciar una estrategia de marketing y comunicación, además de otras herramientas, yo utilizo el modelo de las 5 Fuerzas casi siempre. Me ha demostrado que da como resultado una imagen real y fiel tanto del tipo de sector en el que compite la empresa, la forma en que se hace y los elementos críticos que operan en él.

A partir de las conclusiones, es más fácil para la empresa diseñar una estrategia que minimice los riesgos y aproveche las oportunidades para ganar más presencia en su sector. De alguna manera, la herramienta nos dice mucho acerca del camino más adecuado para seguir en el futuro. Y hay que repetir este análisis de forma periódica o, al menos, revisarlo cuando algunos de los factores (competidores, proveedores, clientes…) haya variado de forma notable.

Las 5 Fuerzas de Porter no nos va a dar la receta mágica para competir mejor, pero lo que sin duda hace es decirnos cómo vamos a competir peor si no tenemos en cuenta las características de nuestro sector.

Si no la conocías, ponla a prueba en tu propia pyme. Seguro que te da a conocer aspectos de tu sector que no sabías. Y te orientará con mejor criterio tu estrategia de marketing y comunicación.

 

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La Gran Dimisión

¿La Gran Renuncia?

Se habla y comenta en todos los foros, redes sociales como LinkedIn y está en las noticias casi a diario. El fenómeno de “La Gran Renuncia” o “La Gran Dimisión” es, supuestamente, la ola de abandonos voluntarios de puestos de trabajo debido fundamentalmente a las malas condiciones de los mismos, a juicio de los trabajadores.

Si nos quedamos en los titulares, parece que nos invade una ola de dimisiones laborales. No solo eso, sino que, en muchos sitios como LinkedIn, se aprueba y defiende este fenómeno en aras de la salud emocional y también física de los empleados.

La verdad es que La Gran Dimisión solo se está produciendo, si acaso con cierto empuje, en países como Estados Unidos (50 millones de abandonos desde principios de 2021), Gran Bretaña o Italia (1.3 millones de abandonos de enero a septiembre de 2021).

En España es otra cosa. Según datos de afiliación a la Seguridad Social, el pasado mes de abril abandonaron su trabajo casi 6000 personas. Una cifra que está creciendo desde comienzos de 2021, según informa el portal xataka.

Si bien es cierto que la pandemia ha cambiado muchas cosas, creo que este asunto de la Gran Dimisión se ha exagerado, al menos en nuestro país. Sectores cono la hostelería o las nuevas tecnologías están teniendo problemas para cubrir las vacantes, eso es verdad, pero tiene unas causas muy concretas (jornadas muy largas, sueldos muy bajos, falta de personal especializado para puestos tecnológicos…).

Sin embargo, me cuesta creer que, en un país como el nuestro, con cifras de paro estructural muy por encima de la media de los países de nuestro entorno (USA, 3.6%, Italia, 8.4%, Gran Bretaña, 3.7%, Alemania 3.0 %, España 13.3%) los trabajadores estén huyendo de las empresas por haber llegado a un límite de aguante emocional ya insoportable.

La secular rigidez del mercado laboral español respecto a otros países, así como la estructura sectorial del mercado laboral (servicios a la cabeza) explican tanto las altas cifras de paro españolas como la menor tasa de renuncias que se está produciendo (en comparación con otros países). Por eso hablar de Gran Renuncia en España me parece un poco atrevido.

Y sí, por supuesto que estoy de acuerdo en que hay que conseguir que los puestos de trabajo en nuestro país tengan unas condiciones adecuadas para los empleados, no solo económicas, sino también relativas a su bienestar emocional y en entornos que fomenten un desempeño integral de la persona. Pero todavía estamos lejos de llegar a ello. Falta una cultura empresarial más abierta, con visión a largo plazo, donde las personas sean de verdad el activo más preciado de las organizaciones.

Mientras sigamos pensando que los empleados son un coste y no el mejor activo de las empresas seguiremos teniendo altas tasas de paro, desmotivación y desánimo. Todo ello se traduce en empresas menos rentables y competitivas.

La Gran Renuncia es posible en países donde las tasas de paro son relativamente bajas y el mercado laboral es transparente y fluido. Muchos de los que abandonan el trabajo (aun sin tener otro ya buscado) encuentran otro en poco tiempo, algo que en España es casi imposible.

Y no creo que estemos haciendo un favor a las personas que se encuentran a disgusto en su trabajo animándolas a una renuncia que seguramente les conduzca a un largo periodo de inactividad. Muchos de los que abogan e incitan a esta Gran Dimisión lo hacen desde sus confortables, seguros y bien remunerados puestos de trabajo. Es fácil dar consejos desde esa posición, sin entender que un trabajo es el sustento de toda una familia, sin alternativas para cambiar a corto plazo la situación.

