El Arte de la Adivinación en las empresas

El arte de la adivinación en las Pymes.

Adivinar el futuro para acertar con tu estrategia de negocio es casi imposible, salvo que tengas poderes como la precognición.

Sin embargo, sí está a tu alcance simular los diferentes ‘futuros’ que podrían darse. Y eso marca la diferencia entre las pymes. Están los que imaginan posibles escenarios y los que solo confían en su propia visión del futuro.

 

El futuro de la empresa no solo son presupuestos.

La mayoría de las empresas que hacen previsiones se limitan a realizar cálculos presupuestarios, es decir, previsiones económicas y financieras. Y no todas lo hacen.

Muchas utilizan la plantilla presupuestaria del año anterior para estimar las cifras del siguiente ejercicio. Partiendo de una estimación de las ventas previstas -en función de las altas y bajas de clientes esperadas- se va bajando en la cuenta de resultados imputando los costes directos e indirectos -aplicando las variaciones de precios- hasta llegar al beneficio antes de impuestos.

Para calcular el balance previsto también se suele partir del balance del año anterior. Se modifican las partidas de inversiones previstas, préstamos y otros pasivos y se cuadra el balance previsional.

Otras empresas preguntan a los departamentos por sus previsiones de ingresos y gastos, así como por las inversiones y necesidades de financiación. El resultado es el mismo, un cuadro contable de cierre del próximo siguiente.

Con esto muchas empresas ya han cumplido. Sin embargo, queda lo más importante.

 

⇒ ¿Cómo será el comportamiento del mercado en el próximo ejercicio?

⇒ ¿Cómo actuarán los competidores? ¿Serán los mismos?

⇒ ¿Qué impacto tendrán los precios, la fiscalidad o la normativa legal?

⇒ ¿Cómo variarán los gustos de los consumidores?

⇒ ¿Qué innovaciones son esperables?

⇒ ¿Cómo afectará la tecnología a mi sector?

 

Como ves, son muchas preguntas, y todas relevantes. No es posible tener cierta seguridad de cómo será el futuro para tu organización si no sabes, al menos, las tendencias de lo que pasa a tu alrededor.

Y en cuanto a tus propias actuaciones… ¿Sabes realmente el impacto que tendrán en tu organización? No te estoy pidiendo un ejercicio de adivinación, sino de la plasmación de los diferentes escenarios a los que te puedes enfrentar según tus actuaciones tengan mayor o menor efecto del que esperas.

En definitiva, lo que tendrás que hacer es crear las posibles situaciones finales que van a producirse, anticipar posibles futuros y estar preparado para ello.

 

Creación de escenarios de negocio: visualizar, anticipar y estar preparado.

En la conocida serie de televisión Bright Minds -que por cierto te la recomiendo- la colaboradora de la policía francesa Astrid Nielsen, que tiene el síndrome del espectro autista, decía que hay dos tipos de imprevistos: los previsibles y los imprevisibles.

Para una persona autista, anticiparse a los imprevistos es clave para su estabilidad emocional. Por esta razón, Astrid denominaba “imprevistos previsibles” a los acontecimientos que era razonable pensar que podían suceder. Eso le generaba seguridad en sí misma y una disminución de su estrés emocional.

En nuestro día a día, quien más y quien menos, necesitamos también cierto grado de previsibilidad. Las incertidumbres, a pesar de que pueden reconvertirse en oportunidades, como señala Andrés Pascual en su libro Incertidumbre Positiva, nos generan malestar e inquietud.

En el mundo empresarial pasa lo mismo. Los directivos prefieren entornos conocidos y estables que la volatilidad y el cambio continuo. Pero la realidad es la que es. Y el mundo es cambiante, inesperado y sorpresivo, como la COVID-19 nos recordó recientemente.

Y, como es así, solo nos queda la posibilidad de generar los posibles escenarios de negocio que podemos prever -imprevistos previsibles- y anticiparnos a los efectos que estos tendrían en nuestra organización.

La generación de escenarios de negocio es una herramienta estratégica que, si bien no adivina el futuro, acota bastante las posibilidades de su efectiva realidad, que no es poco.

 

Como planificar diferentes escenarios de negocio.

A la hora de crear los posibles escenarios de futuro hay que partir de la información interna y externa que sea importante para tu negocio y sector.

La información externa, accesible a través de muchas fuentes, nos ofrece una previsión del comportamiento de variables claves que pueden impactar en nuestra empresa. Datos como el crecimiento esperado del sector, estudios sobre hábitos de compra, innovaciones, nuevas empresas competidoras, regulaciones… nos dibujan ya un entorno esperable al menos a corto plazo.

Los datos externos suelen utilizarse en herramientas analíticas como el conocido DAFO o el menos usado, aunque fundamental, CANVAS o lienzo estratégico. Quizás las hayas usado.

Y están los datos internos, que van más allá del efecto de las previsiones de ingresos y gastos de la empresa. Las previsiones internas se refieren más al efecto que pueden tener unas u otras estrategias de negocio, una estrategia de marketing y comunicación u otra, o un plan comercial u otro. Dependiendo de lo que hagamos en cada caso, las consecuencias pueden ser totalmente diferentes.

 

Existen varias formas de planificar los posibles escenarios, como siempre cada profesional tiene su método. Yo siempre opto por simplificar al máximo el número de variables que operan en los escenarios ya que si estas son muchas se complica el análisis y pierde su funcionalidad.

El esquema de trabajo sería así:

 

– Se generan al menos tres modelos de escenarios: uno de bajo nivel de impacto, otro moderado y otro alto.

– Se toman como datos fijos los procedentes del entorno. Por ejemplo, un cambio en el consumo impactará positiva o negativamente en la empresa, según el caso.

– Se fijan las variables clave que vamos a utilizar en nuestros diferentes escenarios. Por ejemplo, una campaña de marketing concreta, una estrategia comercial, una alianza estratégica con otra empresa o el lanzamiento de un nuevo producto o servicio.

Para cada variable, se estima su efecto en nuestra organización, tanto en la cuenta de resultados como en la propia estructura interna (por ejemplo, una acción puede requerir más personal o más producción). Este efecto, como he señalado, puede ser bajo, medio o alto (tres escenarios).

Si se considera importante, plasmar cada escenario en un cronograma mes a mes.

 

Con esta forma de trabajo tendríamos para cada variable (acción realizada por la empresa) tres posibles escenarios, conociendo de antemano los posibles efectos finales de cada actuación.

También es posible combinar dos o más actuaciones y ver su efecto en los tres posibles escenarios. Todo dependerá de si estas actuaciones son interdependientes o autónomas. Si son autónomas no merece la pena combinarlas.

 

¿Qué ventajas tiene la creación de escenarios de negocio?

La primera y más importante es que nos permite anticipar el efecto final de una actuación concreta.

Si conoces lo que son los gemelos digitales, esto es algo parecido. La creación de gemelos digitales, por ejemplo en la industria, trata de modelos virtuales diseñados para reflejar con precisión un objeto físico. Se realizan cambios en el mismo para conocer su funcionalidad antes de implantarlo en el objeto real.

Los escenarios de negocio también son, en cierta forma, virtuales. Se crean antes de que sucedan. Por eso nos dan información valiosa acerca de nuestras estrategias antes de ponerlas en marcha.

Por lo anterior, reducen incertidumbres y facilitan la toma de decisiones.

Y, en consecuencia, disminuyen los costes.

Además de todo lo anterior, permiten hacer un seguimiento mes a mes de la evolución del negocio comparándolo con nuestros escenarios previstos. También en este caso facilitan la puesta en marcha de acciones correctivas mucho antes de que sea demasiado tarde.

Y, por último, si entra en juego un factor inesperado (externo o interno) es fácil incorporarlo a los escenarios para anticipar el nuevo efecto final que tendrá en nuestras previsiones.

Como ves, todo son beneficios. Cierto que hay que hacer un gran trabajo inicial, pero una vez hecho, tienes un esquema de trabajo y seguimiento fácil de usar y que te facilitará el control de tus acciones de negocio.

 

Otros imprevistos previsibles: crisis de reputación, siniestros, huelgas…

Hay otros posibles escenarios que son más improbables, aunque pueden darse y de hecho se dan. Recuerdo el reciente caso del incendio de la fábrica de Cascajares. Es una incidencia muy grave que, de un día para otro, ha paralizado la actividad de la empresa. Ante esto, o se tienen planes de contingencia o toca improvisar.

Las grandes empresas tienen un plan de contingencia que precisamente prevé como actuar dependiendo de lo que suceda. Es lo mejor. Así, si se produce lo impensable, se sabe cómo actuar para responder rápido a la incidencia.

En el caso de tu pyme, es una buena medida que no deberías dejar de contemplar. No es tan complicado realizar un plan de contingencias -yo mismo he ayudado a pymes a redactarlo- y facilita mucho la capacidad de actuación de los directivos.

Se trata de contemplar algunos posibles eventos que impactarían de forma grave a tu empresa, como una huelga, un siniestro o una crisis por un mal servicio o producto defectuoso, y dejar por escrito la forma de actuar, en especial de cara a los clientes, colaboradores y sociedad.

En el caso de Cascajares, en quince días ya estaba fabricando varios productos en una nave alquilada y antes de verano de 2023 (solo seis meses desde el incendio) estima que la nueva fábrica esté totalmente operativa. ¿Tendrían un plan de contingencias?

 

Conclusión: conocer lo posible para anticiparse cuando se hace realidad.

