El marketing el mejor regalo para tu empresa

Los tres regalos del marketing a las pymes para la noche de reyes.

Si hiciésemos un sondeo rápido a diferentes empresas preguntándoles qué les pedirían a los Reyes Magos de Oriente para este año 2022 la mayoría de ellas responderían “vender más” o bien “tener más clientes”. Y no sería sorprendente.

En general, estos dos últimos dos años han sido muy duros para la mayoría de las pymes, algunas han sufrido cierres obligados, otras han tenido que acudir a los ERTEs, y las más han visto como disminuían alarmantemente sus cifras de facturación. Y, después de todo, muchas todavía siguen subidas al tigre sin más objetivo que no caerse de él para que no le devore.

Ahora, a comienzos de un nuevo año, puede ser el momento para que las pymes nos pidan a los marketeros los regalos que desearían que les dejáramos junto a sus zapatos en la noche de reyes. No son regalos mágicos, desde luego, pero seguro que muchos nunca habían pensado que el marketing podría ser el compañero ideal que les ayude a bajarse de ese tigre sin riesgos.

 

Vamos con los regalos…

Oro.

Sin duda, el metal más preciado de todos, el que representa lo más valioso.

Para cualquier empresa, lo más valioso de todo son sus clientes, los actuales y los futuros. El marketing te trae las herramientas clave para perfilar a tu público objetivo, fidelizar a los actuales y generar las estrategias más adecuadas para que tu empresa brille y destaque en el mercado.

 

Incienso.

Un humo perfumado muy agradable que se utilizaba para purificar el ambiente con un aroma muy singular.

El marketing te deja como regalo las claves para que tu empresa identifique aquello que la hace única y diferente. Convertir esos valores diferenciales en posicionamiento de marca es lo que una buena estrategia de marketing puede conseguir. El reto es importante, pero los beneficios aún más.

 

Mirra.

Parece ser que era una resina aromática que se utilizaba con fines medicinales.

El marketing te deja en cambio como regalo una estrategia para conectar con tus clientes, captar su atención y conseguir interacción. La forma de hacerlo variará dependiendo de qué tipo de empresa seas, tus objetivos y el sector. Como en cualquier regalo, este se personaliza y se envuelve a medida de cada cliente.

 

Como ves, el marketing no te trae una bolsa llena de clientes listos para incorporar a tu cartera, ni dinero para mejorar tu cash-flow, tampoco la varita mágica para que tú mismo puedas hacer prestidigitación en tu empresa. No son “regalos trampa”.

El marketing estratégico es un regalo en sí mismo para las pymes. Es una caja que contiene una nueva visión de tu negocio y que puede ofrecerte nuevas oportunidades de crecimiento. Te aportará quizás un cambio de mentalidad y una nueva manera de enfocar tus esfuerzos como empresa.

 

Enfoque en los clientes, posicionamiento y estrategia son los tres regalos que el marketing te deja esta noche de reyes. ¿Será el mejor regalo que hayas recibido nunca? Descúbrelo por ti mismo.

 

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Comunicacion en Marketing

Cuidado con lo que comunicas… ¡y cómo lo comunicas!

“Se alquila casa rural para grupos con jacuzzi”.

Cuando hablo de comunicación siempre me acuerdo de este anuncio que vi pegado en una farola hace ya algún tiempo. Me paré con cara extrañada y no pude menos que sonreír al pensar en la gente que llamaría al teléfono de contacto preguntando “Somos un grupo, pero no tenemos jacuzzi. ¿Podemos alquilar la casa?”

Este ejemplo tan cómico como real ilustra la importancia que tiene el cuidado del lenguaje en comunicación. Y no es el único caso con el que me he encontrado. Basta leer estos anuncios callejeros, escuchar a algunos políticos, repasar los medios de comunicación o incluso leer algunas notas informativas para encontrarse con errores de bulto que, más que comunicar, lo que hacen es provocar el desconcierto, cuando no la burla.

Y es que muchas veces se pone el acento en lo que se quiere comunicar olvidando la importancia que tiene cómo hacerlo de manera correcta. Y no es difícil hacerlo bien si te ajustas a unas normas tan básicas como evidentes que, a pesar de ello, se pasan muchas veces por alto.

 

  • La más importante es “hacerte entender”. En otras palabras, que lo que comuniques pueda ser entendido sin interpretaciones alternativas por el público al que te diriges. ¿Por qué se empeñan muchas marcas de perfume en locutar sus anuncios en un perfecto francés? A mí personalmente me parece un error. A cambio de parecer más “elegante” se dicen cosas que casi nadie entiende (bien podrían llamarte “idiota” sin que te enteraras).

 

  • Claridad y sencillez. Lo que digas, dilo en las menores palabras posibles, utiliza un lenguaje claro y evita obviedades. (Una vez vi en el escaparte de una panadería “Hay pan del día”).

 

  • No solo adapta tu lenguaje al público al que te diriges. También al canal en el que lo comuniques. No es lo mismo un blog que un anuncio en prensa, ni un banner en una página web que una rueda de prensa. Cada medio tiene sus formatos, reglas y limitaciones.

 

  • Se veraz. Lo que comuniques tiene que ser cierto. Si no es así, puede volverse en tu contra, con el consiguiente daño a la marca y a la reputación empresarial. Si no eres ecológico, no lo digas. Si no eres el más avanzado, tampoco. Trasmite solo lo que puedas demostrar.

 

  • No utilices términos o expresiones que tú mismo no entiendas. Si ese es el caso, tampoco lo entenderá tu público. El abuso de anglicismos o expresiones complejas lo único que hacen es poner una barrera entre tu audiencia y tú.

 

  • No cometas errores gramaticales u ortográficos. Además de ofrecer una mala imagen, puedes cambiar el sentido del mensaje. No es lo mismo “Vamos a comer, niños” que “Vamos a comer niños”. Una sutil coma convierte una frase inocente en morbosa.

 

En realidad, son normas fáciles de seguir si se tiene un mínimo de atención y cuidado. Pero la falta de tiempo o el desconocimiento (no todos son expertos en marketing y comunicación) dan lugar a muchos errores. Con estos sencillos consejos podrás mejorar tu comunicación. Y si lo necesitas, siempre puedes contar con profesionales para ayudarte a conseguirlo.

(La próxima vez que veas en una óptica “Oferta: 2 pares de gafas completas por 99 €” pregúntate si una buena comunicación es necesaria o no).

 

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Ley de la Categoria en Marketing

La Ley de la Categoría.

“Si no puedes ser el primero en una categoría de producto, entonces crea una nueva categoría en la que puedas serlo”.

En 1994, Jack Trout y Al Ries publican “Las 22 leyes inmutables del marketing”. Estos dos expertos en marketing estratégico enunciaban lo que ellos consideraban las 22 leyes que siempre se cumplían en el mundo del marketing.

Hoy, casi treinta años después, a pesar de todos los cambios sociales, culturales y tecnológicos, nos planteamos si estas leyes siguen siendo inmutables o bien han perdido validez.

La ley que encabeza esta entrada nos indica que es más difícil entrar en una nueva categoría (nicho de competencia) y llegar a ser el líder que crear una categoría propia donde no existen competidores todavía. Parece una perogrullada, pero no lo es. De hecho, la mayor parte de las empresas prefieren introducirse en mercados en crecimiento que lanzarse a nuevos territorios.