Si queremos mejorar las cosas hay que empezar desde arriba. Reorientar la estructura económica que tenemos, reduciendo servicios de baja cualificación sin valor añadido por actividades que generen más riqueza y demanden personas competentes, desregular el mercado laboral, fomentar la cualificación (abandonar el nefasto programa de formación de los servicios públicos de empleo) y apostar por la tecnología como motor del cambio, entre otras actuaciones.

Y nunca deberíamos sugerir que hay que abandonar un empleo por nuestro bien. Cada caso, cada familia, cada trabajador es un mundo diferente. Muchos que quisieran abandonar no pueden hacerlo, aunque quisieran. Y en un mercado en el que las oportunidades de cambio son complicadas, a veces toca esperar. Mientras tanto, cuidemos de nuestra salud, de los nuestros y, si podemos, ampliemos nuestro conocimientos y habilidades para poder hacer el cambio cuando tengamos oportunidad.

¿Qué opinas tú?

 

Tasa de desempleo por países: (datosmacro.com | Expansión).

Entrevista a Manuel Sanchez Escritor

Entrevista a Manuel Sánchez

 

Manuel Sánchez  (Albacete, 1967) es un compendio de muchas personas en una sola. Ingeniero en Informática y profesional del sector de la tecnología desde hace muchos años, es un amante de la cultura clásica, la astronomía, los viajes y la literatura. Roma es una de sus pasiones y ha descubierto su faceta como escritor a una edad algo tardía, con cuatro libros publicados y algunos más en camino.

Ante todo, es una persona inquieta, ávida de conocimiento y gran conocedor de las pasiones humanas, como ha reflejado en novelas como Alma Luna o La Crisálida.

Charlamos con Manuel sobre inteligencia artificial, el impacto de la cultura digital, las relaciones humanas y la pasión por escribir.

 

Manuel, es difícil definir a una persona tan polifacética como tú, pero quiero que lo intentes. ¿Quién es Manuel Sánchez?

No es una pregunta sencilla, siempre coexisten diferentes «yos» dentro de uno mismo. Hay una parte analítica, metódica y pragmática muy ligada al perfil de ingeniero y de consultor de una multinacional que poco tiene que ver con el lado emocional de un escritor, mantienen un equilibrio inestable. Y, sin embargo, la curiosidad, siempre la curiosidad por explorar.

 

¿Por qué decidiste enfocar tu carrera profesional en el ámbito de la informática?

Tuve una premonición de joven. Una tarde, cuando era un adolescente, mi hermano y yo acompañamos a nuestros padres al cine. La película, Odisea 2001, me fascinó, especialmente aquella máquina parlante, el ordenador HAL. Desde aquel momento tuve el convencimiento que la tecnología y ese mundo de ciencia ficción que tanto me atraían caminarían juntos.

 

Desde tu punto de vista, ¿hacia donde crees que nos está llevando esta imparable carrera digitalizadora en la que estamos inmersos? ¿Corremos el riesgo de “deshumanizarnos”?

Nuestra humanidad es intrínseca a nuestra esencia, está bajo nuestra piel y va más allá de los avances tecnológicos. El temor al cambio es algo natural en la historia, sin embargo el reloj, queramos o no, nunca se detiene. La digitalización no es un fin en si misma, sino un medio, una herramienta a nuestro servicio, seremos nosotros los que decidamos que hacer con ella. Un ciborg no es menos humano por el hecho de que su corazón, una pierna ortopédica o sus ojos sean mecánicos.

 

Nosotros pertenecemos a una generación en lo que lo analógico era lo habitual, como también las relaciones físicas. Hoy la intangibilidad de las cosas parece estar cambiando el modo de relacionarnos como personas y también a las empresas. ¿Qué cambios esperas en los próximos años en este sentido?

Es cierto que las nuevas tecnologías como el teletrabajo, la transformación digital, la inteligencia artificial, la robotización, el mundo en la nube, el blockchain y la ciberseguridad se han convertido en los pilares del día a día, incluso gracias a ellas hemos podido mitigar parcialmente algunos de los efectos de la pandemia del Covid-19, pero también se han convertido en nuevas oportunidades de negocio con un mercado en ebullición, en el que inevitablemente se producen cambios en la forma como nos relacionamos.