Has podido ver cómo funciona la creación de escenarios de negocio, sus ventajas y sus funcionalidades. La capacidad de esta herramienta para disminuir la incertidumbre y contribuir a una buena toma de decisiones está más que demostrada, como lo refrenda su uso en muchas empresas.

Ahora es el momento de que todas las pymes, también la tuya, puedan beneficiarse de ella.

¿Aceptas el reto de crear escenarios de negocio o prefieres adivinar el futuro?

 

 

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Contra la Inevitabilidad.

Perder la Realidad 2

¿Estamos perdiendo el sentido de la realidad?

Hace días hice referencia a una novela de Cixin Liu, El Problema de los Tres Cuerpos, haciendo paralelismos con los equilibrios que tiene que hacer las pymes para mantenerse estables en un entorno convulso.

Ahora acabo de leer un libro de relatos cortos, también de Cixin Liu, que se titula Sostener el Cielo. Uno de los relatos Migración en el tiempo habla de un planeta Tierra devastado por la crisis climática. Hambre y desolación fuerzan a un grupo escogido de 200000 personas a viajar al futuro en busca de un entorno más favorable.

Si tienes intención de leerlo, no sigas, voy a destriparte un poco la historia…

 

Viajan 120 años al futuro, y se encuentran con una Tierra desolada, yerma y casi sin vida. Imposible quedarse.

Viajan nuevamente a 600 años de distancia temporal. Encuentran una Tierra aséptica, con vidas, pero sin almas. Las personas se limitan a llevar una vida segura, pero carente de emociones y de cambios. Muchas llevan chips implantados. Evidentemente, los migrantes no se quedan.

Vuelven a saltar en el tiempo, hasta 1000 años en el futuro. ¿Qué se encuentran? Una Tierra sin árboles, montañas o ríos, donde las personas son entes digitales cuasi-eternos donde cada cual vive sus historias en un mundo cuántico totalmente digital.

Viven al margen de la realidad. El mundo real les es ajeno y no les importa, están mejor en un mundo donde pueden hacer realidad todo lo que quieren.

Vuelven a dejar esa Tierra que le es extraña.

En su último salto al futuro llegan hasta el año 12000. Descubren una Tierra totalmente renovada. La naturaleza ha vuelto, las montañas, los mares, los árboles, las plantas e incluso algunas especies animales. Pero ni rastro de humanos.

La reflexión que hace el máximo responsable de los migrantes es muy acertada…

 

¡Mirad la tierra, vestida de verde; es nuestra madre! ¡Es el origen de nuestra fuerza, el sustento de nuestra existencia, el destino de nuestro reposo final!

¡La humanidad seguirá cometiendo errores en el futuro, seguirá atravesando desiertos de miseria y desesperación, pero siempre y cuando permanezcamos arraigados a la madre tierra no desapareceremos como ellos; no importarán las dificultades que enfrentemos, la vida y la humanidad perdurarán!

¡Ciudadanos, este es ahora nuestro mundo! ¡La humanidad inicia un nuevo ciclo; y lo iniciamos sin nada, que es todo aquello de lo que una vez dispusimos!

 

La humanidad se reinicia, vuelve sobre sus pasos y conecta de nuevo con su realidad más esencial.

 

¿Un relato de ciencia ficción o una posibilidad que se está haciendo realidad?

Este relato, además de estar muy bien contado (no me esperaba menos de Cixin Liu) me hace pensar en la avalancha de cambios tan profundos y rápidos que estamos viviendo todos nosotros en los últimos años.

Un ejemplo. Según muchos estudios, las nuevas generaciones prefieren comunicarse a través de aplicaciones que en persona. No acierto a saber la razón de esto, más allá de la inmediatez.

Por otro lado, la digitalización está cambiando la forma de trabajar, nuestro tiempo de ocio, nuestros hábitos de compra y hasta nuestra forma de procesar la información. Cada vez más, nuestro día a día pasa a través de circuitos y pantallas.

La capacidad analítica y crítica corre riesgo de desaparecer ya que cada vez consumimos más información en menos tiempo. No se consultan fuentes, no nos paramos a reflexionar, damos por válido lo primero que vemos o que encontramos en la red.

Las inteligencias artificiales están sustituyendo trabajos mecánicos y repetitivos. Y empiezan a hacerlo en otros más creativos e incluso en aquellos que requieren decisiones críticas, como la Sanidad, el Derecho o la dirección de empresas y personas.

Parece ser que desaparecerá el dinero real, sustituyéndose por el digital.

El Metaverso promete un mundo donde todo aquel que quiera va a poder vivir la vida que no puede en el universo real. No seremos una memoria de silicio, pero sí un avatar en este espacio imaginario.

A mí todo esto me hace pensar en una evolución hacia algo que no sé si finalmente desembocará en un universo totalmente digital o bien el proceso llegará a un punto donde se produciría un frenazo en seco y una vuelta atrás. Algo parecido a lo que describe Cxin Liu en el relato.

Pero en estos momentos, lo que veo es un cambio de paradigma en el que todo pasa por una red de sistemas y aplicaciones que filtra, adapta y presenta la realidad acorde a como están diseñados y a sus propios objetivos.

 

¿Todo esto te parece una fantasía?

Es posible que hoy lo sea. Solo estoy dando datos y tendencias reales que se están produciendo hoy mismo. Quizás se tarde más o menos tiempo, pero todo indica que lo físico va perdiendo terreno frente a lo intangible. ¿Qué hubieran dicho nuestros abuelos hace 50 años si les dices que ibas a poder hablar con una inteligencia artificial como con ellos mismos?

Y es que nuestra capacidad de asombro ya casi no existe, a la par que la asimilación de los avances es cada vez más lenta.

 

¿También las pymes se desconectan de la realidad?

Para las empresas, y para el marketing estratégico en particular, esta evolución tiene importantes consecuencias. Ya no vale tener un buen producto o una buena marca, ni siquiera hacer buenas campañas de comunicación. Las reglas ahora están cambiando. Ahora es el canal o soporte donde la gente interactúa el verdadero campo de batalla, al menos en mercados B2C. En el mercado B2B parece que todavía importan la confianza en la marca, la seguridad y la calidad, o eso creo.

Y el problema no es que sea Amazon, Instagram o el Metaverso el campo de batalla, sino lo que está detrás de ellos, esa intrincada programación donde conocer el algoritmo se convierte en objeto de deseo de cualquier experto en marketing que se precie. ¡Qué más da si no conocemos el mercado o las necesidades de los clientes!

Centramos los esfuerzos en estar alineados con el algoritmo que toque, en ser relevante para este y nos olvidamos de la esencia de nuestro negocio, nuestros valores y nuestro objetivo como empresa. Ya de los clientes ni te hablo.

Si a todo lo anterior añadimos los pixels de seguimiento que están presentes en todas las aplicaciones y programas que utilizamos, el panorama es todavía más sombrío. Como señala -y acusa- Bob Hoffman desde hace ya mucho tiempo, estamos ya en la era de la publicidad basada en el seguimiento del usuario.

La selección del target debería generarse a partir de datos no intrusivos, no personales o disponibles públicamente, lo que Bob llama «targets limpios». Pero la selección del target mediante el espionaje de individuos desprevenidos (es decir, el rastreo), lo que llama «selección de targets sucia», es errónea y peligrosa.

¿Prohibir este tipo de rastreo curaría todos los males? No. Pero es por donde tenemos que empezar si de verdad queremos hacer algo con respecto al peligroso camino que estamos recorriendo y que está erosionando constantemente los derechos de privacidad de las personas además de alejarse de una estrategia comercial y de marketing ética y responsable.

En fin, sigo viendo a muchas empresas muy alejadas de su territorio competitivo natural, el que tiene productos, marcas, potenciales clientes, posibles aliados, mercados sin explotar, competidores y un sinfín de realidades que parece ser que se están siendo dejadas de lado en beneficio de las plataformas digitales, basadas en chips y en programas informáticos.

 

Me pregunto si el Humanismo Digital del que tanto se habla llegará un día a ser una realidad en las estrategias empresariales. O, por el contrario, seguiremos un camino como el que los migrantes del relato de Cxin han recorrido. Con todo lo que conlleva.

La verdad es que no lo sé.

Mientras tanto, el pensamiento estratégico debería ser el ancla en la que amarrar nuestras empresas a una realidad de la que, por nuestra propia supervivencia, no deberíamos separarnos.

 

(Imagen de portada generada por Bing Image Creator, de Microsoft, utilizando una versión mejorada de DALL-E, la IA de OpenAI).

 

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Adaptabilidad_Pulpo_Mimetico

Adaptación.

Siempre me ha fascinado la naturaleza. En ella descubro sorprendentes curiosidades que siempre me enseñan algo valioso.

Y es que la naturaleza, se dice, es sabia.

Millones de años de evolución, mucho más que los humanos, han conseguido especies altamente especializadas, preparadas para afrontar un entorno hostil y cambiante donde la competencia por el alimento, y por tanto por sobrevivir, es siempre feroz.

Ya señalé hace tiempo en mi blog las increíbles estrategias que despliegan muchos animales para seguir vivos, todas ellas fascinantes. Algunos incluso disponen de estrategias colaborativas con otras especies muy diferentes, una manera de generar una relación win-win.

Quizás la estrategia del calamar de Humbolt sea una de las mejores, creando un espacio libre de competencia gracias a una habilidad única en el mundo animal. Este calamar desde luego sí ha sabido encontrar su ‘océano azul’. Pero hoy voy a detenerme en un animal fascinante, no ya por su perfecto diseño, sino por su capacidad para adaptarse a una situación de peligro de una manera increíble.