Cuando un mercado o nicho es atractivo atrae a más competidores mientras que la rentabilidad media del mismo sea aceptable. Pero con el tiempo, y con la saturación del nicho, la rentabilidad decrece al mismo ritmo que aumenta la inversión necesaria para mantenerse en él. Al final queda un líder del mercado, un segundo competidor fuerte y algunos otros seguidores menores. La mayor parte de las empresas habrán abandonado el nicho después de generar pérdidas o se habrán creado nuevas categorías dentro de ese nicho inicial.

Sin embargo, si creas una nueva categoría y posicionas fuertemente tu marca en tu público objetivo, serás tú el que marque el camino a los futuros competidores. Ni siquiera hace falta crear un nuevo producto o servicio, basta con que identifiques un “hueco” en un mercado concreto para poder crear esa categoría.

Puede ser una categoría referente a un área geográfica (no soy el mejor en España, pero sí en una región concreta), un perfil de público determinado (el mejor para el público adolescente), una gama de precios (el mejor por debajo de 10 €), por características del producto o servicio (el de gama más amplia, el único con garantía de por vida) o cualquier otra característica.

Pero piensa que al final tu nueva categoría atraerá a la competencia. Tendrás que lograr un posicionamiento rápido y sólido, seguir invirtiendo recursos en la marca, innovar constantemente y, por supuesto, crear nuevas categorías. En definitiva, hacer difícil y costosa la entrada en la categoría a las nuevas empresas. Y, aun así, tu liderazgo siempre estará en cuestión, es la ley del mercado.

El Renault Twingo, el iPhone, IKEA, el Yolado de Danone (helado de yogurt), Hawkers o Legálitas son algunos ejemplos de creación de nuevas categorías, algunas que triunfaron y otras que no.

Piensa donde estás compitiendo y donde podrías hacerlo mejor. ¿Seguro que sabes donde eres más fuerte? Quizás tu categoría estrella te esté esperando y aun no lo sabes. Merece una reflexión, ¿no crees?

Por cierto, la ley de la categoría de Trout y Ries sigue siendo tan válida hoy como cuando la enunciaron.

 

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Eduardo Losada

La búsqueda del “como” sin conocer el “que”.

 

Todos los días escuchamos afirmaciones del tipo: “…en los próximos veinte años un porcentaje que oscila entre el treinta y el sesenta por ciento de los trabajadores, (según la fuente) trabajarán en profesiones que hoy no existen…”. Sea el treinta o sea el sesenta, son muchos millones de personas.

Reflexionemos; si el tiempo medio para desarrollar una habilidad con maestría, o estudiar una carrera y adquirir experiencia en ella, con el objeto de ser un profesional resuelto, es de entre siete o diez años, y hoy en día ni tan siquiera existen los nombres de esas nuevas ocupaciones, profesiones, tendencias o necesidades, ¿dónde, cuándo y en cuanto tiempo se va a formar la gente para ello? ¿Quién va a crear e impartir la materia lectiva de algo inexistente, aunque no sea regulada?

No cabe duda alguna que en el mundo de la sobre información en el que vivimos nadie va a poder desempeñar actividad alguna sin haber antes adquirido una cualificación extraordinaria para su desempeño. Pero no termina ahí el tema, puesto que, ¿qué empresarios u organizaciones van a apostar e invertir por la creación de esas nuevas “empresas” dedicadas a cubrir un mercado o necesidad o tendencia aún inexistente? ¿Y dónde están los años de periodo de maduración inherente a cualquier nueva idea, por revolucionaria que con el tiempo resulte ser, al igual que lo fueron Facebook, Netflix o internet entre otros?

A tenor de esta reflexión existe una dicotomía entre lo que nos cuentan y lo que en realidad será. Si sucediera así faltarían años para inventar, estudiar, crear, formar, cualificar, desarrollar el negocio, asentar experiencia y prestar el servicio. Por lo tanto, parece obvio que dan por hecho una realidad irreal.

El orden normal de la evolución siempre ha sido que, a raíz de buscar o querer cubrir un “que”, precedido del “para” o del “por”, se buscaba el “como”. Hoy todo el mundo habla del “como”, pero no se conoce “que” se va a hacer o necesitar o “que” tendencia se va a seguir, y sin embargo nos generan ansiedad por crear un “como”.

Con este escenario el empresario y la empresa actual, están obligados a diversificar preocupándose lo absolutamente imprescindible por las numerosas nuevas tendencias que surjan a diario, pero eso sí, ahora más que nunca con un ojo puesto en las “startups”, pues es ahí conde nacerá el embrión de cada uno de los “que”, desconocidos hoy.

Trasladando toda esto al nivel del individuo, es vital hoy más que nunca ser un “líder sin cargo”, con la proactividad como principal doctrina de vida.

 

¿Quién es Eduardo Losada?

Nacido en San Sebastián en 1969, pero «jarrero» de adopción, ejerció desde muy joven cargos de responsabilidad en la empresa familiar hotelera, llegando a dirigir cinco hoteles de manera simultánea. Hoy afincado de nuevo en el País Vasco, en un bello entorno natural junto al monte Gorbea, realiza labores de facilitador de negocios para varias empresas del sector industrial en ámbito internacional. Apasionado de los deportes de riesgo y la escritura, ha publicado su primer libro «Lecciones Escondidas» un sencillo manual de auto ayuda apto para todos los públicos que evidencia muchos de los errores cotidianos en la vida de una persona común, arrojando las claves para evitarlos.

www.seulerconsulting.com

Servicio al Cliente en las empresas

La (Des) Atención al Cliente.

☹️Hace unos días tuve una desagradable experiencia. Me encontré con un pequeño problema técnico en mi instalación de fibra óptica y me quedé sin acceso a internet. Rápidamente busqué el contacto de atención al cliente de la empresa con la que tenía contratado ese servicio. Ahí empezó mi calvario.

¿Cuál era el teléfono de atención al cliente? ¡A buscarlo en la web! Fácil ¿no? Pues me costó los suyo. Todo eran chats, FAQ’s o formularios de solicitud (fabuloso cuando no tienes internet…). El teléfono estaba tan escondido que casi diría que no querían que se viese mucho. Por supuesto, un teléfono que cobraba la llamada al usuario, no podía ser menos.

Un robot me hace varias preguntas, y me obliga a llamar otra vez porque no entiende mi voz. Después de la segunda llamada quedo en espera durante 5 minutos (las líneas están ocupadas…). Por fin me atiende una señorita con acento latinoamericano que parecía hablar desde Marruecos y que amablemente me escucha, pero no me resuelve el problema. Me llamará un técnico.

El técnico me llama al día siguiente por la tarde. No lo puede resolver por teléfono. Me indica que me llamarán para que otro técnico acuda a mi dirección y que por un módico precio mirará mi equipo.

En fin, por no aburrir. Después de tres días y previo pago, el problema quedó solucionado. Tres días sin internet, que equivale casi a tres días sin trabajar al cien por cien. Eso sí, tuve una llamada al cuarto día para preguntarme por la calidad del servicio. Al amable robot que me llamó ya imagináis lo que le dije…

Esta anécdota ilustra la importancia que tiene un buen servicio al cliente. Si las empresas fuesen conscientes de que todo el esfuerzo realizado en el resto de la cadena de valor puede destruirse en este último eslabón, cuidarían más esta importante área empresarial.