No habrá marcha atrás en la globalización y la tecnología es su bastón. Algunas de estas tecnologías fracasarán y otras nuevas surgirán, por ejemplo, hoy pocos recuerdan las Google Glass, el cine en 3D y tantas otras novedades que iban a transformar nuestro mundo. Incluso las redes sociales están sobresaturadas y su influencia, salvo en campos concretos, probablemente sobrevalorada.

 

La Inteligencia Artificial es vista como un avance y también como una amenaza. ¿Tú como la percibes?

Es una oportunidad, la estamos experimentando en sus estados iniciales, pero no nos tiene que conducir irremediablemente a un universo distópico mientras se garanticen especialmente los cinco principios éticos básicos y los derechos fundamentales. En un mundo donde la sostenibilidad, la inclusión y la disminución de la brecha digital serán cada vez más los pilares de nuestro progreso, la pregunta básica será como se van a salvaguardar esos principios éticos y los derechos fundamentales.

 

Se habla mucho del Metaverso como un nuevo espacio para las relaciones humanas y empresariales. ¿Crees que ofrecerá todo lo que promete o bien se quedará como una experiencia más como ha sido por ejemplo Second Life?

Somos seres físicos, no podemos vivir únicamente en un Metaverso virtual. Es una herramienta adicional, complementaria. La vida, queramos o no, se abre paso más allá de los confines en la que la queramos enclaustrar. Aquellos que lo deseen combinarán una faceta virtual y otra física, como decía Aristóteles, necesitamos encontrar el equilibrio. No es preciso apostar solo por una vía.

 

Como viajero incansable que eres (creo que has estado en más de 50 países) supongo que eso te ha dado una perspectiva muy amplia de la condición humana. ¿Qué te ha aportado esta afición por los viajes y qué país te ha impactado más?    

No hay nada comparable a poder alimentar los ojos, hay tantos lugares y culturas por descubrir, regresar a ellos una vez más. No importa si es cerca o lejos, es la necesidad de explorar.

 

 

Supongo que hubo un momento en tu vida que sentiste el deseo de escribir. ¿Te acuerdas cuando fue y cómo pasó?  

Recientemente se han cumplido cinco años, comencé a escribir en una edad tardía, como tantos otros escritores que han sentido la llamada tras una etapa de reflexión. Algo en el interior luchaba por abrirse paso, existía una historia latente que debía plasmar sobre el papel. Un veintiuno de abril me senté en la mesa de trabajo y creé las dos primeras páginas de Alma Luna. Surgió como un diario, pero enseguida evolucionó a un concepto diferente. Y, aunque realicé miles de rectificaciones durante los dos años que duró el proceso, aquellas primeras dos páginas apenas han sufrido modificaciones.

 

¿Qué van a encontrarse los lectores en las obras que has publicado? ¿Qué has querido plasmar y trasmitir?

Un mundo de emociones. Cuando creas una historia, necesitas compartirla con el lector, si logras que se conmueva con tus personajes es como un nuevo nacimiento. Es entonces, cuando eres consciente de que lo que escribes adquiere un nuevo significado

 

Has escrito tanto novela como relatos cortos, tocando diferentes temáticas. ¿Con qué te encuentras más a gusto?

Escribo principalmente novela, es el terreno en el que creo puedo aportar más, tanto a nivel personal como al público que lee mis historias. En relación con las temáticas, no deseo encasillarme en un género específico, es motivador explorar los distintos campos, aunque los resultados sean dispares. Creo que es desafiante ser atrevido y no temer al fracaso.

 

Confieso que he leído ya tus cuatro primeros libros publicados, Alma Luna, La Crisálida, Cajón de Sastre y Navegantes. Los dos primeros son los que más me han gustado. Creo que expresas de forma magnífica cómo las emociones humanas pueden condicionar las vidas de las personas hasta extremos impensables. ¿Es así en realidad? ¿Somos producto de nuestras emociones?

Las emociones son la esencia de nuestra humanidad. Sin ellas, nuestra vida se convertiría en la de un autómata.

 

¿Ser escritor no es hoy una aventura de riesgo? ¿Se puede compaginar con una vida profesional activa? ¿Qué objetivos tienes en este sentido?

Quizás. Es una buena pregunta. Sin embargo, es un camino sin vuelta atrás. Una vez que has andado los primeros pasos, ya no te puedes detener, es un sendero sin retorno y a la vez especial, un sueño mágico el poder expresar lo que sientes cuando escribes y crear un nuevo mundo desde una hoja en blanco.

 

Y tus próximos libros serán…

Una novela, «Las rutas del deseo», saldrá a la luz en un par de meses y a esta le seguirá «El viento del sureste», un recopilatorio de microrrelatos que estoy finalizando.