El pulpo imitador o pulpo mimético (Thaumoctopus mimicus) es una especie de octópodo que destaca por una característica asombrosa. Es capaz de imitar a la perfección el aspecto y movimientos de hasta al menos, que se sepa, 15 especies de animales, entre ellas la serpiente marina, el pez león, el pez plano, la estrella de mar, el cangrejo gigante, la concha marina, la raya, la platija, la medusa, la anémona o la anguila.

Este inteligente pulpo consigue en pocos segundos convertirse virtualmente en un animal diferente, pero ¿con qué objetivo? Lógicamente, para sobrevivir cuando se siente amenazado por un predador. El pulpo imitador se transforma instantáneamente en la especie que sea más peligrosa para su atacante, por ejemplo, la serpiente marina venenosa, consiguiendo que su predador desista de capturarlo y huya.

Una eficaz defensa que también sirve para el ataque, dado que puede disfrazar su apariencia de pulpo por otra más inofensiva de cara a sus presas. Toda una estrategia.

 

Detrás de esta curiosa historia del pulpo mimético se esconde una capacidad altamente eficaz no solo en el mundo animal, sino en el nuestro, especialmente cuando hablamos de estrategias competitivas en las empresas: la adaptación.

Los océanos son el elemento donde compiten los animales y plantas marinas. Del mismo modo, el mercado es el territorio conde las pymes luchan por conseguir visibilidad y aceptación. Y donde adaptarse es una de las claves para conseguirlo.

 

¿En qué consiste la adaptación en el mundo de las empresas?

Sun Tzu, en su conocido El Arte de la Guerra, decía…

 

‘El éxito en la guerra se alcanza cuidando de adaptarse permanentemente al propósito del enemigo’.

‘Aquel que puede modificar sus tácticas en función de su oponente y así conseguir la victoria podrá ser llamado capitán nacido del cuerno del cielo’.

 

En el mercado, que es el escenario de guerra de las pymes, la capacidad de adaptación es también, en muchos casos, responsable del éxito. En escenarios cada vez más cambiantes, donde los hábitos y gustos de los consumidores mutan de forma constante, la estructura del mercado de vuelve menos rígida, aparecen y desaparecen marcas y competidores y los avances e innovaciones se dan cada vez en menos tiempo, la adaptabilidad y la rapidez en conseguirla son vitales.

Las grandes empresas han aprendido que el éxito no es del más fuerte o el más grande, sino en aquel que sepa adaptarse mejor a su entorno, exactamente igual que lo han hecho los animales y plantas a lo largo de millones de años.

La adaptabilidad pues, no depende tanto del tamaño o del número de recursos del que disponga la empresa. Bajo mi punto de vista, esta ventaja competitiva, que sin duda es, reside en gran medida en las personas que están en la organización.

La mentalidad de los equipos de una empresa, desde el director general hasta el último empleado tiene que ser abierta y flexible. No hay nada peor que la conocida ‘resistencia al cambio’ que sigue presente en muchas pymes y que les impide salir de su conocido y ‘seguro’ territorio. Da igual que sea una nueva tecnología, un nuevo procedimiento o un sistema de información diferente, muchas personas odian el cambio, solo se sienten seguros en lo conocido.

Y es al revés.

No hay mayor inseguridad en el hecho de no querer cambiar para adaptarse a los cambios. Porque estos se van a producir, quieran o no estas personas, y si no se inicia una adaptación, como en la evolución natural, lo normal es que dejen de existir.

Para poder adaptarse a los cambios se necesita información. Sun Tzu diría que debes conocer a tu enemigo y conocerte a ti mismo. Conseguir esa información sobre lo que pasa en el entorno y contrastarla con los datos internos es otro de los deberes de toda empresa que quiera adaptarse, porque si no, ¿a qué hay que adaptarse y por qué?

La estructura organizativa de las empresas tiene que ser colaborativa, lo que no quiere decir que no haya jefes o departamentos. La información debe fluir a través de los departamentos, así como las tomas de decisiones. Un entorno que es posible implementar sin mucho esfuerzo con la ayuda de las modernas herramientas tecnológicas (por ejemplo, Microsoft Teams).

La rapidez en la adaptación, más en entornos que cambian constantemente, hacen necesario plantearse por lo menos si es factible implantar metodologías para que estos cambios se hagan rápido y a la vez al mínimo coste. Alguna de estas, como Design Thinking y entornos de trabajo como Agile o Scrum están demostrando ser útiles para recortar los plazos en procesos de innovación y cambio. Merece la pena conocerlos y valorar su uso en nuestra pyme.

Como nos ha recordado la reciente pandemia, una rápida y correcta adaptación al cambio puede significar mantener la presencia en el mercado o, en caso contrario, desaparecer en pocos meses. La crisis sanitaria parece haber pasado, pero vendrán muchos más cambios, cada vez más profundos y cada vez más rápidos. Por eso es tan importante diseñar un modelo de empresa que sea tan flexible como podamos.

A pesar de todo lo dicho, sigo pensando en que son las personas las que tienen en sus manos, o más bien en sus mentes, la capacidad para poder adaptarse a los cambios. En el ámbito personal solemos ser bastante resistentes a cambiar, salvo que esté en juego nuestra supervivencia (o dejas de fumar o te mueres en un año).

¿Por qué debería ser diferente en el ámbito profesional?

Si algo me ha enseñado el pulpo mimético, y en general todo lo que leo sobre estrategias animales y vegetales, es que solo sobrevive y evoluciona el que es capaz de desarrollar estrategias para aprovechar las oportunidades del entorno. Imaginación, creatividad y ganas de seguir creciendo son los ingredientes para adaptarse a lo que pueda venir, reducir los riesgos y mirar hacia el futuro con confianza.

Una vez más, la naturaleza nos sigue dando lecciones valiosas para nuestro día a día.

 

(Foto de portada: Elias Levy, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons).

 

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Portada Entrevista Miquel Lladó

Entrevista a Miquel Lladó

Hoy contamos en mi blog con Miquel Lladó.

Miquel es profesor de Dirección Estratégica & Liderazgo y Asesor de Alta Dirección.

Economista por la Universidad de Barcelona, cursó Marketing en ESADE y ha participado en programas de Desarrollo Ejecutivo en Kellogg, The Wharton School e IESE Business School (PADE).

En su extensa trayectoria profesional en alta dirección ha sido CEO-Group President en Bimbo-Sara Lee Bakery Group,  CEO para Bimbo España & Portugal y VP de Nuevos Negocios en PepsiCo/Frito-Lay España, además de otras posiciones de relevancia en las áreas de estrategia, marketing y ventas en Gallina Blanca Spain o KPMG.

Actualmente es Senior Lecturer en IESE Business School y visiting professor en IEDC Bled School of Management-Slovenia y profesor visitante en la University of Minnesota, Estados Unidos, entre otras instituciones internacionales. Ha dado más de 1.500 sesiones de Estrategia & Liderazgo a más de 26000 ejecutivos de 103 nacionalidades, en 23 países. Miembro del Consejo Asesor de varias compañías.

Además, es autor del libro Enamorarse del Futuro (2020), con traducción al inglés y al esloveno, donde comparte sus experiencias en la alta dirección de empresas internacionales y nos desvela, de forma directa y entendible, las estrategias corporativas exitosas que cualquier organización puede poner en marcha para asegurar su futuro y su éxito.

 

Es un placer contar contigo Miquel, y que compartas tu conocimiento y experiencia con los profesionales y pymes que nos siguen.

Lo primero es conocerte un poco. ¿Quién es Miquel Lladó? ¿Cuál ha sido tu evolución como profesional y en qué punto estás ahora?

Gracias Luis. Pues vivo en Barcelona y soy economista con vocación internacional, de hecho, ya cuando era estudiante hice prácticas de trabajo en Puerto Rico, Estados Unidos y Países Bajos.

Empecé mi carrera profesional en KPMG, luego en Gallina Blanca, siguiendo en PepsiCo, en España y Estados Unidos, para después entrar en Bimbo. Terminé mi etapa ejecutiva en 2007, tras la cual inicié mi trayectoria de asesor de alta dirección y académica, habiendo asesorado hasta la fecha a organizaciones de 20 sectores distintos, siendo en la actualidad miembro de varios Consejos Asesores y profesor de estrategia y liderazgo en 6 escuelas de negocios que me llevan a dar sesiones en Europa y Estados Unidos.

 

Aunque dominas las principales áreas directivas de la empresa, la dirección estratégica es tu especialidad. Para que los no expertos puedan entenderlo…¿Cómo definirías esta importante función empresarial? ¿Qué la diferencia de otras?

Considero la estrategia parte fundamental de cualquier organización. Va de gestionar el corto plazo y el largo plazo. Consiste en gestionar todos los plazos de la evolución de una empresa. Acertar en el corto para asegurar que podemos escribir el largo. Definir Visión, Misión, Valores y Propósito, y los pasos que nos van a guiar hacia el futuro que queremos.

La estrategia es una disciplina más de las que precisa una organización para conseguir lo que se propone, que se complementa con todas las demás de operaciones, finanzas, ventas, marketing, desarrollo de personas, etc.

 

El ‘pensamiento estratégico’ es un concepto bien asentado en la gran empresa y de aplicación habitual, pero que casi no existe en las pymes. ¿Por qué pasa esto? ¿Cómo se podría revertirlo? ¿Es cuestión de ser más didáctico a la hora de explicar su necesidad?