Y esto pasa en casi cualquier sector de actividad. Parece ser que con tener al cliente captado ya se han cubierto los objetivos. Y es precisamente lo contrario. Cada nuevo cliente tiene que ser un reto para la empresa. Lograr que no solo esté satisfecho con los servicios o el producto adquirido, sino que se sienta orgulloso de ser cliente de esa empresa.

Cuando a muchos se les llena la boca al hablar de la “experiencia de cliente” (customer experience según los más modernos), se olvidan de lo más básico, que no es otra cosa que tener contentos a los clientes y, si es posible, adelantarnos a sus necesidades. En general, los clientes están contentos si se les ofrece lo que esperan de nosotros, ni más ni menos. No tiene sentido adornar el proceso con aditamentos innecesarios cuando se está fallando en algo tan básico como una solicitud de contacto por una incidencia.

Por eso con mis clientes siempre analizo la cadena de valor de toda la organización, especificando cada paso y anotando los posibles “puntos de dolor” de sus clientes. Solo conociendo los procesos en detalle es posible optimizarlos.

Otra forma de verlo es ponerse siempre en el lugar del cliente. Es una manera de detectar lo que se está haciendo bien y lo que no desde el punto de vista contrario. Y funciona.

Lo hagas de una manera o de otra, ten presente siempre las posibles necesidades de tu cliente. Facilítale las cosas, atiéndelo y resuelve rápido su demanda. En definitiva, haz que esté orgulloso de ser tu cliente. Si tienes suerte ¡hasta te recomendará!

 

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Publicidad Efectiva o no

La indudable eficacia de la publicidad.

Lo reconozco, estoy condicionado en mi día a día por mi profesión de marketero. Supongo que les pasará a todos los que os dedicáis a este mundillo.

Ya sea paseando por las calles, viendo una película o incluso visitando un museo, casi siempre encuentro elementos que me llevan al terreno del marketing y la comunicación.

Pequeños detalles que a otros les pasarían desapercibidos, hacen saltar una imaginaria alerta en mi cabeza y me conectan con algo relacionado con el marketing. Puede ser un letrero, una frase que escucho o una imagen. Supongo que sabéis a que me refiero.

Os cuento porque, de nuevo, me ha sucedido una vez más. En este caso leyendo la maravillosa novela de Pierre Lemaitre Los colores del incendio, segunda parte de la trilogía Hijos del Desastre, que aprovecho para recomendaros, es una auténtica delicia.

Yo creo que merece la pena transcribir este párrafo de la novela (página 278), luego veréis porqué.

Estamos en los primeros años de la década de los 30 del pasado siglo, en París. Paul, de catorce años y con una discapacidad (está en silla de ruedas), hijo de Madeleine, se encuentra totalmente maravillado por los anuncios de productos que salen en la prensa, de hecho, los colecciona. Durante una de sus sesiones de recorte, se establece este dialogo entre madre e hijo…

 

“¿Sabes por qué venden estos productos?”

-Mañana podremos hablar de todo esto, Paul. Ahora tienes que acostarte.

“Por el anuncio: estos productos no tienen ningún valor, pero son fáciles de elaborar, y cuando el anuncio está bien hecho la gente los compra.”

Madeleine sonrió.

-Desde luego, es muy astuto.

“Son productos caros, mamá, porque para la gente el cuerpo tiene tanto valor que el precio no importa.”

Madelaine lo gratificó con una risita.

-Estoy muy contenta de que al fin hayas encontrado algo, una vocación, quiero decir…La química es muy buena idea…

“¡No, mamá, la química no me interesa nada!”

– ¿Ah no? Entonces, lo que quieres es dedicarte a la propaganda, ¿es eso?

“No, mamá.”

Paul señaló los recortes de prensa.

-Ellos hacen propaganda. Yo lo que quiero hacer es publicidad.

 

Te recuerdo que esto se desarrolla hace más de 90 años.

Por supuesto, al leer esta parte de la novela, me quedé parado. Y reflexioné sobre lo que ponía.

Más allá de distinguir entre propaganda y publicidad, términos que entre algunas personas no habituadas suele a veces intercambiarse, el extracto deja entrever la fuerza de persuasión que tenía ya por entonces la publicidad. Productos que, con una buena campaña de publicidad, a pesar de su alto precio (y escaso valor real), conseguían grandes ventas.

Hay que tener presente que esto sucede en una Francia con una guerra reciente y en un momento en el que la crisis mundial iniciada en 1929 estaba golpeando duramente a la población. En este contexto, la compra de productos tales como cosméticos, adelgazantes, medias o tintes para el pelo se producía para paliar, de forma no del todo real, las carestías diarias. Algo similar al incremento de la compra de pintalabios que hoy se produce cuando hay una crisis económica.

La publicidad tenía mucha importancia entonces, y a lo largo de las siguientes décadas, siguió siendo un canal importante para dar a conocer los productos y servicios de las empresas al público. Con la expansión de nuevos canales, como la televisión o más tarde internet y todos sus derivados, la publicidad vivió una época de bonanza.

Hoy nos preguntamos acerca de la efectividad de la publicidad.

 

¿Sigue siendo útil y eficaz la publicidad para conseguir más ventas?

Lo cierto es que se han realizado muchos estudios acerca de la efectividad de la publicidad, en sus diferentes formatos. La mayoría de ellos relacionan la exposición a la publicidad con una mejora en el conocimiento de marca, es decir, visibilidad.

Más difícil es relacionar la publicidad con un crecimiento real en las ventas, algo que es muy complicado de hacer, salvo que estemos hablando de promociones u ofertas de producto, donde hay una relación causa-efecto muy directa y medible en el corto plazo.

Incluso existen muchos galardones a la eficacia publicitaria, por ejemplo, en España, aunque en mi opinión, estos reconocimientos no demuestran que las campañas premiadas sean las más eficaces, al menos en cuanto a una relación directa con las ventas.

Todo ello nos lleva a preguntarnos si la publicidad es o no útil a las empresas. Y para saberlo, antes es necesario fijar los objetivos de las campañas. No es lo mismo tener como fin un incremento del conocimiento de la marca que un aumento de la cuota de mercado. En función de cuál sea el objetivo, la medición del resultado será más o menos difícil de obtener y de valorar.

Entre los métodos cuantitativos para medir la eficacia publicitaria esté por ejemplo STATS, que requiere medir el incremento en ventas entre los que han visto la publicidad y los que no la han visto en un periodo posterior a la campaña.

También existen diferentes aplicaciones y software para la medición de los impactos de una campaña online a través de clics o visitas a una landing page o site.

Y luego están los métodos realizados con encuestas. Se realiza una encuesta de conocimiento de marca antes y después de una campaña, y se miden las diferencias.

Sea cual sea el método utilizado, siempre habrá márgenes de error, en especial si queremos medir el efecto real de la publicidad realizada en las ventas. Y ello porque en las ventas no solo influyen las campañas que realicemos, también afecta, y mucho, la calidad de la campaña, el producto, lo que haga la competencia, la situación del mercado y otros aspectos sociales.

 

¿Significa esto que no sabemos el efecto real de la publicidad?

De ninguna manera. Y la mejor forma de verlo es con el ejemplo de una empresa que realice año tras año campañas de publicidad en medios diversos y que de repente un año deje de hacerlo. El efecto que se produce es inmediato, real y medible.