 

Ojalá se cumplan tus sueños. ¡Gracias por tu tiempo Manuel y mucho éxito!

 

Puedes encontrar los libros de Manuel Sánchez en Amazon y en librerías de Albacete y Madrid.

Página web personal:  https://manuelsanchezescritor.com  

La Historia de tu empresa

¿Cuál es la historia de tu pyme?

“Para mis bisabuelos el bienestar y la salud era lo más importante, querían que las nuevas generaciones se alimentaran mejor de lo que lo habían podido hacer ellos. Nuestros productos eran mejores, por eso la gente que emigraba los recordaba y nos los compraba desde América.” (Amando Loza. Loza, embutidos y jamones).

 

“La modesta historia de nuestro establecimiento comienza cuando en 1913, mi abuelo Teófilo Carro, procedente del Burgo de Osma, tras su paso por Bilbao y habiendo aprendido el oficio de pastelero conoce a mi abuela Ángeles, Calceatense de nacimiento. Ambos se casan y se trasladan a Santo Domingo de La Calzada. Una vez aquí comienza su andadura como panadero y pastelero, en un local sito en la calle Villanueva número 64 con el nombre de «El Buen Gusto» Confitería y Ultramarinos Teófilo Carro.” (José Teófilo Isasi Carro. Pastelería Isasi).

 

“En 1919, el amor llevó a Isaac Carasso a elaborar en Barcelona yogur para su hijo Daniel, al que todos llamaban cariñosamente Danone. Un alimento sencillo y saludable que le ayudaba a digerir mejor y a crecer sano.” (Danone).

 

Electra Autol fue fundada como Electra Autolense en el año 1900, aprovechando un pequeño salto de agua gracias al cual se suministraba alumbrado público al municipio durante la noche. El 1 de octubre de 1910, Francisco García del Moral compró la empresa por 5.000 pesetas a los primeros fundadores y puso en marcha un proyecto que mantiene vivo hoy la cuarta generación familiar.”

 

¿A quién no le gusta una historia?

Es cierto, todos somos hoy lo que somos en gran medida por nuestro pasado. Y no solo por lo que hemos aprendido, vivido y realizado, sino también por la cultura y los valores que hemos heredado. Somos el resultado de una evolución, la última versión de nosotros, actualizada, que no ha perdido lo que siempre nos ha caracterizado. En definitiva, tenemos nuestra propia historia.

Cuando conocemos a alguien por primera vez no tenemos una idea clara de quién es, cuáles son gustos, sus debilidades, su forma de pensar y actuar o lo que detesta. En definitiva, no conocemos su historia. Y entonces le preguntamos… ¿De dónde eres? ¿Qué haces por aquí? ¿A qué te dedicas? Porque sí, necesitamos saber con quién estamos hablando, conocerlo para valorar si es una persona que nos interesa o simplemente es una más.

Lo importante de todo esto es que nos gusta escuchar historias, porque cada una de ellas encierra en cierto modo una aventura, en este caso, la aventura de la vida. Y como tal, tiene su interés, porque la historia de cada uno de nosotros es única, diferente, y lo que para nosotros es simple y anodino, para otros muchos es descubrir algo muy atractivo.

No hemos cambiado mucho los adultos desde que, cuando éramos niños, queríamos constantemente que nos contaran cuentos, aunque fuesen repetidos. Y hoy, las novelas, el cine o el teatro no hacen más que transportarnos a conocer vidas ajenas. Así que sí, creo que escuchar historias es algo que nos atrae a todos.

 

Tú empresa tiene una historia. ¿Por qué no me la cuentas?

Estoy seguro de que tu pyme también tiene una historia. ¿No lo crees? Incluso las startups la tienen, y son muy interesantes. Muchas organizaciones han descubierto, no sin antes reflexionar sobre el origen de su cultura y valores, que son la suma de muchas etapas atravesadas a lo largo de su existencia. Y que estas etapas han ido construyendo su imagen de marca actual. Incluso las que han dado giros inesperados en su posicionamiento o actividad cuentan con ese legado, y que no por ello deja de tener interés.

La empresa Pixar, hoy muy conocida por la producción de contenidos de entretenimiento, no nació así. Era en origen algo muy diferente. Te conté su historia en este blog y es realmente sorprendente. No entenderíamos su éxito si antes no conocemos su pasado.

Si tu empresa fuese una persona y alguien (un cliente) quiere conocerte… ¿qué le contarías? ¿Que eres muy simpático, culto e inteligente? ¿Que tienes éxito en la vida?  ¿Que has viajado mucho?