El pensamiento estratégico lo considero un activo de gran valor para las empresas que lo incluyen en su dinámica. Las grandes empresas efectivamente disponen de un plan estratégico, si bien no todas tienen un pensamiento estratégico activo. Es decir, tener la estrategia siempre en la mente de sus directivos para tener la flexibilidad y la agilidad necesaria para adaptarse a las dinámicas del entorno, con la velocidad que requieren en la actualidad los mercados. Ese pensamiento estratégico activo, es parte fundamental en empresas y organizaciones que consiguen lo que se proponen.

En lo que se refiere a empresas medianas y pequeñas, aquellas que no tengan como práctica una estrategia bien definida puede ser debido a que siguen o copian lo que otras compañías hacen, intentando mejorarlo, por lo que seguir los movimientos de otros puede llevarlos a no articular una estrategia específica. No obstante, el no tener una estrategia escrita y seguir los impulsos de otros, ya es de por si una estrategia.

 

Tener primero una estrategia escrita ayuda a que todos los colaboradores de una organización entiendan mejor su aportación y se alineen hacia un mismo norte. Y segundo, tener una mentalidad de pensamiento estratégico ayuda a tener la flexibilidad para afrontar el futuro con mayores garantías de éxito. Y esto aplica tanto a grandes como a pequeñas compañías.

 

¿Cuáles son las claves de una buena estrategia empresarial?

Hay muchas teorías y libros al respecto. Por mi parte destacaría que una buena estrategia incluye una atención al entornos presente y futuro, el que pueda venir, en cuanto a tendencias que puedan afectar a mi mercado. Y a partir de ahí siguiendo el esquema definido por Lafley (ex CEO de Procter & Gamble) tener clara la Aspiración, luego decidir Dónde ejecutarla en lo que se refiere a productos, categorías de producto, geografías, luego definir Cómo vamos a ganar en los proyectos que acometamos, que ventaja competitiva tengo, para después entender que Capacidades tengo y cuales debo tener y ya definir los Sistemas de trabajo me van a permitir alcanzar mi aspiración.

 

¿Cuál sería el proceso -de forma resumida- para implementar una dirección estratégica en la pyme? ¿Es complejo?

Tendencias, Mercado y ya lo indicado en el apartado anterior de Aspiración, Dónde jugar, Cómo ganar, Capacidades necesarias y Sistemas de trabajo que seguiré.

 

El corto plazo cada vez está más presente en las acciones de los directivos, pero también sería necesaria una visión a más largo plazo. ¿Cómo se pueden conciliar estos dos horizontes temporales en una estrategia corporativa?

Haya que trabajar para gestionar ambos espacios, el Corto y el Largo. Los dos son importantes. El Corto para asegurar que tenemos futuro y el Largo para dar sentido al Corto. Es como conducir, donde se combinan las luces cortas y las luces largas, como nos enseñó el profesor del IESE José Segarra.

Se pueden conciliar creando espacios de pensamiento, en los que dedicar tiempo a ambos.

 

Según mi opinión, por supuesto muy personal, los avances tecnológicos están nublando la perspectiva estratégica en la dirección de las empresas. Lo digital, sin reflexión ni valoración, se ejecuta de forma indiscriminada en muchas pymes. ¿Cuál es tu opinión sobre esto? ¿Qué está pasando?

 

Creo que los avances tecnológicos nos proveen con herramientas muy útiles para ser más eficaces y eficientes en lo que hacemos.

Hay que abrazar la tecnología a mayor velocidad de lo que generalmente hacemos. Entender como nos puede ayudar. Centrarnos en lo que nos da y no en lo que nos quita. La evolución nos provee de herramientas nuevas para que las aprovechemos. El no hacerlo nos ralentiza.

 

Hace poco leí un post de Bob Hoffman en el que decía que la notoriedad (él la llama ‘fama’) de una empresa es más importante que el posicionamiento o la diferenciación a la hora de tener éxito. Es más, opina que no son el posicionamiento y la diferenciación los factores que hacen que la fama sea productiva, sino al revés, que es la fama la que crea intrínsecamente el tipo más fuerte de posicionamiento y diferenciación.

Yo tengo serias dudas sobre esto. ¿Cuál es tu opinión?

Respeto las opiniones de todos. Escuchemos y aprendamos de todos, pero confiemos en nuestra propia experiencia. Lo que cada uno hemos vivido en directo. Démosle valor.

Cada uno después de años de recorrido sabemos lo que nos ha dado el éxito y lo que no. Aprendamos del camino que hemos andado con nuestros propios pies. Cómo nos hemos diferenciado, cómo nos hemos posicionado, qué nos ha ayudado a dar mejores resultados. A partir de nuestra experiencia, dándole valor, reflexionando sobre ella, estaremos en mejores condiciones para afrontar el futuro con más garantías de éxito.

 

En tu blog hablas de la importancia de la experiencia del ‘pan sin corteza’. Me ha parecido muy ilustrativo y refleja la relevancia de estar siempre cerca del momento de consumo de tu producto. ¿Por qué esto es clave para cualquier directivo?

Tuve el privilegio de formar parte del equipo que llevamos el Bimbo Sin Corteza al mercado. Constatamos que los pequeños dejaban la corteza del pan de molde en el plato, por lo que arrancamos el proyecto que llevara a que los pequeños no dejaran nada del producto en el plato.

La inspiración vino de observar lo que ya se hacía en otros mercados como en Tenerife, donde tenían un pan similar hecho de forma muy tradicional y de ver lo que pasaba en los hogares en el momento del consumo del producto. Se trataba de entender todo el proceso del producto desde su fabricación hasta su consumo. Recomiendo experimentar como se consume el producto que fabriquemos porque seguro que será fuente de inspiración para futuros desarrollos.

 

¿Cómo ves el momento actual de las pymes españolas? ¿Qué crees que sería necesario para tener un tejido productivo y empresarial más fuerte y competitivo?

Reflexión estratégica más frecuente. Como mínimo cada mes, idealmente unas horas cada semana. Porque hay que situarse en el futuro que queremos. Porque el futuro va de escribirlo, no de leerlo. Tenemos que hacer que las cosas pasen, no que nos pasen. Pensar más en lo que aspiro a conseguir. Viajar. Estar en primera línea. Entender muy bien al consumidor, por qué nos compra y por qué no nos compra. Estar en contacto frecuente con clientes y consumidores y escuchar lo que piensan, no lo que dicen.

 

Has publicado un libro, ‘Enamorarse del Futuro’, donde compartes las experiencias vividas y aprendidas en tu carrera profesional. ¿Por qué ese título?

Porque es el primer paso para una buena estrategia, enamorarse del futuro. Porque es en el futuro donde van a pasar todas las cosas. La consecuencia de todo lo que decidamos hoy va a pasar en el futuro. Y el futuro es incierto. A pesar de la incertidumbre nos tiene que enamorar, nos tiene que apetecer, porque si no nos enamora y no nos apetece, todo lo que hagamos hoy puede ser un sin sentido. Lo que haría nuestro día a día más difícil. Tener un norte, tener un futuro te da energía. Y una buena estrategia es lo que hace: da energía a las organizaciones y nos da a energía a nosotros.

 

 

¿Estás tú mismo ‘enamorado del futuro’?

Estoy enamorado el futuro. Todo lo que hago hoy a nivel profesional y personal tiene sentido porque hay futuro. Me apetece escribir un futuro que está por escribir, que nadie ha vivido aún. Que no está escrito.

 

¿Qué van a encontrar los lectores en tu libro?

Comparto mis experiencias y aprendizajes para que pueda servir de inspiración tanto a líderes actuales como futuros. Los comentarios recibidos por muchos que lo han leído confirman que es fuente de inspiración.

 

¿Qué experiencias en la alta dirección destacarías y cómo las podrían aplicar otros directivos en sus empresas?

Sea cual sea la posición directiva que ostentes, dedica tiempo a estar en primera línea, a viajar para aprender de otros entornos, mantén conversaciones con personas de otros sectores y dedica tiempo a pensar.

 

Por último, me gustaría que compartieras tu visión sobre el futuro más cercano, el de los próximos años, desde la óptica de las empresas. La nuevas tecnologías, la IA, la robotización, el metaverso…¿Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva era? ¿Dónde quedará el valor de las personas y su aportación a las empresas?

Me gusta pensar que el trabajo o el futuro será de las personas que se apoyen en la inteligencia artificial. Sí que cambiará el perfil de muchas posiciones, por eso el futuro no nos lo dará lo que tengamos sino los que sepamos crear y desarrollar a partir de las herramientas que tengamos. No va de tener sino de saber crear.

 

Saber más:

www.miquel-llado.com

 

 

 

 

Diferenciacion Posicionamiento o Fama

¿Es mejor la diferenciación y el posicionamiento de marca que la notoriedad?

Acabo de leer un antiguo post de Bob Hoffman (The Ad Contrarian) en el que plantea una interesante polémica dentro del mundillo del marketing.

Bob, al que suelo leer con cierta regularidad debido a su visión diferente del marketing y con un punto muy afilado, es defensor de la notoriedad (él la llama fama) como principal elemento de éxito de una marca en el mercado, por encima de otros factores. Si una marca consigue una gran notoriedad, sus posibilidades de ganarse al cliente son altas.

Por otra parte, un buen número de expertos en marketing apuestan por el posicionamiento y la diferenciación como los elementos fundamentales para sobresalir frente a la competencia. Y, es más, opinan que una notoriedad o fama sin diferenciación y posicionamiento es como una cáscara de nuez, vacía y sin valor.