Este estudio de Atresmedia Publicidad (“Qué pasa con tu marca cuando dejas de hacer publicidad”) realizado en 2020 refleja, entre otros interesantes datos, que tras un periodo entre tres y seis meses de no hacer publicidad en TV, hay un descenso muy acusado de la notoriedad publicitaria, el conocimiento de marca y la intención de compra. Datos inversos se producen para aquellas marcas que siguieron anunciándose en TV.

Y estos efectos se pueden trasladar a cualquier otro medio, tanto tradicional como digital. Como siempre he creído, y los datos demuestran, si desapareces del mercado al que te diriges lo más probable es que tu marca poco a poco se quede en la intrascendencia. Le damos ventaja a la competencia y, por supuesto, se frena el crecimiento.

Da igual el canal que abandones. En mercados tan competitivos, donde sobresalir es cada vez más difícil y costoso, irte del campo de batalla es dar por perdida la contienda, para satisfacción de tus competidores…

Otro estudio muy interesante, esta vez realizado por Kantar referido a las marcas y su inversión en publicidad televisiva, destaca precisamente el efecto que tiene sobre la marca abandonar la publicidad en televisión: Los datos demuestran que uno de cada dos euros perdidos por las marcas españolas en 2019 es imputable a la desinversión publicitaria.

Por tanto, estas viendo que es más fácil ver qué efecto tiene dejar de hacer publicidad, que conocer el efecto de hacerla.

Sin embargo, la publicidad sigue siendo una herramienta imprescindible en muchos casos para mantener o incrementar la posición de la empresa en un mercado. Como he señalado más arriba, dependerá también del sector y del tipo de público al que te dirijas.

Las grandes marcas son las que más invierten en publicidad, no solo porque tienen más recursos, sino porque tienen que defender una posición de liderazgo en el mercado. Bancos, marcas de automoción, telefonía, productos de alimentación o perfumería y cosmética necesitan estar presentes en la mente del consumidor cada día. Y eso solo se consigue con la publicidad.

En tu caso particular, tendrás que analizar antes qué tipo de público es tu cliente ideal, donde se encuentra y cómo ser visible ante él. Y para cada empresa es diferente. Partiendo de la base de que es necesario visibilizar la marca, te doy algunas pistas para que puedas orientar tu estrategia publicitaria.

 

Publicidad sí, pero no cualquiera. Algunas claves.

Dentro del concepto de la publicidad englobo tanto los soportes tradicionales (papel, vallas, displays, folletos, TV, radio…) como los digitales (anuncios en web, banners, pop-ups, anuncios en RRSS…).

Lo primero que tienes que plantearte es la dualidad entre la publicidad tradicional y la digital. ¿Cuál es más efectiva? ¿Y la más rentable? ¿Es mejor utilizar una de ellas o una mezcla de ambas?

Responderás a estas cuestiones tú mismo después de leer lo siguiente. Un adelanto: la publicidad digital no siempre es la más valorada por los clientes. Echa un vistazo a este otro informe de Kantar y verás cuales son los canales publicitarios más valorados. ¡Te sorprenderás!

Vamos ya con algunas claves que debes tener en cuenta para valorar una estrategia publicitaria.

 

  • La publicidad, por sí misma, no es la panacea. Si antes no tienes definidos unos valores de marca, unos elementos diferenciales y una estrategia de marketing y comunicación, párate a hacerlo antes de dar el paso a una campaña. Ta ahorrarás disgustos y dinero.

 

  • La publicidad es solo uno más entre muchos de los canales de marketing y comunicación a tu disposición. Valora las diferentes opciones. Es posible que no necesites publicidad en sentido estricto, pero sí abrir otros canales de comunicación hacia tu público objetivo.

 

  • Los mercados B2B son muy diferentes a los B2C en términos publicitarios. Los medios específicos de un sector suelen ser más eficaces que los generalistas.

 

  • Huye de una publicidad intrusiva. No hay nada peor que saturar a tu público con continuos impactos de tu marca, cuando no lo esperan ni lo desean. Elige siempre los canales más amigables.

 

  • No es lo mismo publicidad de marca -branding- que publicidad promocional. Si no vas a dar a conocer una oferta o promoción, no intentes vender nada. Trasmite tus valores como empresa, lo que te hace único y el porqué de tu actividad.

 

  • Como decía el maestro Ogilvy, No escribas nunca un anuncio que no querrías que tu propia familia leyera. No deberías contarle mentiras a tu mujer. Tampoco se las cuentes a la mía.

 

  • La publicidad en medios muy saturados y masivos es más costosa e ineficiente que en medios menos utilizados. No te dejes llevar por el nombre de un medio. A veces, lo más eficiente es lo que menos se utiliza.

 

  • Combina publicidad con comunicación. Genera noticias y contenidos que tengan interés para tu público y difúndelos.

 

  • Sé creativo, tanto en los mensajes como en los diseños de la publicidad. No digas nada que no sea cierto, no exageres. Utiliza la empatía y el humor.

 

  • Los medios digitales son un buen complemento a una publicidad offline. Pero no todos los canales digitales valen. No inviertas en canales saturados o generalistas. Y, si es posible, haz pruebas de campaña. Mide los resultados y decide.

 

  • La mejor publicidad que puedes conseguir, y es gratuita, es la que harán tus clientes por ti en sus propios entornos. Si cuidas a tus clientes, tendrás prescriptores.

 

La publicidad ha demostrado ser un excelente vehículo para el posicionamiento de marcas. También para incrementar las ventas en el caso de promociones. Y lo seguirá siendo. Aunque cambien los formatos, siempre habrá una necesidad de tener visibilidad en el mercado.

Por suerte o por desgracia, lo que no se conoce no existe para los consumidores. Por eso siempre existirá la publicidad. Combinada con otros canales, reinventada con otros formatos o vestida con nuevos trajes. Estará ahí mientras exista una necesidad de dar a conocer productos, servicios y marcas. La clave es acertar con el medio y equilibrar bien nuestra estrategia publicitaria. Como siempre, el traje a medida es lo que mejor sentará.

Por cierto, para los que os haya quedado la duda:

La propaganda busca generar un estado de opinión a través de la difusión de ideas o conceptos (ejemplo, las campañas de la Dirección General de Tráfico para prevenir accidentes).

La publicidad tiene como fin generar interés en una marca, producto o servicio que motive su adquisición (ejemplo, cualquier campaña de Coca-Cola).

 

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Marketing en 2030

Año 2030, ¿El fin del marketing tal y como lo conocemos?

Que el mundo está cambiando a un ritmo exponencial es un hecho. Mires donde mires, en el ámbito personal o en el profesional, las cosas ya no son iguales que hace no tanto tiempo.

Mirando atrás, hace solo seis años, en 2015, nacía Windows 10, el nuevo sistema operativo de Microsoft que reemplazaba a Windows 7. Ese mismo año empezaban a verse ya algunos modelos de wearables (pulseras y smartwatches), los drones comenzaban a volar en nuestros cielos y la inteligencia artificial comenzaba a desarrollarse a niveles accesibles para las pymes. ¡Parece que fue ayer!