Pero como eres una empresa, ¿le contarías a tu posible cliente lo bueno que son tus productos, el magnífico servicio postventa, o cómo puedes solucionarle sus problemas? Es posible que sí, porque quieres venderle, pero no estés tan seguro de que a tu cliente, que no te conoce, le interese eso.

Para que alguien se interese por ti hay que generar antes confianza. Y la confianza se logra cuando la persona a la que te diriges conoce quién eres, cuáles son tus valores y en especial, cuál es tu propósito. Porque eso es lo que te hará diferente del resto de empresas, no tus productos y servicios, que se dan por buenos.

El café de Starbucks no es mejor que el de su competencia, quizás hasta peor, pero es que Starbucks vende una experiencia diferencial. Y lo mismo pasa con los ejemplos que te mencioné más arriba. Loza vende una trayectoria, no solo embutidos, al igual que Danone, Pastelería Isasi o Electra Autol. Venden su historia como empresas, lo que les ha hecho ser diferenciales hoy en el mercado y que sus clientes tengan la máxima confianza en ellos.

Tu empresa tiene un tesoro que tienes desenterrar. Tienes una historia que contar y hay muchas personas (posibles clientes) que seguro que están esperando conocerla. Echa la vista atrás y recuerda cómo empezó todo.

 

¿Por qué la historia de tu empresa es importante?

El origen de cualquier pyme tiene un motivo, una razón de ser. Como te comenté, sea tu empresa joven o centenaria, cuenta con un inicio que es interesante conocer. Mira por ejemplo el caso de la Kombucha OnFlow, una pyme riojana que nació hace muy poco tiempo y que “surge de la ilusión de madre e hija por transmitir al mundo la pasión por una vida más sana y equilibrada, mostrando a la sociedad parte del estilo de vida con el que crecimos.” ¿Ves cómo tiene su sentido?

Recopilar el origen de tu empresa y estructurarlo en forma de historia tiene muchos beneficios:

    • Te permite plasmar en un documento cómo empezó tu proyecto y las diferentes etapas que atravesaste hasta llegar hasta el presente. Entenderás por qué eres como eres.
    • Te facilita un respaldo de la cultura empresarial que subyace en tu organización y los valores que representas. Te da una personalidad única.
    • Ta ayuda a orientar tu estrategia, como continuación de la historia que empezaste un día y que contribuye a tu evolución.
    • Humaniza tu empresa, acercando tus mensajes al público objetivo utilizando elementos emocionales que conectan con su parte más sensible.
    • Contribuye a que tu público entienda lo que haces y por qué lo haces.

 

Todo esto y más es lo que puedes lograr si pones en valor la historia de tu organización.

 

Una estrategia de marketing “con historia” es una estrategia ganadora.

Después de todo lo que te he contado espero que no te queden dudas acerca del poder que tiene comunicar una historia empresarial. Tienes al alcance una herramienta que hará de ti una firma “con alma”, cercana, humana y especial.

Sin olvidar que el fin último de cualquier pyme es conseguir un crecimiento rentable, utilizar la historia de tu empresa en tu estrategia de marketing y comunicación te acercará más a tus posibles clientes y reforzará tu marca haciéndola muy diferente de tus competidores. Recuerda que tu competencia podrá tener productos similares, pero nunca tu historia.

Si te decides a hacerlo, ten en cuenta estas claves:

 

    • No inventes nada, lo mejor es ser fiel a lo que ha sido tu trayectoria.
    • Elabórala con un lenguaje atractivo y cercano, hazla amena, utiliza el humor.
    • Conecta tu pasado con el presente. Haz ver que tu empresa es hoy lo que es gracias a su historia.
    • Introduce anécdotas y a las personas que hayan sido relevantes en la historia, clientes, amigos, familiares…
    • Si es posible, recupera imágenes y videos de la época.

 

Y una vez realizado esto, en los que los profesionales de marketing y comunicación te pueden ayudar, es hora de utilizarlo en tu estrategia. Ya sea en campañas de publicidad, en artículos, entrevistas, posts, videos, web o eventos presenciales, tendrás que adaptar esa historia, o parte de ella, para convertirla en un elemento emocional de impacto hacia tu público.

El marketing te dará un nuevo elemento para diferenciar tu negocio, lo que realmente lo hace único y que da todo su sentido a tu marca.

Te invito a que veas en este video como Danone utiliza su historia para explicar a sus clientes cómo y por qué han llegado hasta el presente, desde hace cien años, concluyendo que “Querer no cambia.”

 

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