Frente a eso, Bob argumenta que es realmente al revés, que es la notoriedad de marca (la fama) la que da sentido y contenido al posicionamiento y a la diferenciación. Cree que la diferenciación más poderosa para cualquier marca es ser la más famosa de su categoría, y que el mejor posicionamiento para cualquier marca es ser la más famosa de su categoría.

Y pone ejemplos concretos.

Mc Donalds/Burger King, Mercedes/BMW o Pepsi/Coca-Cola no son valorados por la narrativa de la marca comunicada por los departamentos de marketing de estas firmas. Los consumidores, dice Bob, no suelen diferenciar entre marcas de la misma categoría, y cree que estos reaccionan básicamente a las asociaciones de marca, como un símbolo, una imagen, una estética, un logo o una melodía. Todos distintivos, pero no lógicos, como la fama. Son elementos tangibles, no intangibles.

Confieso que este debate me ha atrapado.

 

¿Qué es lo fundamental para tener una marca apreciada y valorada?

Ciertamente, es complicado argumentar cuando existe un gran número de categorías de productos y servicios, miles y miles de marcas y otro tanto de perfiles de consumidores, por no hablar de diferencias geográficas o de mercados (B2B, B2C, B2B2C…). Generalizar un comportamiento homogéneo para todos los casos sería muy atrevido.

Lo que para mí es innegociable es el valor de construcción de una marca para la empresa. Sustentar esa marca en elementos tangibles como los que señala Bob, o intangibles, como pueden ser la confianza, la seguridad o la innovación, sería una decisión de cada organización. Pero detrás de una marca que aspire a tener reconocimiento siempre tiene que haber valores.

Por otro lado, está la diferenciación. Y creo que ser diferente, sin más, no aporta nada que conduzca inevitablemente al éxito. La lista de productos y marcas que centraron su estrategia exclusivamente en una gran diferenciación y fracasaron es muy larga. Podemos recordar modelos de automóviles con diseños imposibles que pasaron al olvido casi desde su lanzamiento, o aquel famoso híbrido de yogurt y helado que lanzó Danone hace unos años y que nació muerto. Todos muy diferentes a lo que había en el momento, pero sin éxito.

Y el posicionamiento, que es el resultado de todos los mensajes que recibe el consumidor de tu marca y de las demás y que luego las ubica mentalmente en una ‘posición’ respecto a las otras. En el posicionamiento influyen tanto los aspectos lógicos e ilógicos a los que se refería Bob, los tangibles e intangibles. Y cada consumidor tiene su propio mapa mental donde posiciona cada marca que retiene.

Llegados a este punto, creo que este es un debate estéril.

 

Diferenciación, posicionamiento y notoriedad…¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Se está intentando buscar el elemento fundamental del éxito de una estrategia de marketing, como si este éxito residiera solo en un único y esencial factor, cuando no es así.

Es cierto que una marca fuerte y con valores reconocidos, si no tiene una buena visibilidad, y por tanto no tiene ‘fama’, no llegará nunca a su público objetivo.

Y también que solo por visibilizar tu producto para que sea conocido por la audiencia no se consiguen ventas.

Por otro lado, si no consigues visibilidad, da igual lo diferente que seas, nunca lograrás posicionarte en la mente del cliente.

Lo que está pasando es que todos son conceptos interrelacionados. Solo se consiguen objetivos si estos factores se complementan de forma coherente. Y cuando digo coherente me refiero a que lo que llegue al mercado tenga sentido para este. Por eso es tan necesario saber por qué te compran tus clientes y por qué no te compran otros posibles clientes. Ahí están la diferenciación y el posicionamiento.

Apple puede que venda más gracias a una marca sustentada en elementos ‘no lógicos’ o ‘intangibles’, pero estoy seguro de que Gillette vende más porque sus productos son percibidos como técnicamente mejores que la competencia (factores ‘lógicos’ o ‘tangibles’).

Como señalé más arriba, es imposible generalizar a todas las categorías y sectores, cada uno tendrá sus propios valores de marca reconocidos, sean los que sean, los que les permite lograr un posicionamiento diferenciador en el mercado. En lo que sí coinciden Apple y Gillette es en tener una marca con una gran notoriedad, aunque en el fondo no sea la razón exclusiva ni principal de su éxito.

 

¿Conclusión?

Según mi opinión, cada empresa tiene que buscar su propio modo para que la marca que representa sea reconocida por su público objetivo, y que ese reconocimiento se traduzca en ventas, por supuesto.

Habrá casos en los que se tendrá que trabajar más la diferenciación en aspectos técnicos, otros en los que el factor emocional sea la clave y otros más en los que es posible que con una buena campaña de comunicación se consigan buenos resultados.

Los tres factores, posicionamiento, diferenciación y fama son como tres ingredientes para elaborar un plato en la cocina. Queremos que el plato sea atractivo para el comensal al que vamos a presentarlo. Dependiendo de cómo sea el comensal y la elaboración en la que estemos pensando (marca), utilizaremos cada uno de estos ingredientes, y otros muchos,  para lograr un plato atractivo que sea deseado.

Lo que si parece estar demostrado es que es complicado que solo con un ingrediente el plato pueda resultar exitoso.

Al fin y al cabo, hasta el propio Bob admite al final de su post que no hay nada en el marketing que sea blanco o negro, verdadero o falso. Todo lo que tenemos son probabilidades y probabilidades. Las marcas famosas tienen fracasos todo el tiempo. La fama no garantiza el éxito de una marca.

¿Tú qué opinas?

Puedes leer el post completo de Bob en este enlace (inglés):

 

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Tubular_Bells

Sueños, decepciones y éxitos.

Tubular Bells es un tema musical icónico que ya es parte de nuestra historia y de nuestras vidas. Y no solo por ser la banda sonora de El Exorcista.

Las hipnóticas notas que se repiten a lo largo y ancho de sus 45 minutos de duración fueron compuestas por Mike Oldfield cuando este tenía solo 17 años en un minúsculo cuarto y con unos medios muy escasos.

El sueño de Mike era poder hacer una maqueta y presentarla a los principales estudios de grabación y a las emisoras de radio británicas para darla a conocer. Sin embargo, después de casi 200 intentos en todo tipo de locales, llamando a las puertas y presentándose, la respuesta siempre era un NO:

 

¿Y quién eres tú? Nadie te conoce, solo eres un mocoso y hay miles como tú llamado aquí cada día?

 

Pero Mike, que ciertamente creía en su sueño, no desesperó.

 

Un día, paseando por Londres, entra en una pequeña tienda de discos y se presenta al dueño con la idea de hablarle de su tema musical. El dueño del local era un joven de 22 años llamado Richard Branson, y su tienda se llamaba Virgin Records, por lo de ser ‘virgen’ en esto de la música.

Resulta que Richard y Mike congeniaron rápidamente y, una vez escuchada la canción, se queda en la tienda, donde grupos de hippies y outsiders empiezan a oírla sentados en el suelo y, probablemente con alguna sustancia en el cuerpo no aconsejable para cualquiera.

Y Branson descubre que el tema no solo gusta, sino que se va haciendo famoso en el barrio donde está su tienda de discos. El boca-oreja en ese público de los años 70 tan especial hizo el resto.

Richard Branson, impresionado, reúne los ahorros que tiene para grabar Tubular Bells en un estudio en condiciones (de hecho, el tema necesitaba de varias pistas independientes para lograr el efecto que deseaba Oldfield).

 

¿Qué necesitas Mike? Dos guitarras, un sintetizador y varias campanas tubulares, respondió Oldfield.

 

De alguna manera, Branson sabía que había algo especial en esa composición, pero ¿le gustaría al gran público?

Una vez grabada, ambos siguieron el mismo recorrido que hizo antes Mike, con idénticos resultados. El sueño se desvanecía.

Como último recurso, Branson recurre a un DJ muy famoso en esa época en Londres (años 70) y se presenta en su emisora de radio, donde tenía un exitoso programa musical nocturno. Con este DJ no fue diferente la cosa.

 

¿Cuántos temas tiene el disco? ¿Solo uno? ¿Y dura 45 minutos? Mirad, yo pongo muchas canciones en mi programa y esto que me traes no tiene ni pies ni cabeza. Además, ¿quién eres tú? ¿Mike Olfield? ¡No te conoce nadie! Lo siento, pero NO.

 

Pero, una vez fuera, Mike deja sibilinamente el disco debajo de su puerta. Quién sabe…

 

Cada noche, Mike y Richard oían el programa con la esperanza de oír las notas de las campanas tubulares. Y nunca aparecían. Hasta una noche en la que, a través del receptor, ambos pudieron oír casi íntegramente todo el tema. ¡Lo habían conseguido!

En poco tiempo, Tubulars Bells empezó a ser un tema que estaba en todas las emisoras, todo el mundo hablaba de ella, las ventas de discos comenzaron a crecer. Crítica y público calificaron el disco como obra maestra. Hasta tal punto fue un éxito que propusieron a Mike Oldfield ofrecer un concierto.

Con más de 10000 entradas vendidas, Mike estaba más que asustado. Él no era un artista de directos, solo componía. Y únicamente Branson fue capaz de convencerle de que tenía que ir sí o sí. Y lo consiguió, aunque para ello tuvo que ofrecerle su coche a cambio, o eso dice la leyenda.

 

El resto es historia conocida.

 

El éxito final de Mike Oldfield y su Tubular Bells se cimentó en un producto innovador y muy diferente para la época, la obra de un genio desde luego, pero, además, contó con una fuerte fe en lo que estaba haciendo y en una lucha diaria por conseguir sus objetivos. Pico y pala y mucha resiliencia, algo de lo que hoy hablan todos.