En cuanto a las redes sociales, tenemos la impresión de que llevamos con ellas toda una vida (sobre todo los jóvenes), y no es así. YouTube nació en 2005, Twitter en 2006, WhatsApp solo tiene once años y TikTok vio la luz en 2016. Desde entonces, miles de millones de usuarios interaccionan cada día en las diferentes plataformas a un ritmo creciente.

Estamos en 2021 y los avances en Inteligencia Artificial, IoT, Big Data y otras tecnologías han encumbrado al que parece ser el nuevo rey del mercado, el DATO. Porque sí, hoy todas las tecnologías que he mencionado son solo el vehículo que permite que la información fluya entre diferentes puntos, en una capa visible para los usuarios. Pero en las capas invisibles los algoritmos trabajan para extraer la información relevante para los propietarios de las plataformas en forma de datos.

Todo esto ha cambiado la forma de relacionarnos, de comprar y vender, de viajar, de organizar nuestro tiempo de ocio o de trabajar. La vida en toda su extensión y significado tiene ahora una nueva forma de expresarse. Y, cómo no, el mundo del marketing ha sido totalmente impactado por estos cambios.

 

¿Por qué están cambiando las estrategias de marketing?

El ideal de todo responsable de un departamento de marketing es conseguir un mensaje totalmente adaptado al perfil de sus clientes objetivo. Que la historia que le cuente a cada uno de ellos se identifique con sus valores y aspiraciones. Con esta premisa conseguida, el primer paso para captar la atención de la marca ya está dado, y es el más difícil. Empezar a trabajar la fase de captación es ahora un trabajo más sencillo.

Normalmente, para adaptar las estrategias al público diana se utiliza la segmentación de clientes. Dependiendo del perfil del cliente, se establecen nichos homogéneos de consumidores, bien por estilos de vida, capacidad de gasto, ubicación geográfica, edad o nivel educativo, entre otros parámetros. En el caso de mercados B2B el proceso es parecido, pero los parámetros son diferentes: sector económico, facturación, posición en la empresa, tipo de actividad, número de empleados, si exporta o no…

A su vez, la forma de canalizar los mensajes y las campañas se hace seleccionando el tipo de soporte, relacionado con el perfil de cada nicho: medios de comunicación adaptados a la tipología de clientes, redes sociales o incluso podcast, un nuevo medio emergente que está cobrando cada vez más protagonismo en acciones de marketing. En el mundo empresarial se seleccionan de igual forma aquellos canales en los que supuestamente interactúan los profesionales del sector al que nos dirigimos, como ferias, medios técnicos, eventos o plataformas B2B.

Hoy, con la tecnología disponible se pueden realizar campañas altamente segmentadas, dirigidas a grupos de clientes específicos según sus perfiles. Y gracias a la automatización, estas campañas pueden tener continuidad avanzando en el embudo de ventas.Campañas de email, a través de RRSS o incluso en medios online o posicionamiento en buscadores están consiguiendo altos índices de interacción (aperturas, visualizaciones, clics…).

Los usuarios usan cada vez más las tecnologías digitales. Y el marketing se ha adaptado perfectamente a esta tendencia, desarrollándose de forma paralela a los nuevos soportes. La ventaja es que ahora es más fácil construir y lanzar campañas, como también medir los resultados. Y a un coste bastante menor que las acciones de marketing tradicional. Sin embargo, todavía el factor humano es imprescindible para realizarlas. Pero esto es algo que podría cambiar en muy poco tiempo…

 

El marketing en 2030. ¿El software como nuevo director de marketing?

Antes de nada, quiero comentarte que a partir de aquí todo lo que leas es producto de mi propia reflexión. La evolución de las tecnologías digitales, en este caso aplicadas al marketing y la comunicación, me permiten hacer un ejercicio mental de extrapolación para visualizar lo que podría ser el marketing a finales de esta década. Y creo que está mucho mas cerca de la realidad que de la ciencia ficción.

Como te comentaba más arriba, hoy el dato es el centro de las estrategias de marketing corporativas de las organizaciones. Esa información comprimida en un ítem tiene un valor incalculable para las empresas, pues les permite conocer aspectos de los usuarios y clientes a los que es difícil acceder sin herramientas tecnológicas como las que ya existen.

Sin miedo a exagerar o a equivocarme, un altísimo porcentaje de la actividad que realizamos todos y cada uno de nosotros cada día está monitorizada y analizada por un software inteligente. Cada vez que mandamos un email, vemos una película, accedemos a Twitter, conectamos nuestro robot de cocina o compramos en una tienda dejamos una huella digital, que a su vez es recopilada y almacenada por una base de datos.

Estas bases de datos -a veces compartidas por varias empresas- son utilizadas luego para agrupar clientes con perfiles similares y realizar campañas personalizadas. Por eso, no te sorprendas cuando recibas una sugerencia de compra en tu bandeja de entrada del email, en tu Facebook o en tu plataforma de Netflix. Todo está programado y diseñado para que el contenido que recibas esté lo más adaptado posible a tu perfil.

Más aún, ya es posible saber no solo el estilo de vida de una persona, sino que se puede hacer un seguimiento de lo que hace prácticamente en cada momento. Solo estarán fuera de este seguimiento las personas que eviten el uso de dispositivos digitales con conexión a internet, pero… ¿es ello posible hoy en día?

Recuerdo cuando estaba trabajando en banca hace muchos años (no existía internet) lo fácil que era saber el modo de vida de una persona accediendo únicamente a sus movimientos y extractos bancarios. Era algo tan real e impactante que hasta me daba miedo consultarlo, aunque era necesario para mi actividad. Estaba nada menos que invadiendo la intimidad de una persona.

Hoy, con el arsenal tecnológico del que se dispone, no solo se tienen más datos en tiempo real de cada usuario/consumidor, sino que el trabajo de recopilación y exportación de estos se hace de forma automatizada.

El denominado Marketing Automation simplifica el diseño y ejecución de campañas de marketing a los responsables de esta área. Procesos complejos y que consumían tiempo y recursos a los equipos de marketing hoy se han reducido al mínimo. Si a ello le unes un software de business intelligence que te permita analizar la información que manejas, tendrás gran parte del trabajo hecho por máquinas o, más bien, por algoritmos.

 

Pero el contenido de las campañas no se puede automatizar…¿o sí?

Es uno de los últimos reductos del área de marketing que se resiste a sucumbir al poder del software. Si, de acuerdo, podemos generar bases de clientes altamente segmentadas, crear campañas automatizadas y medir los resultados en tiempo real con el software adecuado, pero alguien tendrá que crear los contenidos de los mensajes.

Parece de lógica que la creación de contenidos para las campañas los realicen los humanos, no las máquinas, pero esto ya está cambiando, y lo hará más en el futuro.

El aprendizaje automático –Machine Learning– junto a los avances de la inteligencia artificial han evolucionado hacia un nuevo concepto: la IA generativa. ¿Qué supone esta nueva tecnología? Nada menos que la capacidad de la inteligencia artificial para crear algo nuevo a partir de contenidos (textos, audios, imágenes, videos…) previos. Y no es ciencia ficción, de hecho, ya existen. Y, según la consultora Gartner, para 2025 la IA generativa representará el 10% de todos los datos producidos en 2025, frente al 1% actual.

Así que las máquinas no solo crean, ejecutan las campañas y miden resultados, sino que también crean los contenidos. Si a la IA se la alimenta de perfiles de usuarios/clientes, establecerá los contenidos y mensajes más adecuados para cada uno de ellos.

Nos queda la estrategia de marketing y comunicación, algo que hoy por hoy solo la pueden realizar personas de carne y hueso altamente especializadas. La mente humana es capaz de elaborar, de forma creativa, estrategias de marketing en función de parámetros que muchas veces no son parametrizables, como los valores emocionales. También el pensamiento abstracto da lugar a modelos estratégicos que difícilmente los haría una máquina. Al fin y al cabo, nadie entiende mejor a las personas que las propias personas.

Pero mi intuición, reforzada por los increíbles avances de la ciencia y la tecnología, me dice que en algún momento esto también acabará en forma de líneas de código dentro de un complejo software.

Creo que en 2030 muchas actividades de marketing estarán en manos de programas informáticos. La recopilación de datos de las personas, que hoy ya llega a altos niveles, se generalizará. Con el avance de nuevos dispositivos conectados a internet será posible tener un perfil individualizado de cada uno de nosotros, abarcando múltiples facetas, como nuestro pensamiento político, inquietudes culturales y de ocio, hábitos sociales, de compra o creencias. Todo se podrá recopilar en una suerte de DNI digital expandido con todo lo que somos.

Esos perfiles, a disposición de las empresas (y seguramente de otros organismos e instituciones) serán utilizados para realizar un marketing ABM (persona a persona) de forma totalmente individual y automatizada. Existirán tantas campañas de marketing como potenciales clientes tenga la empresa. Da igual el número, cien o cien mil. La automatización del proceso y la capacidad de computación (que con el cloud puede ser tan alta como se requiera) no serán una limitación.

Únicamente habrá que decidir a quien se dirigen las campañas y los canales adecuados para ejecutarlas, que en 2030 se habrán ampliado. Y poco más.

¿Qué haremos los profesionales del marketing y la comunicación? ¿Tendremos que redefinir nuestras funciones? ¿Serán las máquinas los nuevos CMOs?

 

Escenario real… ¿o no?

Todo lo anterior no es más que un ejercicio mental, una previsión que, sin estar muy lejos de la realidad esperable, puede darse en 2030. Muchas de las tecnologías que he señalado ya existen y están operativas, aunque su uso no esté generalizado. Cada vez se necesita menos gente para construir una campaña de marketing digital, ya que, del total de la campaña, se puede automatizar más de un 50%. En 2030 se podrá llegar al 80%.

La fase estratégica del marketing seguirá estando en manos de personas, como hoy. Y tardará mucho tiempo para que esto cambie, si es que algún día lo hace. La mente humana es insustituible a la hora de pensar, analizar y crear los escenarios más adecuados donde la empresa tiene que competir.

Por otro lado, seguirán existiendo canales de marketing y comunicación tradicionales, como las ferias y otros eventos, o las relaciones públicas, aunque serán más tecnológicos. El contacto humano y el valor de la presencialidad serán, incluso en 2030, un elemento diferencial e insustituible donde las relaciones entre las personas alcanzan un nivel diferente.

Por eso, seguramente no todos los directores de marketing acabaremos en la papelera de reciclaje. Serán siendo imprescindibles las mentes inquietas, creativas y, por qué no, atrevidas, que pongan en marcha toda la maquinaria digital y no digital necesaria para que los clientes se fijen en nuestra marca y consigamos su aceptación.

Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google y autor de “La singularidad está cerca” prevé que para 2029 las computadoras van a estar a la par con la inteligencia humana, lo suficiente para pasar el llamado ‘Turing test’, lo que significa que serán indistinguibles en su dominio del lenguaje natural y otros tipos de inteligencia.Una predicción a tener muy en cuenta de uno de los visionarios que más aciertos ha tenido a lo largo de los últimos años.

Y tú… ¿Cómo ves el marketing en 2030?

 

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Estraegia de Marketing Pull Estrategia de Marketing Push

¿Ir a por ellos o que vengan a nosotros? ¿Qué estrategia de marketing es mejor para conseguir clientes?

El mundo del marketing parece haberse olvidado de dos herramientas fundamentales, y todavía vigentes, para lograr la atención de los consumidores a nuestra marca. Se trata de las estrategias “PULL” y “PUSH”, que corresponden a “TIRAR” y “EMPUJAR” respectivamente.

Pull y Push son dos enfoques diferentes para realizar una estrategia de captación de clientes y que tienen usos diferentes según los objetivos que tengamos en nuestra empresa.

Hoy, sin embargo, parece estar más de moda el uso de estrategias de Inbound Marketing o bien de Outbound Marketing. Parece algo nuevo, pero son dos maneras similares de atraer clientes que el Pull y Push, un restyling aprovechando las nuevas tecnologías para el marketing digital.

 

Inbound y Outbound marketing, la versión actual de las estrategias Pull y Push.

Inbound Marketing se refiere a aquellas estrategias basadas en proporcionar a la audiencia elementos que sean capaces de atraer su atención hacia nosotros, hacia nuestra marca. Dejamos en manos del público al que nos dirigimos la decisión de mostrarse activos hacia los mensajes que les trasmitimos y esperamos su reacción.

El Inbound Marketing no es invasivo. Su objetivo es atraer a aquella porción del conjunto de la audiencia que muestra interés en lo que comunicamos. En este sentido, son ellos los que se auto-segmentan en función del grado de interés que tengan en lo que les decimos.

Por ejemplo, una empresa de champús que lanza una campaña donde se ofrece una guía gratuita para el cuidado del cabello. Esta acción, lógicamente, tendrá interés solo para aquellas personas interesadas en ello. Nadie lo solicita si no tiene verdadero interés. Como resultado de ello, la empresa que lanza la campaña tiene un segmento de público interesado en el cuidado capilar (y probablemente en sus champús).

En cambio, el Outbound Marketing es una estrategia mucho más directa. Consiste en realizar acciones dirigidas a captar clientes a través de mensajes o propuestas encaminadas a que el destinatario compre nuestro producto o use nuestro servicio. No se busca medir el interés de la audiencia para segmentarla, sino captarlos como clientes.

Las clásicas ofertas 2×1 que encontramos de vez en cuando en muchos establecimientos son un ejemplo de esta técnica. También los pop-ups que nos aparecen en muchos sitios web y que tanto nos molestan. Es un marketing más intrusivo, o de interrupción.

Resumiendo, se podría decir que el Outbound Marketing busca generar negocio (vender) de forma directa y en un plazo corto, mientras que Inbound Marketing persigue establecer relaciones con la marca (a medio plazo) que, con el tiempo, se conviertan en clientes estables y fieles.

 

¿Qué significa una estrategia de marketing PULL? ¿Cuándo se utiliza?

La estrategia de marketing PULL busca lo mismo que el Inbound Marketing, puesto que son casi lo mismo, conseguir que los potenciales clientes se fijen en nuestra marca, en nuestra empresa. No tiene como fin una venta directa, sino como he señalado, conseguir un segmento de posibles clientes interesados en lo que somos, en lo que hacemos y en por qué lo hacemos.

Es una muy buena estrategia de marketing si…

  • No eres una marca conocida todavía y quieres darte a conocer.
  • Antepones una buena comunicación de tu empresa a unas ventas rápidas.
  • Deseas conocer las motivaciones de tus posibles clientes.
  • No buscas clientes sino relaciones de confianza, lo que se denomina engagement.
  • Necesitas delimitar el nicho concreto de tus posibles clientes.
  • Tienes visión a medio y largo plazo.
  • Buscas futuros embajadores de tu marca.