Y por supuesto, un poco de suerte. Richard Branson apareció en el momento lugar precisos. No solo creyó también en el disco y en Oldfield, sino que hizo suyo el proyecto y luchó para conseguir que despegara (como despegarían años más tarde los aviones de Virgin Atlantic Airways).

Del sueño a éxito pasando por la decepción.

 

Como profesional de estrategia de negocio, he tenido la inmensa suerte de poder encontrar en mi camino con varios ‘Olfields’, personas con proyectos muy interesantes y viables que necesitaban de un ‘Branson’ para despegar en el mercado.

 

Estoy hablando de emprendedores que conocí en fase casi embrionaria y que hoy son empresas en crecimiento y consolidadas.

Y también de pymes que intentaban dar a luz un nuevo producto o servicio y no encontraban la forma de hacerlo. Y que también lo han conseguido.

Y hoy sigo como el primer día, compartiendo desafíos con muchos profesionales que arriesgan todo por lograr sus objetivos. Estar a su lado es un privilegio.

La estrategia empresarial, de la que no tienen por qué entender los que se dedican a crear un negocio o un nuevo producto, muchas veces obra la magia. Si, además se trabaja duro y se es persistente (cambiando cosas cuando hay que cambiarlas y apostando por lo que creemos que funciona), y con un poco de suerte añadida, lo normal es tener éxito.

Muchas veces los sueños no llegan a hacerse realidad porque no se confía en el proyecto de uno mismo, incluso teniendo entre manos algo que podría triunfar en el mercado. Cuando tienes a un ‘Branson’ a tu lado, con una visión estratégica más amplia, las posibilidades se multiplican.

La historia de Tubulars Bells es la historia de muchas pymes. Profesionales que unen esfuerzos para convertir sueños en realidades, con muchas decepciones en el camino. No hay otro camino.

Mi consejo: que nunca te quede la duda de lo que hubieras podido lograr o hasta donde hubieses llegado persiguiendo tu sueño; sencillamente, ponte a ello y lucha por conseguirlo.

 

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Puntos de Dolor de los Clientes

Buscando los puntos de dolor de nuestros clientes.

Durante una consultoría de marketing estratégico con un cliente, este me comentaba que en su sector y área geográfica todas las empresas como la de él ofrecían prácticamente lo mismo y a unos precios similares. Su inquietud radicaba en que no lograba destacar en nada frente a ellos. Estaba realmente bloqueado…y muy preocupado.

Tengo que decir que es una empresa de servicios y que su modelo de negocio, como suele decirse, es de toda la vida. Tras una auditoría y varios análisis con matrices estratégicas se vio claro que, efectivamente, la propuesta de valor era similar para todos los competidores: todos se centraban solo en el servicio en sí, que al ser el mismo para todos, era prácticamente indiferenciado.

La solución se buscó en un análisis de la cadena de valor del negocio, de la que he hablado ya muchas veces. Se esquematizó en un diagrama los pasos que daba la empresa desde la captación del cliente a la postventa.

En paralelo, se hizo una línea indicando cómo interactuaba el cliente con la empresa en cada una de las fases de la cadena de valor. Lo diferencial de este análisis es que todos nos pusimos en la piel de este cliente, y anotamos todo aquello que nos provocaba estrés, inquietud o malestar.

Y salieron a la luz muchas cosas: dudas en lo que respecta al presupuesto, plazos de ejecución, posibles dificultades para el pago, garantías, estar sin servicio durante la prestación…y muchos más. Información valiosa que analizamos y priorizamos en orden de importancia.

La fase siguiente consistió en dar una respuesta a cada una de las preocupaciones del cliente, eliminando la causa de estas con una solución real, convincente y rápida. Y dar forma a un plan de implementación para llevar a cabo los cambios.

Según se incorporaban estas novedades, se acompañó la estrategia con un plan de comunicación muy activo, utilizando canales e ideas novedosas, que desde luego no eran habituales en el sector.

Un año después, esta empresa destacaba por una propuesta de valor muy diferenciada que ponía al cliente en el centro de su negocio. Los resultados vinieron, y la competencia empezó a imitar alguna de las actuaciones, pero mi cliente fue el primero. Y seguimos introduciendo mejoras.

 

Otra empresa con la que también tuve la suerte de colaborar tenía problemas parecidos. Vendía objetos para decoración en un sector también muy saturado y con prácticamente tres nichos: la alta gama, la baja y la intermedia, que es la mayoritaria.

A pesar de que esta empresa contaba con diseños propios de mucha calidad y muy innovadores, tenía que completar su oferta con otros de gama media. El mercado entendía que sus productos eran muy buenos, pero no por el precio que tenían.

Además, consideraban que la decoración estaba sujeta a las modas y una inversión en un objeto de coste alto podría llegar a cansar al cliente en poco tiempo si sus gustos cambiaban.

Mi cliente me pedía una estrategia para poder romper con ese pensamiento en los clientes y eliminar el factor miedo que tenían los clientes si adquirían un objeto del que luego se podrían arrepentir.

El análisis compartido con mi cliente disminuyó la preocupación de este. Y, una vez en la piel del cliente objetivo, dio como resultado una serie de estrategias que tenían como objetivo reducir los miedos a una compra elevada. Entre ellos, la recompra del producto, el pago por uso, cambios en la composición del objeto durante un periodo de tiempo o la tarjeta de asesor personal. Convertimos el concepto gasto por el de inversión recuperable, objetos permanentes por objetos modificables en el tiempo.

Con una campaña de comunicación muy segmentada y apariciones en medios seleccionados se dio visibilidad a esta nueva propuesta. Una oferta diferencial y única que todavía hoy posiciona a esta empresa frente a sus competidores.

 

¿Qué está detrás de estas estrategias de marketing?

La clave para entender cómo se pueden abordar problemas aparentemente irresolubles en estrategias viables reside en pensar como lo haría nuestro cliente.

Porque, ya lo llevo señalando en muchas ocasiones, el cliente no es como pensamos que es, ni como nos gustaría que fuese. Para cualquier posible cliente tu empresa es una más y cuando analice tu oferta solo verá problemas e inconvenientes.

Si eres capaz de entender las barreras que impiden a ese cliente aceptar tu oferta entonces estarás muy cerca de encontrar las soluciones y estrategias para superarlas. El análisis de los puntos de dolor es una herramienta que te facilita detectar los escollos, y también te inspira para buscar cómo resolverlos.

La técnica que te sugiero es la de la cadena de valor, en este caso adaptada para tener en cuenta los puntos de interacción con el cliente. Se analiza donde el cliente tiene sus mayores obstáculos o inconvenientes a lo largo de la cadena y se buscan estrategias para minimizarlos o eliminarlos.

Y sería lo ideal que participen en el análisis todas las personas que tienen relación con los clientes, ya sea en la venta o en el servicio postventa. Y si además tienes a tu lado a un profesional que conozca la sistemática, pues mucho mejor.

Lo más importante es que seas capaz de sentirte cliente de tu propia pyme, y ser crítico con tu negocio. Nos creemos muchas veces que somos muy buenos, pero no somos capaces de ver nuestras propias carencias.

Si, hay que ser abogado del diablo, el aguafiestas, el malo de la película. Así verás cómo impacta realmente tu empresa en el mercado. Y encontrarás los problemas, pero también las soluciones.

Al fin y al cabo, todos somos clientes de muchos negocios a la vez que profesionales del nuestro. No debería ser tan difícil.

 

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Alejandro Magno Liderazgo

¿Por qué hay cada vez menos líderes?

Normalmente no suelo hablar sobre el liderazgo. Y eso a pesar de que a veces lo menciono en alguno de mis post o en mi blog. De hecho, el tipo de liderazgo, o más bien el estilo de dirección, afecta, y mucho, a la forma en la que se despliegan las estrategias de negocio, las de marketing entre ellas.

Lo que me hace reflexionar hoy sobre este asunto es el hecho de ver cada vez más, en esta y otras redes, comentarios y artículos donde casi siempre el ‘malo de la película’ es el jefe. Y, sin negar del todo esta afirmación, voy a repartir un poco más esa ‘culpa’.

Por mi experiencia pasada en diversos puestos en empresas privadas, conozco de forma directa cómo se actúa en las relaciones entre los profesionales, tanto en el sentido subordinado/jefe como entre iguales.

También sé, de forma indirecta pero igualmente cierta, el funcionamiento de las relaciones personales en el ámbito de la Administración Pública.

En ambos casos se dan las mismas prácticas en cuanto al liderazgo -más bien la falta de él- aunque con la diferencia de que en el caso de las empresas privadas su efecto es privado y, en el de los organismos públicos, este nos afecta a todos los ciudadanos. No es menor esta diferencia, pero el funcionamiento es el mismo.

Cuando estás en una posición de privilegio en una organización, lo normal sería buscar la mejor forma de conseguir los objetivos de tu área:

  • Un servicio sanitario más rápido, completo y eficaz a los ciudadanos.
  • Ampliar la cartera de clientes de la empresa.
  • Conseguir mayor rentabilidad.
  • Dotar de un mejor nivel educativo a los alumnos.
  • Facilitar a las empresas la generación de riqueza y empleo.
  • Aumentar el número de clientes fidelizados.
  • Incorporar al mercado laboral a los desempleados.
  • Un sistema judicial profesional, ágil y accesible a todos.

 

Para lograr los objetivos, los jefes deben contar con todos los recursos a su alcance, materiales, económicos y humanos.

 

Cuando los líderes abandonan su misión real, dejan de serlo.