 

Si te identificas con lo anterior, la estrategia de marketing PULL te puede resultar muy útil. Y aunque ahora, de la mano de su nueva denominación, Inbound, parece que solo se refiera a acciones de marketing digital, porque es más interactivo y medible, en realidad se puede utilizar en casi cualquier canal.

Por ejemplo, el sector del lujo suele utilizar una estrategia PULL que busca reforzar la imagen de marca exclusiva a través de múltiples canales, sin una orientación directa a la venta. Atraer al cliente y lograr una identificación con la marca es suficiente para conseguir unas ventas en el futuro.

Este video de Gucci y The North Face, en una campaña conjunta con el espíritu aventurero como hilo argumental, es un ejemplo de estrategia PULL.

 

Y otra acción PULL realizada esta vez por una pyme de Arnedo (La Rioja), Pelute Sport. Un video homenaje a todos los arnedanos y a sus empresas por su lucha contra la pandemia. Con un alto impacto positivo en la localidad, reforzó los valores de la empresa y ahora su cartera de clientes es más amplia.

Se puede ejecutar una estrategia PULL en prensa, redes sociales, a través de marketing directo, street marketing, relaciones públicas… Cualquier soporte es válido mientras tu estrategia sea la de atraer a tus futuros clientes hacia tu marca.

 

¿Qué es una estrategia de Marketing PUSH? ¿Cuándo es efectiva?

A diferencia de la estrategia PULL, el marketing PUSH trata de “pescar” al cliente de forma directa con un anzuelo atractivo. Más allá de este símil, lo que se busca con esta estrategia es la captación a corto plazo de nuevos clientes. El “anzuelo” dependerá de la empresa y el sector, pero tiene que ser lo suficientemente atractivo para que “el pez” pique rápido.

 

Esta estrategia de marketing es adecuada si…

  • Vas a lanzar un nuevo producto o servicio al mercado.
  • Tienes un producto poco diferenciado y necesitas promocionarlo de manera agresiva.
  • Tu stock de producto es excesivo y quieres darle salida rápidamente.
  • El precio es un factor determinante en la decisión de compra de tus clientes.
  • Quieres ampliar tus ventas al distribuidor (estrategia de marketing PUSH al canal).
  • Tienes una cartera de productos que cambia de manera constante (por ejemplo, en el sector textil o en de la alimentación).

 

En general, priorizas las ventas, sin importar demasiado saber quién te compra, sobre el establecimiento de relaciones duraderas con tus clientes.

No hace falta poner ejemplos de esta estrategia porque son evidentes y conocidos por todos. Simplemente piensa en las acciones intrusivas que demandan nuestra atención cuando vemos la televisión, escuchamos la radio o navegamos por internet. Todas ellas suelen responder a un modelo de marketing PUSH.

 

¿Qué estrategia de marketing es más adecuada en mi empresa? ¿Una estrategia PULL o PUSH?

Antes de decidirte por una u otra estrategia, o de una combinación de ambas, debes tener en cuenta qué tipo de empresa eres, cual es el tipo de mercado en el que compites (B2B, B2C), el perfil de tus clientes y sus motivaciones de compra y otros aspectos como la propia estrategia de marca que estás realizando y tus objetivos a corto y medio plazo.

Si tus clientes son otras empresas, probablemente te interese desarrollar en el tiempo una relación estable con ellas. Aspectos como la confianza, la seguridad o la cercanía son muy valorados en las relaciones empresariales donde prima más el concepto “partner” que el de “cliente-proveedor”. La estrategia PULL encajaría aquí perfectamente.

Y si lo que buscas es crecer en el tiempo aumentando tu cartera de clientes de forma sólida (con alto grado de fidelización) también te pueden ayudar las estrategias de marketing PULL.

En general, si quieres hacer marca, el marketing de atracción te será útil.

No olvides que en un momento u otro tendrás que convertir en ventas toda la estrategia PULL, por lo que el viaje de tu cliente llegará a la “caja”, y es entonces cuando tendrás que demostrar que todo aquello por lo que has conseguido atraerlos se traduce en un producto o servicio tangible y a la altura de lo esperado.

Si tu cliente es mucho más amplio y heterogéneo, te será más difícil atraerlo. La estrategia PUSH será más directa y efectiva para lograr captar clientes en menos tiempo, aunque su estabilidad y fidelidad sea mucho menor que si los atraes a través de un marketing PULL.

No hay una regla fija en cuanto a utilizar una u otra estrategia. Cada caso es singular. Normalmente requiere un estudio personalizado de la empresa y su entorno para contar con los argumentos que justifiquen un camino u otro.

Por lo que yo personalmente vivo en mi trabajo como consultor de marketing y comunicación, siempre hay un mix de ambas estrategias, nunca se utiliza una sola. Esto es porque, aunque la construcción de marca es un objetivo común para todas las empresas, sean del tipo que sean (estrategia PULL), siempre es necesario realizar acciones de “tirón” como el lanzamiento de un nuevo producto o servicio.

Todo lo que te he contado hasta aquí te puede servir de orientación general para conocer lo que es útil o no en cada tipo de estrategia, pero la proporción que tienes que aplicar de cada una será una decisión específica solo válida para tu empresa, nunca es una regla general.

Lo único cierto es que, aunque actúes en el corto plazo, debes tener la mente puesta en el largo plazo. Si vienen mal dadas (crisis) solo la fidelidad a tu marca y una buena base de clientes satisfechos servirán de colchón para tu supervivencia. ¡Tenlo en cuenta!

 

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Quien me ha robado mi nicho

¡Horror! ¿Quién se ha llevado mi nicho?

Acomodarse en la vida viviendo tranquilo, sin estrés y sin preocupaciones sin duda sería el sueño de cualquiera, ¿no? Levantarse todos los días con la tranquilidad de saber que nada de lo que nos importa va a sufrir cambios y que podemos estar seguros en nuestro pequeño universo. Un deseo que es lógico que tengamos pero que casi nunca se alcanza. La vida, si por algo se caracteriza, es por el cambio continuo, por la incertidumbre y por las posibilidades que tiene de modificar todo lo que nos afecta. Ahí radica su complejidad, pero también su atractivo.

En el mundo empresarial el sueño de cualquier directivo, propietario o CEO, es mantener y defender su posición en un segmento del mercado en el que la competencia sea irrelevante -o manejable- y que ello se traduzca en una rentabilidad sostenida en el tiempo. En otras palabras, acaparar un trozo del mercado en el que la empresa sea fuerte y tenga estabilidad. Pero como en la vida, esta situación se da muy pocas veces, casi nunca, y en las que sucede, es a base de realizar continuos esfuerzos de la empresa por ejercer activamente un liderazgo que no es sencillo ni barato de mantener.

Si tienes una posición de privilegio en un segmento del mercado y tu seguridad te hace acomodarte en él, lo más probable es que la competencia te sobrepase. Los nichos privilegiados nunca son eternos, pues si hay atractivo para entrar en él, más pronto que tarde llegarán a él nuevas empresas. Con mayor o menor éxito plantarán batalla, por eso antes de que suceda y te preguntes quien me ha robado tu nicho hay que ir consolidando la posición por delante de los demás. Incluso cuando la posición es más fuerte y parece más defendida es cuando más hay que actuar.

 

Los lideres nos enseñan el camino.

La firma Coca-Cola, fundada en 1891, es un ejemplo perfecto que ilustra como defender exitosamente un nuevo nicho de mercado creado por ella misma, del que disfrutó casi en solitario, hasta que un competidor -Pepsi- creada en 1904 empezó a hacerle sombra. Mientras que Pepsi tuvo varias bancarrotas y problemas durante su expansión, Coca-Cola expandía su mercado por toda Europa y ya en 1950 se anunciaba en televisión. La guerra entre ambas alcanza su punto máximo en 1975, cuando Pepsi lanza el denominado «desafío Pepsi» y ganó a Coca-Cola en una prueba ciega de sabores. Coca-Cola nunca dejó de innovar, tanto en producto como en estrategias de marketing, y a pesar de tener siempre a Pepsi a sus espaldas, hoy sigue disfrutando de un liderazgo mundial en bebidas no alcohólicas invirtiendo constantemente en toda la cadena de valor de la marca.

En nuestro país, Telefónica es otra de las empresas que disfrutó durante muchos años de un monopolio en el segmento de las telecomunicaciones. Fue en 1997 cuando un Real Decreto gubernamental libera el sector en España. Una de las primeras firmas en entrar fue Vodafone, tras adquirir Airtel. Durante todos estos años, con más entrantes en el segmento, Telefónica ha sabido defender su posición de liderazgo cimentada en una marca reconocible que generaba confianza en los clientes. Además de eso, su estrategia se basó en mantener una alta calidad percibida en sus servicios y una apuesta por la innovación. Si a ello le sumamos una magnífica estrategia de comunicación, entenderemos por qué ha podido defender con éxito su nicho. Es líder en telefonía fija, móvil y banda ancha. Como dato, en enero de 2018, la revista Fortune reconoció a Telefónica como la mejor teleco europea y la segunda del mundo.

Fuera de nuestras fronteras, también podemos encontrar empresas como Kellogg´s, nacida en 1906 y que desembarcó en el nicho de los cereales para el desayuno, donde la marca americana Quakers (hoy de PepsiCo) llevaba varios años. En la década de los ´80 llegaría Nestlé para formar el trío de empresas que más peso tienen en el sector. Durante décadas, Kellogg´s siempre ha sido fiel a lo que la hizo célebre, la apuesta por una alimentación sana y equilibrada. Con esa filosofía, a pesar de atravesar algunos períodos de crisis, hoy es la marca de cereales más reconocida del mundo, de hecho, en su comunicación siempre indica Original, haciendo referencia a su autenticidad (frente a otras marcas). La innovación y un gran presupuesto para acciones de marketing y comunicación le han permitido defender el nicho con éxito y seguir estando en el Top of the Mind del consumidor.

Hay muchos más casos de nichos en los que una empresa gozaba de cierta posición de privilegio que ha tenido que defender. Piensa por ejemplo en los gazpachos, donde Alvalle está sufriendo mucho ante la entrada continua de competidores. O el sector eléctrico, donde grandes compañías como Endesa o Iberdrola se enfrentan a decenas de pymes que ofrecen tarifas más asequibles con un trato más cercano. En todos los casos, la defensa del nicho siempre empieza antes de que se detecten los riesgos de entrantes. En ninguno de los casos que te he mencionado la empresa líder ha estado parada. Al contrario, siempre marcaba su territorio impulsando su marca a través de diferentes estrategias, cada empresa según los puntos fuertes que la identificaban.

 

Las claves para que no te roben tu nicho.

Aunque es cierto que la defensa de una posición privilegiada nunca es fácil, nada es imposible si se sigue estrategia adecuada. Antes de comentarlo, hay un aspecto crucial que puede marcar el futuro de tu posición en el segmento en el que compites. El ejemplo de Blockbuster, la cadena de videoclubs que fue líder sin discusión en su nicho durante mucho tiempo, es uno de los que mejor refleja lo que puede pasar si no estamos atentos a los cambios en las características del mercado. En el caso de esta empresa, su error fue no darse cuenta a tiempo de que la tecnología había cambiado la forma de consumir películas. El video bajo demanda (VOD) a través de streaming estaba ganando la batalla al DVD. El final ya lo conoces. Blockbuster, además, despreció una alianza con una incipiente Netflix que al final logró apoderarse del nicho.

Más allá de estar pendiente de los cambios del mercado, algo que hay que hacer en cualquier situación y es parte del análisis estratégico, tu organización tiene que apoyarse en los valores que hacen de ella una marca reconocible y en la que confiar.

Cuando hablamos de valores de empresa nos estamos refiriendo a elementos que subyacen en lo más profundo de la misma, los que la identifican entre todos los competidores y que son fácilmente reconocibles por los clientes. Si te cito a empresas y marcas como El Corte Inglés, Apple, BMW, PiXAR, Iberdrola, Guillette o Fairy seguro que las asocias a ciertos valores que tienes muy presentes en tu mente.

Sin ser una gran organización, cualquier pyme tiene al alcance lograr una identificación de sus valores de marca. Primero, lógicamente, debes tener esos valores, que pueden ser de cualquier tipo:

  • Innovación.
  • Tecnología.
  • Cuidado del medioambiente.
  • Salud.
  • Fiabilidad.
  • Servicio.
  • Seguridad

La clave para defender tu posición es invertir de forma continuada en aquello en lo que eres especialista, que te hace diferente y en lo que destacas. Cuando logras una alta tasa de fidelidad de tus clientes es porque estás haciendo algunas cosas mucho mejor que la competencia, no creas que los clientes están contigo por casualidad. Si no sabes la verdadera razón por la que tus clientes confían en ti, tienes excelentes herramientas para averiguarlo, como la “voz del cliente” entre otras. Te ofrecerá algunas claves.

En sentido contrario, la pérdida de clientes también te ofrece mucha información. Algo debes estar haciendo mal para que esto suceda. Al investigarlo, tendrás pistas que te indicarán que debes corregir en tu estrategia empresarial para revertir la situación.

Y hay un último punto en la defensa del nicho que es tan importante o más que la inversión continuada en los valores diferenciales de tu marca, y no es otro que la apuesta por la comunicación. De nada vale ser el más innovador del mercado si nadie lo sabe. Igualmente te pasará si eres puntero en seguridad o el que más invierte en medioambiente. Las empresas que cité más arriba, cada una con su peculiar diferenciación, invierten todos los años grandes sumas en estrategias de comunicación, aprovechando además la onmicanalidad y combinando lo físico con lo digital. Si sumamos una inversión en valores de marca con una apuesta por la comunicación tendrás una posición fuerte en tu segmento y a la competencia le costará mucho que dejes de tenerla.

En resumen, la conclusión más importante de todo lo que te he contado es que cuanto más cómoda y estable sea tu situación en el mercado más debes reforzar tus acciones estratégicas. Inversión continua en tu marca (a través de esos elementos diferenciales que te identifican) junto a una política de marketing y comunicación permanente son los dos principales ejes que te permitirán seguir siendo fuerte en el sector. No confiarse nunca y adelantarse a la competencia.

Como en la vida, el inconformismo siempre es una buena actitud para enfrentarse al futuro. Huye de la comodidad y busca retos. Es el mejor camino para avanzar.

 

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