Como dice un conocido y mediático cocinero, si utilizas ingredientes Chu-Lin, te saldrá un plato Chu-Lin, o lo que es lo mismo, de la calidad de tus recursos dependerá el resultado de tu gestión.

Y suele suceder que los jefes -o supuestos líderes- están rodeados, en la mayor parte de las ocasiones, de personas todavía más ineptas que ellos. ¿Por qué? ¿Es culpa del líder? ¿O también de los subordinados?

Como señalé, la culpa es compartida entre ambos, en un proceso de degeneración que se retroalimenta de forma continua.

Muchos líderes olvidan sus verdaderos objetivos y solo se preocupan de agradar al que tienen por encima, llámese consejo de administración, presidente, jefe de sección, consejero, ministro, director general o encargado. Porque todos tienen siempre, sea el líder que sea, a alguien por encima de ellos. Incluso directivos como Juan Roig (Mercadona), asumen que tienen por encima a los clientes, a los que llaman curiosamente “Jefes”.

Esta actitud constante de agradar al superior no es altruista, faltaría más. Solo tiene como razón de ser conservar ese puesto el mayor tiempo posible y, si llega el caso, ocupar el puesto de la persona de la que dependen. Para conseguirlo, hay que agradar al de arriba, pero también frenar a los de abajo, no sea que alguno sea mejor que ellos y les releve de su privilegiada situación.

Pero los subordinados también tienen la culpa de mantener y perpetuar ese estilo de dirección. Ellos también buscan agradar al líder, y si ello implica hacer lo contrario de lo deseable para la organización, pues se hace. Todo con tal de conseguir sus favores, mantener el puesto y, como no, aspirar a sucederle en el futuro.

Como ves, es un ciclo perverso que se retroalimenta sumando líderes incompetentes con subordinados complacientes. Cada uno consolida y refuerza la posición del otro.

En las empresas privadas esto suele acabar con la huida de los mejores profesionales, no dispuestos a participar en este circo donde las posibilidades de crecimiento profesional y personal con casi nulas. Ello deja a las organizaciones con profesionales de baja calidad y motivación y líderes incapaces. Deja, en resumen, empresas que no son competitivas ni rentables, incapaces de innovar y generar crecimiento.

En las Administraciones y empresas públicas ocurre lo mismo. Ya de entrada, la mayoría de ellas no tienen el incentivo de la búsqueda de la productividad y la eficiencia. De hecho, como no tienen competencia, son más bien centros de costes y gastos que generadoras de riqueza.

En el sector público, la insana relación de los malos líderes con sus subordinados se agrava. A las presiones políticas y la habitual altivez de estos líderes se suma la imposibilidad de contar con los mejores en los equipos de trabajo y departamentos. Los que acceden a los puestos son personas que están allí no por ser los mejores o los más capaces, sino por haber aprobado unos exámenes, que no tiene nada que ver con la competencia. Y una vez que entran, no suelen irse.

Los líderes tendrán que aceptar el traslado, a otros organismos o departamentos, de las personas que no son sumisas con sus normas o bien han demostrado ser bastante más capaces que ellos. Y se quedan, como en el caso de las empresas privadas, con los menos aptos y los más dóciles.

Nunca he entendido lo del ‘puesto en propiedad’ que tienen los funcionarios cuando han ‘consolidado’ este. ¿Un puesto en propiedad? ¿Es que estamos locos? ¿Hay algo peor para la motivación y el afán de superación que un puesto en propiedad? Este figura trasnochada es una de las causas por las que tanto subordinados como líderes del sector público renuncien a hacer el trabajo por el que realmente le pagamos todos y se acomoden en su sillón.

En el sector privado, al menos, existe la posibilidad de reemplazar un mal líder por otro competente, al final los accionistas son los que deciden. Lo malo es que cuando se llega a ese punto, el líder ha hecho ya mucho daño a la empresa y a la marca, muchas veces irreparable.

 

¿Hay esperanza de tener más líderes en las empresas?

Hoy lo cierto es que los líderes escasean.

En mi actual etapa como profesional del marketing y comunicación estratégicos he visto de todo. Estilos de dirección autoritarios, paternalistas, participativos e incluso directivos que se desentendían de sus funciones.

Y me encontrado también con auténticos líderes, aunque no es lo habitual. Lo que tenían en común es que estaban rodeados de personas tan o más competentes que ellos. Lo contrario de lo que pasa cuando el líder no ejerce como tal.

Mi conclusión es que es el sistema en su conjunto el que promueve la falta de liderazgo, más acusado en lo público que en lo privado (por las razones que he señalado) pero presente en gran parte de las organizaciones.

 

Te preguntarás cuál es la solución…

Yo no soy experto en RRHH, pero si el diagnóstico es el que acabo de hacer, la solución es romper la dinámica actual que perpetúa esta relación entre los jefes y los subordinados, en todos los niveles de la organización.

En el sector privado, cuando existe libertad de mercado y un sistema de supervisión de la empresa eficaz, a través del consejo de administración, no deberían darse estas situaciones. Si se dan es por la falta de supervisión y lamentablemente suele ser tarde cuando la propiedad de le empresa se percata (pérdidas, fuga de profesionales…).

Una forma de evitar estos peligros, o de minimizarlos, sería contar con un sistema para atraer y mantener a los mejores profesionales para la empresa, con altos niveles de exigencia, pero también con contrapartidas atractivas para el contratado (planes de carrera, formación, retribución, participación en las decisiones de calado, recompensas por logros…). Ello, junto a un proceso transparente y competitivo para escalar en los niveles de la organización facilitaría la generación de auténticos líderes.

En la administración y empresas públicas en cambio, sería mucho más complicado. Existe una pesada losa de décadas de funcionamiento -más bien disfuncionalidades- de estos organismos que es muy difícil cambiar en poco tiempo, además de contar con la segura oposición de colectivos como los sindicatos, los partidos políticos e incluso una buena parte del funcionariado.

En lo público habría que actuar con una revisión profunda y amplia de la Ley de Función Pública, redefiniendo el acceso a los entes, organismos y empresas públicas -que debería ser en función de la capacidad y experiencia para el puesto al que se opta-, eliminación del carácter fijo de los puestos, reducir ineficiencias y puestos duplicados, independencia total del poder político (todos los puestos deben ser cubiertos en función del mérito), implantación del concepto de productividad y objetivos, establecimiento de planes de carrera, sistemas de vigilancia y supervisión efectivos, …

Los sistemas que serían óptimos para una empresa privada deberían servir igualmente para el sector público. ¿por qué habría que ser diferente? El foco de los líderes debería ser lograr los objetivos reales de la organización, lo que conlleva contar con los mejores y promocionarlos en el escalafón, con total independencia y objetividad.

¿Es una quimera? Es posible. No soy excesivamente optimista, pero no pierdo la esperanza. Como he señalado, el mercado suele expulsar a las empresas ineficientes o mal gestionadas, pero ¿qué pasa con la administración pública? Ahí no existe el mercado. La única vía es cambiar el funcionamiento actual, y eso sí que lo veo más complicado porque ¿quién lo va a poner en marcha? ¿Los partidos políticos? ¿Los propios colectivos de funcionarios? ¿Los sindicatos? Lo cierto es que no espero mucho de ellos.

Mientras tanto, las pymes que quieran avanzar tienen muchos espejos en los que mirarse, porque las empresas líderes casi siempre están dirigidas por líderes capaces.

Se cuenta que Alejandro Magno (en la foto de portada) dijo “no tengo miedo a un ejército de leones dirigido por una oveja. Tengo miedo a un ejército de ovejas dirigido por un león.” La frase lo dice todo.

No existirán más directivos líderes mientras no cambie la mentalidad de estos y la de sus subordinados. Está más al alcance de lo que imaginamos, al fin y al cabo, depende solo de la decisión de las personas y del cambio que estén dispuestas a hacer.

¿Cuántos auténticos lideres tendremos dentro de unos años?

 

 

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Paula García Estecha

Entrevista a Paula García Estecha – La nueva era de los eventos corporativos.

El mundo del marketing abarca muchos campos y, aunque lo digital esté omnipresente en las estrategias de las organizaciones, el marketing tradicional sigue siendo igual de válido y efectivo que siempre.

Paula García Estecha lo sabe.

Riojana de nacimiento, es licenciada en Administración de Empresas y Máster en International Management por el IE Business School. En 2019 hizo realidad su proyecto empresarial y fundó BeMyRioja, empresa especializada en la organización de eventos corporativos, asesoría y experiencias singulares.

En este tiempo, su proyecto ha ido creciendo y evolucionando, dándole la razón a Paula. El mundo real, donde hay una interacción personal cercana, es fuente de momentos emocionalmente duraderos y construye relaciones sólidas entre profesionales y empresarios.

En cierto modo, Paula nos recuerda que nunca debemos perder la parte más humana del marketing.

 

Si te parece, empezamos por una definición personal. ¿Quién y cómo es Paula?

Soy una persona que, aunque joven, tengo amplio bagaje debido a mis vivencias en el extranjero que me han hecho crecer mucho y me han dado una visión más extensa y abierta del mundo. Además, ya cuento con la suficiente experiencia profesional para al menos saber lo que no quiero. Y eso significa no estar atada a un trabajo de 9 a 5 que no me haga sentir plena y realizada. Por lo que me puedo describir como una persona trabajadora que persigue sus metas y sueños, lucha por ellos, no se rinde a la primera y, además, disfrutando del viaje. Soy muy perfeccionista y exigente pero también soy muy generosa y buena compañera en los proyectos.

 

Una de las cosas que más me han sorprendido de tu perfil es el gran número de países que has visitado.

Justo lo decía al principio de la entrevista, el viajar y vivir fuera es una oportunidad que recomiendo a todo el mundo porque para mí han sido las mejores experiencias que he tenido. Conocer gente de diferentes países y tan variopinta, hablar con ellos, entender su visión del mundo… vivir fuera es una aventura diaria.

Comprar pan a veces se ha convertido en una hazaña en sí y eso te hace ser más fuerte, valerte por ti misma y, como he dicho, tener una mentalidad muy abierta y tolerante, algo también clave para los negocios. Te da la oportunidad de ser flexible y adaptable, dos rasgos súper importantes que debe de tener todo emprendedor.

 

En una sociedad que busca siempre la seguridad, la laboral entre ellas, tú te lanzas a una aventura personal. ¿Por qué esta decisión? ¿No hubieras preferido una posición en una empresa privada?

Jajaja, ¡ni hablar! Y he estado muy a gusto por cuenta ajena. Pero, sobre todo, lo que más feliz me hace trabajar para mí es que mi empresa es un lienzo en blanco y me permite sacar mi lado más creativo y loco. Me permite probar y crear todas las estrategias que quiera y dar a todo mi toque personal.

 

Háblame de BeMyRioja. ¿Por qué has elegido ese nombre concreto?

Tiene su historia. En navidades de 2018 estaba haciendo un voluntariado con niños en India y vivía con un escocés y una inglesa y el nombre se creó allí, en el salón de nuestra casita de voluntarios. Yo soy una enamora de La Rioja, allí donde he estado he dejado a nuestra tierra por los cielos e incluso los he traído a ella. Con este nombre quería transmitir 3 ideas:

  1. Be: Ser La Rioja, conocerla, sentirla, vivirla.
  2. My: a través de mí, una gran anfitriona que conoce y tiene buenas conexiones.
  3. Rioja: nuestra tierra CALIDAD.

¿Qué ofrecéis en BeMyRioja?

Sobre todo, el asesoramiento, acompañamiento y organización de eventos. Estamos especializados en eventos corporativos, pero también hacemos eventos particulares como bodas o celebraciones en los que el acompañamiento es muy cercado y constante.

 

Los eventos corporativos tuvieron su ‘travesía por el desierto’ durante la pandemia. ¿Cómo te afectó?

Pues absolutamente en todo, no se podía juntar a personas, con lo que el sentido de nuestra empresa no cabía lugar durante el Covid, así que como buena empresa flexible había que transformare y nos enfocamos hacia experiencias más exclusivas y particulares en La Rioja.

 

Las empresas siguen apostando casi todo al marketing digital y están abandonando otras herramientas más ‘analógicas’, como es el caso de los eventos.
¿Crees que hay mercado para este tipo de actuaciones? ¿No piensas que existe la percepción de que son acciones que requieren más tiempo e inversión y por eso las empresas tiran más a lo digital?

Por supuesto que un evento presencial requiere inversión y mucho más tiempo y trabajo. Pero te voy a dar un dato: según un estudio en Harvard Business Review, una solicitud de negocios en persona tiene 34 veces más probabilidades de obtener un sí que un correo electrónico.

Así que por mucho que el formato online haya venido a quedarse (y yo soy la primera fan), los eventos presenciales no van a desaparecer porque el contacto con otras personas forma parte de la naturaleza del ser humano.

 

Dime algunas ventajas de los eventos presenciales frente a los virtuales.

En un evento presencial, el cerebro de los asistentes procesa la información de forma intensa y proactiva, recopilando estímulos y conocimientos como experiencias que le permiten memorizarlo y activar la toma de decisiones.

Esta diferencia de activación cerebral explica por qué la asistencia a un evento conduce rápidamente a una actitud positiva o una venta, el cerebro se implica activamente para procesar los mensajes. Sin embargo, esto no se produce, o sucede muy levemente, cuando el consumidor tiene un contacto en vídeo o digital con el producto o servicio, de ahí la necesidad de realizar una inversión mayor en publicidad para lograr un menor impacto que en un evento presencial.

Después de esta explicación científica podemos asegurar que las emociones y sentimientos que se producen en un evento presencial son imposibles de igualar en un evento online. Son una experiencia completa y podemos usarlos en nuestro beneficio como empresa por ejemplo para:

  • fidelizar a nuestros clientes.
  • generar relaciones mucho más personales y profundas con nuestros stakeholders.
  • crear la comunidad que soñamos.
  • mejorar nuestra imagen de marca.
  • colocar a nuestra empresa como referente en su sector.
  • aumentar la productividad de los empleados.
  • vender más y aumentar rentabilidad….

 

El objetivo final del marketing, según mi criterio, es el de conseguir una marca fuerte y reconocible en el mercado que se traduzca en ventas y rentabilidad para la empresa. ¿Cómo pueden contribuir a este objetivo las acciones relacionadas con los eventos corporativos?

Jajaja, Luis, has definido el objetivo final del marketing exactamente igual que yo lo describo mis eventos presenciales. Nada que añadir, el objetivo final siempre va a ser siempre vender más y aumentar la rentabilidad. Y los eventos presenciales se enfocan precisamente en ello.

¿Qué proceso seguís a la hora de ofertar y preparar un evento corporativo? ¿Os propone el cliente la idea o sois vosotras las que lo diseñáis?

Normalmente, una empresa te cuenta un poquito la idea que tiene sobre lo que quiere organizar y confían en mí para desarrollar la idea, el diseño completo del evento y los proveedores con los que cuento.

Me gusta ser original y salir un poco fuera de lo común, hacer cosas algo más locas, siempre siguiendo una línea de concordancia. Lo más importante es definir el objetivo del evento y conocer a tu público para ofrecerle experiencias que sabes que le van a gustar. Tomo mi tiempo en investigarles ¿Qué edad tiene? ¿género? ¿capacidad adquisitiva? ¿qué ha hecho la competencia? ¿cuáles son sus hobbies?…

Una vez que tenemos todo esto, junto al presupuesto, se presenta a la empresa. A mí me lleva días y a veces casi una semana entera hacer una propuesta completa, pero me gusta hacerlo muy bien y completo, con todo detallado y explicado.

 

¿Cómo se mide la efectividad de una acción presencial?

Sobre todo, a través de los indicadores que van a medir el grado de cumplimento de nuestro objetivo. Mi trabajo no sólo se queda en la preparación del evento y en el propio evento, me gusta sentarme unos días después de ver qué ha pasado, cuál ha sido el resultado, qué ha funcionado y qué no y, sobre todo, aprendizaje.

 

Muchas personas piensan que un evento corporativo solo está al alcance de las grandes firmas. ¿Es así o también las pymes pueden planteárselo?

Por suerte, esto ya va cambiando. Al igual que tener una wedding planner antes sólo era para muy pocas personas, ahora se ha democratizado y muchas novias cuentan con nosotros para quedarse tranquilas ese día y disfrutar.

Pasa igual con los eventos corporativos. No sólo es que estén al alcance de cualquiera, hay que cambiar el concepto y NO ver esta acción estratégica como un gasto, sino como una INVERSIÓN para tu empresa.

 

¿B2B o B2C? ¿Qué tipo de empresa aprovecha mejor este tipo de acciones?

Ambas por igual, insisto, siempre dependiendo de cuál sea el objetivo que se quiere conseguir. Incluso un evento para tus trabajadores va a ser beneficioso y rentable para tu empresa.

Hay un estudio que dice que la felicidad hace que las personas sean un 12% más productivas… ¿Y aún algunas empresas siguen sin ver la importancia de cuidar a sus trabajadores? Un evento para ellos va a hacer que se sientan motivados, queridos, apreciados y sobre todo que forman parte de algo que se preocupa por ellos. Los eventos bien pensados pueden hacer que cualquier empresa o emprendedor se diferencie y sobresalga por encima de las demás.

 

¿Con qué evento de los que has realizado te has sentido más satisfecha?

No podría decirte uno concreto, para mi cada evento es como un hijito en el que pongo toda mi energía, mi trabajo y, sobre todo, mi ilusión. Es estresante muchas veces, pero cuando sale todo perfecto es algo tan bonito. En los inicios me he llegado a implicar tanto que al final no me salía ni rentable, pero lo hacía tan feliz que sólo por aprender lo hubiera hecho gratis.

 

¿Qué proyectos tienes en mente? ¿Nos vas a sorprender con algo nuevo?

Totalmente Luis. Acabo de crear un nuevo producto, después del Covid y todo lo que hemos hablado, he visto que existe una necesidad imperiosa de salir de ese mundo online y crear esa diferencia extra proporcionando valor.

Con este nuevo producto quiero ayudar a mentores, coaches, terapeutas, infoproductores, entrenadores y formadores a aumentar su autoridad, visibilidad y aumentar sus ventas gracias a los eventos presenciales.

Este programa, además de la organización del evento, tiene mucho más. Hay sesiones de formación para mejorar las habilidades de los anfitriones (como por ejemplo hablar en público, o conseguir ese midset perfecto para vender…) y participan en la selección y creación de todo el evento. Con nuestro asesoramiento ellos van a aprender a diseñar un evento para que en un futuro no tengan que contar conmigo. También les voy a dar las creatividades y textos perfectos para que pongan en sus redes sociales y se llene el evento.

Es un programa muy completo que da muchísimo valor y que en estos momentos creo que no está ofreciendo nadie más. Además, lo vamos a ofrecer en todo el territorio nacional.

 

 

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